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El Partido Socialista de los Trabajadores rechaza el atentado contra la Escuela de Policía General Santander del pasado 17 de enero, porque este tipo de acciones responde a métodos completamente ajenos a la lucha del movimiento obrero y los trabajadores, y porque son aprovechados por el gobierno para justificar la represión al pueblo y a los sectores que luchan, y para recortar las libertades democráticas; estos actos les sirven de cortina de humo al gobierno y a la burguesía para ocultar los asesinatos de líderes sociales, la corrupción rampante y el cinismo de sus altos funcionarios, y para desviar la atención sobre sus planes antiobreros y antipopulares.

Por: Comité Ejecutivo, Partido Socialista de los Trabajadores. Enero 19 de 2019

El Partido Socialista de los Trabajadores rechaza el atentado contra la Escuela de Policía General Santander del pasado 17 de enero, porque este tipo de acciones responde a métodos completamente ajenos a la lucha del movimiento obrero y los trabajadores, y porque son aprovechados por el gobierno para justificar la represión al pueblo y a los sectores que luchan, y para recortar las libertades democráticas; estos actos les sirven de cortina de humo al gobierno y a la burguesía para ocultar los asesinatos de líderes sociales, la corrupción rampante y el cinismo de sus altos funcionarios, y para desviar la atención sobre sus planes antiobreros y antipopulares.

Un día después del atentado, el gobierno de Iván Duque señaló al ELN como su autor, y amparado en el respaldo recibido desde el conjunto de la burguesía, de los medios de comunicación, las organizaciones empresariales y sus partidos políticos, ha encontrado la mejor excusa para terminar de sepultar la mesa de negociación con esta guerrilla y ha ordenado la captura de sus dirigentes radicados en Cuba, a la vez que exige al gobierno de la Isla que realice la detención y deportación, desconociendo los protocolos de la mesa instalada por el anterior gobierno.

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Por su parte el ELN no ha emitido ninguna declaración, reivindicando o negando su autoría del atentado, cosa que debería hacer de inmediato. Se trataría de un monumental error que no solo se irá en contra de ellos sino que nos afectará al conjunto de los explotados quienes veremos incrementar las medidas represivas al estilo de la política antiterrorista que impone el imperialismo en todo el mundo, cercenando las libertades democráticas y reprimiendo con sevicia las movilizaciones y expresiones de lucha y resistencia.

Este atentado también le está sirviendo al gobierno de Duque, al uribismo y a toda la derecha que representan, para acorralar aún más a la FARC, sus dirigentes y desmovilizados, con el desconocimiento de las garantías prometidas a ellos en el acuerdo de paz, el asesinato sistemático de sus desmovilizados junto al exterminio de líderes sociales y quienes han intentado reclamar sus tierras.

El terrorismo nada tiene que ver con posiciones revolucionarias ni con la lucha por el socialismo. Nada tienen que ver con la necesidad de los que luchan, de defenderse incluso con la violencia ante la violencia estatal y paraestatal, pues el terrorismo y las acciones aisladas de las masas sólo producen desmoralización, desorganización y desborde de la represión. Este nuevo hecho corrobora el fracaso de la estrategia guerrillera.

Pero señalar nuestro rechazo a los métodos ajenos a la clase obrera no significa que nos pongamos del lado de los grandes victimarios y ayudemos a legitimar su campaña reaccionaria de acorralamiento y de justificación de la violencia estatal y paramilitar en el campo y ciudades. Por eso no compartimos las posiciones de organizaciones como el Polo Democrático y el presidente de la CUT, que llaman a condenar la violencia “venga de donde venga” para justificar su participación en las marchas convocadas para el 20 de enero, en donde estarán al lado de los partidos burgueses y del gobierno que dicen combatir, acompañando el coro de condena al terrorismo que de manera cínica hacen los responsables de hechos igualmente terroristas, como los falsos positivos, los asesinatos de los cientos de líderes sociales, de campesinos pobres, de reclamantes de tierra, de desmovilizados de la Farc, de defensores de derechos humanos, de dirigentes sindicales y de izquierda. No debemos marchar al lado de los agentes del Estado, sus políticos y funcionarios comprometidos hasta la médula con el terrorismo de Estado. El PST no participará en esta marcha de la hipocresía y llama a la clase trabajadora a no hacerlo.

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Muy al contrario de la campaña hecha de manera mentirosa cínica y engañosa, a través de los medios de comunicación y sus periodistas, llamando a que la condena al atentado terrorista no fuera utilizada políticamente, el gobierno de Duque ha sido el primero en utilizarla para justificar su verdadera política guerrerista de sometimiento incondicional de las organizaciones guerrilleras. Igualmente, el fiscal general Néstor Humberto Martínez ha utilizado el atentado para intentar sacudirse las evidencias de su participación en los hechos de corrupción de Odebrech y de los sórdidos episodios de muertos y envenenados vinculados con ellos. No creemos una sola palabra de un Fiscal que se demora años en investigar a sus amigos corruptos pero que resulta supereficaz descubriendo a los autores del atentado en solo 24 horas.

Los trabajadores, la clase obrera y las organizaciones populares no podemos estar del lado de la hipocresía de este sistema y sus políticos. Rechazar y condenar los actos terroristas no implica abrazarnos con nuestros victimarios. Lo que necesitamos es retomar los métodos de lucha obrera y de masas, organizarnos y luchar de manera independiente para enfrentar sus planes económicos y políticos que buscan sostener y mantener el poder y la riqueza de los capitalistas a costa del hambre y el terror sobre los trabajadores y el pueblo.

La burguesía, que lleva centenas de años ejerciendo el poder de manera brutal no tiene la más mínima moral para condenar el terrorismo y la violencia. La historia está llena de ejemplos de lo que son capaces de hacer para mantenerse en el poder, se matan entre ellos mismos, se hacen atentados y autoatentados para justificar sus políticas y engañar al pueblo. Esto para no mencionar de lo capaces que son para enfrentar la lucha de los trabajadores. Los trabajadores, la clase obrera, la juventud estudiantil y los sectores populares, tenemos la autoridad y la posibilidad de derrotar el terrorismo con nuestro método de lucha de masas y eso es lo que tenemos que hacer de manera inmediata copando las calles y paralizando la producción contra el sistemático asesinato de líderes sociales y contra los políticas del gobierno de Iván Duque.