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El pasado 15 de mayo, se firmó el Acuerdo Colectivo entre el Ministerio de Educación Nacional, MEN, y la Federación Colombiana de Educadores, Fecode, un acuerdo presentado a las bases del magisterio como un triunfo, en el que se anuncia una nivelación salarial del 5% y una serie de comisiones que definirán el futuro de la política educativa y de la profesión docente en particular, poniéndola en manos del Congreso de la República.

Por Unidad Docente PST – Bogotá, 10 de julio de 2019

Entre comisiones y omisiones

Los actuales acuerdos, son la culminación del proceso de negociaciones del pliego de solicitudes presentado al Gobierno de Iván Duque en el mes de febrero, ajustado al decreto 160 del 2014, que no reconoce a los empleados públicos los derechos de huelga y negociación colectiva tal como están incluso en los convenios con la OIT. Este pliego no es el producto de una discusión democrática, sino el producto de la discusión burocrática en la dirección de Fecode.

Este acuerdo se anuncia en una época de preocupación por el pago de los retroactivos salariales y de las primas, además, después de que la Corte Suprema diera su fallo sobre la no inclusión de los factores salariales para la pensión; pero lo que Fecode presenta como un avance en las conquistas del magisterio, es realidad un retroceso que es resultado de la política de concertación que se ha impuesto en la dirección sindical, que no solo ha traicionado la movilización de las bases sino que ha firmado acuerdos que no satisfacen las demandas docentes y que aun así son incumplidos por el Gobierno.

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Por ello, los puntos del acuerdo están desfasados respecto a la realidad educativa, que no solo afectan a los docentes precarizados del 1278, sino que deja por fuera del pliego a los docentes del 2277, que llevan 19 años congelados en la categoría 14. En síntesis, es una continuidad en las concesiones a las políticas que se vienen implementando por mandato de la OCDE.

Haciendo un balance de estos acuerdos, debemos decir que sí tocan temas trascendentales para el magisterio, pero no les da solución a sus problemáticas: manual de funciones, evaluación de desempeño, evaluación diagnóstica formativa, jornada laboral, jornada única, docentes provisionales, estatuto docente, convalidaciones y otras. Estos son los puntos en los que el Gobierno ha venido asestando golpes y aplicando las políticas neoliberales para subyugar al magisterio, tenerlo subsumido y desarticulado, con la táctica cómplice de la concertación en la mesa de negociaciones.

Se acordó, por ejemplo, una reforma constitucional que ya estaba incluida en el Plan Nacional de Desarrollo, PND, con el fin de incrementar real y progresivamente los recursos del Sistema General de Participaciones, SGP. Sobre esto debemos hacer dos consideraciones: primero, se entrega un punto al PND contra el cual desde principio del año se generó una movilización para su derogatoria con un paro nacional a partir del 25 de abril que Fecode convirtió en jornada de protesta de 24 horas; y, segundo, con el punto se conserva todo el modelo neoliberal que se ha impuesto a la educación.

Lo que tenemos que recordar es que la financiación de la educación es un objetivo que no tiene aplazamiento de ninguna índole, porque la educación está desfinanciada desde hace varios años por los gobiernos de turno. Lo aprobado en el acuerdo (es decir, la conformación una comisión de alto nivel para elaborar una reforma constitucional al SGP), es un aplazamiento de la tarea con el fin de llevarnos a los linderos parlamentarios, donde tenemos una correlación de fuerzas desfavorable.

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Se sigue con la demagogia de la nivelación salarial, pues desde el año 2014 a 2019 se ha incrementado 12 puntos más 5% hasta el 2022, un total de 17 puntos durante nueve años que con una simple división da en realidad 1.8 para cada año, lo que con el tema de la inflación nos deja con los mismos bajos salarios y sin posibilidad de garantizar el nivel de vida que requieren los docentes.

En el terreno de la salud, los maestros continuaremos a puertas de los corredores de la muerte porque lo acordado no resuelve el problema de la atención; más vigilancia al sistema, aplicación de sanciones no servirá de nada si el servicio no lo presta el Estado a través del fortalecimiento de su red pública hospitalaria quitando de tajo a los intermediarios que como la Fiduprevisora y las EPS se llevan enormes rubros de dinero que en últimas no llegan para los tratamientos de los maestros y sus familias.

Pero este acuerdo no es solo negativo por lo que se firma sino por lo que oculta, es el caso del Estatuto Docente, se plantea una comisión tripartita para el Estatuto Único sin que las bases conozcan el texto desde el cual se parte para esa negociación.

Por lo anterior, hacemos un llamado a la dirección de Fecode para que discuta el contenido de ese acuerdo con las bases y para que dé a conocer el contenido final del Estatuto Único que pretende negociar con el Gobierno, pues allí está el futuro de la profesión docente y de la política educativa.

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A las bases del magisterio, les recordamos que no ha sido con la concertación burocrática que hemos alcanzado nuestros derechos, mucho menos con el lobby parlamentario, escenario en el cual tenemos una correlación de fuerzas desfavorable, que nuestros derechos han sido conquistados al calor de la movilización, en las calles, en los paros nacionales, a pesar de las traiciones y los acuerdos a espaldas de la base.