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En plena expansión de la pandemia, cuando el sistema de salud está colapsado y la curva apenas está subiendo, el Gobierno de Iván Duque expide el Decreto 749 por medio del cual hace 43 excepciones más que se suman a las que ya habían arrojado a millones de trabajadores a las calles para salvar las ganancias de los burgueses.

Por PST-Colombia

En toda la pandemia, la industria, el sector financiero y el trasporte urbano no han parado, lo que ha llevado a que la cuarentena no pueda ser real, pues precisamente serían los trabajadores asalariados quienes podrían guardarla sin poner en riesgo su seguridad alimentaria y la de sus familias. Sin embargo, sí se ha impuesto a quienes no tienen sustento y deben salir cada día a proveer sus alimentos.

A esta situación se sumó la entrada de las empresas de construcción, de minería y la agroindustria, que llevaron a miles de trabajadores a romper la cuarentena cuando la curva epidemiológica apenas va creciendo. Y ahora, con el Decreto 749, se decreta prácticamente una apertura total.

Cuando la Organización Mundial de la salud dice que América es el nuevo epicentro de la pandemia e insta a los gobiernos a no flexibilizar las medidas en América Latina, el Gobierno anuncia que más sectores entrarán a partir del 1 de junio.

Cuarentena, exceptuando a casi todo el mundo

El gobierno extiende la cuarentena hasta el 1 de julio de 2020, pero anuncia 42 excepciones que implica una salida a la calle para millones de personas, que por necesidad se verán obligadas a arriesgar sus vidas con la expansión del virus.

Las excepciones son casi todas: el servicio doméstico, toda la cadena de producción de insumos para la agroindustria y la pesca, centrales de abastos y comercio al por mayor y al detal, los funcionarios públicos, las actividades de dragado marítimo y fluvial, las obras de infraestructura de transporte y construcción con toda su cadena de suministros de materiales, la operación aérea, los hoteles, los restaurantes, los call center, profesionales de compra y venta de divisas, operaciones de juegos de suerte y azar, notarías, comunicaciones, iglesias, personal directivo y docente, museos, bibliotecas, parqueaderos, peluquerías y actividades profesionales, técnicas y de servicios en general.

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Es decir, el mensaje del gobierno que tanto pide disciplina social y que envía a los policías a reprimir a la gente que no puede cumplir la cuarentena es: todos a contagiarse a las calles, que aquí lo importante es salvar la economía.

¿Fin de la cuarentena?

Con el Decreto 749 en la práctica se pone fin a la cuarentena, lo grave es que en este decreto no se toman medidas de emergencia para salvar el sistema de salud, que sigue en manos de los mercaderes de la muerte – las EPS – en el momento en el que las cifras de contagio y muertes están aumentando y la mayoría de las personas mueren en sus casas sin atención sanitaria.

En ciudades como Bogotá, Cartagena, Cali y Leticia, el número de contagios desborda sus precarios sistemas de salud y las administraciones locales no han enfrentado ni la funesta Ley 100 ni las medidas de Duque, descargando toda la responsabilidad en la “indisciplina social” de los barrios más pobres.

Las medidas que toma el gobierno, tienden es a salvar a las empresas y a anunciar recortes en los derechos laborales de la clase trabajadora. Ante esta realidad, muchos trabajadores formales e informales se han visto en la necesidad de salir a las calles a defender sus derechos.

Desde el Partido Socialista de los Trabajadores acompañamos sus luchas, insistimos en que la salida inmediata para salvar la vida de la clase trabajadora y de los pobres es no pagar la Deuda Externa para garantizar la vida de millones de personas, por ellos nuestra consigna hoy es: Volver a la Cuarentena Real y Total ya para salvar la vida.