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La ofensiva violenta de asesinatos, amenazas y atentados contra el movimiento social y obrero, además de la represión del ESMAD se enmarca dentro de los planes de privatización de las pensiones y de recorte a los derechos laborales de los trabajadores que viene preparando el gobierno con mermelada para imponer las reformas en el Congreso. 40 luchadores asesinados en lo que va corrido del año, dan muestra de que este gobierno no es de diálogo y que lo único que ofrece es represión y mesas para dialogar, pero ninguna solución.

Por Unidad Docente PST, Colombia.

El magisterio está en la mira de todos los planes de ataque a los derechos, así lo demuestra el Plan Nacional de Desarrollo -PND el cual dio vía libre al Holding Financiero que pone a la Fiduprevisora en manos del capital financiero para que la crisis la terminemos pagando los maestros. Al tiempo sigue embolatando los mecanismos para el incremento en la distribución de los recursos del sistema General de Participaciones- SGP, lo que implica que seguirá llegando menos dinero al saneamiento básico, salud y educación, descargando el faltante en la comunidades. Es por ello que el gobierno utiliza la violencia para amedrentar las organizaciones obreras y populares.

Desde el 21 de noviembre se desarrolla una movilización popular y obrera que necesita acciones de envergadura que frene los planes de la burguesía. Las luchas desde Chile y toda Latinoamérica demuestran que ningún gobierno dará solución a la crisis social y económica que el imperialismo descarga sobre los trabajadores y los pueblos en general.

Es por esto que es necesario superar los apetitos burocráticos por controlar la conducción de las movilizaciones y la negociación con el gobierno que, con mecanismos antidemocráticos han provocado la división de los activistas y luchadores en el pasado Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales del pasado 30 y el 31 de enero. La arremetida del gobierno con la contrarreforma laboral y pensional y la continuidad de los asesinatos y la brutalidad policial contra las manifestaciones, hacen necesario que se imponga la unidad en la acción, es decir en las movilizaciones unificadas encaminadas a la preparación del paro nacional del 25 de marzo como parte de un plan de lucha y preparación de un verdadero paro general e indefinido de la producción en campos y ciudades.

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Los comités ejecutivos de las centrales obreras siguen confiando en reuniones temáticas con el gobierno mientras avanzan sus planes de reformas pensional y laboral. Por lo anterior, es fundamental que el Comité Nacional de Paro sea amplio, democrático y comprometido con todas las regiones y sectores sociales que luchan, para preparar por la base el 25 de marzo.

FECODE debe impulsar en sus bases la más amplia preparación y participación que le demuestre al gobierno que las organizaciones sindicales cuentan con la movilización como herramienta de lucha para derrotar los siniestros planes del Estado.

Nuestra lucha en Colombia es parte de una lucha internacional, que se desarrolla en varios países contra las lacras del capitalismo. Mientras las masas luchan por sus derechos los gobiernos reprimen, asesinan y persiguen a quienes luchan. Una muestra de la violencia de los gobiernos es el ataque a María Rivera dirigente de las luchas en Chile. Su vida está en peligro tanto por amenazas de muerte como por la criminalización que organismos del Estado le han imputado con falsas acusaciones, pues ella ejerce la defensa de quienes en la calle se han levantado contra el gobierno de Piñera y llama públicamente a la los policías y soldados a desobedecer las órdenes de reprimir a quienes luchan. Exigimos todas las garantías para preservar su vida y de todos los que se movilizan contra los opresores e invitamos a los luchadores consecuentes a participar de la campaña internacional en solidaridad con María Rivera y todos los perseguidos en Chile, que se une a la denuncia internacional de la violencia en Colombia contra todos los luchadores sociales.