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Se ha denunciado en redes sociales que el gobierno, el ministerio de salud y demás entes, estarían ocultando datos sobre la realidad del coronavirus en Colombia. Pero, ¿en realidad los ocultan teniéndolos o más bien no tienen la menor idea de lo que sucede?

Por Ivonne

Todo parece indicar que se trata de lo segundo, la razón por la que los casos se reportan tan lento no es porque se oculten sino porque no se diagnostican, y no se diagnostican porque la prueba está siendo controlada y no se ha estado realizando masivamente. Hasta el momento la prueba solo se estaba realizando a pacientes con nexo epidemiológico, o sea a quienes viajaron o tuvieron contacto con extranjeros o personas que viajaron, o tuvieron contacto con casos ya confirmados.

Igualmente, se está haciendo posmortem a personas que mueran de enfermedad respiratoria de curso inusitado. Solo en algunas instituciones llamadas institución centinela están haciendo pruebas a pacientes con infección respiratoria aguda grave (IRAG) mayores de 60 años, es decir, la razón de lo que muchos consideran es un ocultamiento es más bien una política de no hacer pruebas a los sintomáticos de la población general.

Esta decisión que tiene sentido en la fase de la pandemia que llamamos contención puede ser correcta, es decir, cuando no se sospecha la circulación comunitaria del virus, los casos son de quienes viajaron y sus familias y es posible seguir la cadena de transmisión. Hace pocos días, el ministerio incluyó en la definición de caso los muertos por infección respiratoria grave (los que se les toma la muestra), y a los pacientes con IRAG sin nexo pero solo en instituciones centinela, esto con el fin de estudiar si existe o no circulación comunitaria del virus y es necesario pasar de la fase de contención a la fase de mitigación. Mientras escribíamos esta nota llegó la noticia de que el Ministerio ha declarado que Colombia entra a fase de Mitigación, tendremos que esperar las medidas más concretas que se tomen y que se masifique la toma de muestras a la comunidad.

Como se trata de un problema de salud pública son los entes territoriales (secretarías de salud) comandados por Minsalud los que definen qué pruebas se toman, es decir, no vale la autonomía médica, El Socialista conoce de primera mano que la prueba no se realiza por la orden médica como otros exámenes diagnósticos, sino que lo define una política de Estado. Para colmo en las líneas de atención contrario a lo que se había anunciado al principio sobre un manejo más allá del odioso aseguramiento, se está enviando a la gente a la EPS (Entidad Promotora de Salud). En la línea de las EPS rara vez responden o quedan de contactarse y jamás lo hacen, se conoció el caso de un joven en Neiva que tuvo que poner una tutela para que le tomaran la muestra.

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Además del número de pruebas que se toman y la política existente de tomar solo a personas que reúnen ciertos criterios estuvo el problema del daño de la máquina del instituto nacional de salud resultado de años de desfinanciamiento de esta entidad y en general del sistema de salud. Al problema del daño de la máquina se le suman cientos de muestras mal enviadas (por estar mal embaladas o con la documentación incompleta), producto de años de no invertir en la educación del personal de salud que ahora se pretende aprenda todo en tiempo record, y está la demora que causa el trasladar las muestras hasta Bogotá, producto del aislamiento geográfico en que viven cientos de comunidades y municipios por no invertir en vías y comunicaciones. Es decir, todo esto producto de años de destinar los recursos la guerra, al ESMAD, a la deuda externa y no a la salud y la educación.

¿Es posible ocultar los casos de covid 19? Esto es muy improbable, no porque este gobierno sea incapaz de mentir (que ya sabemos que sí), sino porque hoy en día en el mundo de las telecomunicaciones y las redes sociales es poco lo que se logra mantener en secreto, difícilmente un caso confirmado se puede tapar más con la indignación de las familias y amigos, basta ver el ejemplo del taxista de Cartagena, la presión obligó a repetir las pruebas.

Más bien se trata de un problema de interpretación de los resultados y de que el gobierno tuvo una política de demorar lo más posible la declaración de que estamos en la fase 2 (circulación comunitaria del virus) y de dar curso al plan de mitigación. Pero en las mismas cifras oficiales existían indicios claros, El tiempo informó el 30 de marzo 798 contagiados (confirmados) y que “de esa cifra 405 son importados, 278 son relacionados y 115 son casos ‘en estudio’, lo que quiere decir que, de momento, se desconoce la cadena de transmisión”.

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Los números de casos “en estudio” han aumentado hasta convertirse en un porcentaje alto, lo que demuestra que no solo es de momento que se desconoce la cadena de transmisión, sino que en muchos de ellos va a ser imposible identificarla. Igualmente está en estudio la cadena de transmisión que llevó al contagio de las últimas tres personas fallecidas, dos de ellas adultos jóvenes. Es decir, hay al menos una alta sospecha de que estamos ante la circulación comunitaria del virus. Más que ocultamiento parece haber una mezcla de ineptitud y desidia institucionales. Algunos dicen que basados en proyecciones podrían haber cerca de 7 mil casos, pero la realidad es que nadie lo sabe con certeza.

Es hora de exigir el fin de las EPS

Insistimos en que no se puede estar pendiente de autorizaciones en medio de una pandemia, menos estar pendientes de que nos contesten el teléfono, no podemos tener atención discriminatoria a los enfermos de covid 19: de primera para la prepagada, de segunda para el contributivo y de tercera para el subsidiado. Si seguimos en manos de estos mercaderes posiblemente esto va a suceder tarde o temprano. Una gran preocupación por ejemplo es la de los que han sido despedidos o ya estaban desempleados, al no pagarse la EPS por el empleador quién los atenderá, por aparecer afiliados al contributivo no será posible que se atiendan por el subsidiado, la solución es eliminar este sistema de discriminación.

El modelo de las EPS o de subsidio a la demanda (se le paga a las EPS un dinero por afiliado) ha quebrado casi hasta destruir el sistema de hospitales públicos, igualmente muchas clínicas privadas. Esto es porque una vez la IPS (Institución Prestadora de Salud, clínica u hospital) ya ha prestado el servicio gastando los insumos, talento humano, etc, le EPS no paga o demora el pago meses y años argumentando supuestas falencias de atención o facturación (las llamadas glosas), algunas acumulan miles de millones en deudas. Esto finalmente repercute en la calidad de la atención, la infraestructura y en los trabajadores.

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En este sistema de salud mercantil, los trabajadores están contratados en su enorme mayoría por prestación de servicios, cooperativas ilegales o contratos a término fijo en el mejor de los casos. Sin garantías para trabajar ahora deben enfrentar el atraso de salarios, la posibilidad del contagio, la falta de transporte y la discriminación en las calles.

La mayor lección de esta pandemia debe ser entender de una vez por todas que no invertir en salud y educación al final sale caro. Esta emergencia en la que estamos nos debe servir para de una vez por todas exigir el fin de las EPS; intermediarias que no sirven para nada más que para entorpecer los procesos, apropiarse del dinero de la salud y empeorar todo.

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