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El fin de semana recibimos la noticia del asesinato de Temístocles Machado, líder del paro de Buenaventura y dirigente afro; al tiempo que los indígenas del Cauca denunciaban el asesinato de Eleazar Tequía Guardia Indígena Mayor, a manos del ejército en circunstancias que únicamente pueden esconder el exterminio progresivo y sistemático de los líderes sociales y políticos que representan estas comunidades.

Declaración del Comité Ejecutivo Partido Socialista de los Trabajadores. Bogotá, Febrero 2 de 2018

Desde el PST nunca hemos creído en la paz de Santos y la burguesía, sabemos que no habrá paz social porque los intereses de los empresarios, los terratenientes y las multinacionales son antagónicos con los intereses de los trabajadores, los campesinos pobres, los indígenas y las comunidades afro. El uso sistemático de la violencia estatal y paraestatal no es un asunto extraño ni aislado en la configuración del régimen político colombiano y el capitalismo, muy por el contrario ha sido y sigue siendo uno de sus pilares.

En los últimos meses se ha constatado una verdadera masacre progresiva, donde uno a uno han caído dirigentes de procesos de reclamación de tierras, indígenas, afros, campesinos pobres, desmovilizados de las FARC, ante el cinismo de las autoridades estatales que atribuyen la situación a “líos de faldas”,  y ante la ausencia de una política de movilización y lucha de las direcciones del movimiento obrero y de masas, por estar dando prioridad a la política de concertación y colaboración con la “paz” del gobierno. Al momento las cifras de los organismos del Estado y de la dirección de las Farc coinciden en registrar al menos el asesinato de 33 desmovilizados, desde el momento de la firma de los acuerdos a la fecha. Esta cifra se suma a los 170 activistas de derechos humanos y de reclamación de tierras asesinados en el último año.

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No bastan los comunicados y las denuncias; tampoco las declaraciones exigiendo al gobierno que cumpla los acuerdos que hicieron con las FARC, es hora de parar la masacre. Cada muerte tiene que dejar de ser una estadística y debemos condenar el tratamiento rutinario y burocrático que ayuda a la naturalización del exterminio, este punto debe ser el primero en todas las reuniones y asambleas de las organizaciones obreras y sociales.  No va a ser posible detener esta situación exigiendo gestos de buena voluntad del gobierno, ni menos confiando en las investigaciones de la justicia burguesa. Hechos como la masacre de Tumaco eran ya suficientes para convocar a un paro nacional inmediato. Hace algunos años ante el exterminio de la UP, impulsamos la consigna de “ante cualquier asesinato, paro nacional inmediato”, creemos que es hora de retomarla y volverla realidad.

De la mano de la lucha contra los asesinatos selectivos y las diarias amenazas de las cuales muchos dirigentes sindicales de nuestro partido han sido víctimas, el movimiento obrero y social debe encarar una gigantesca tarea que es luchar por los más mínimos  derechos democráticos para la mayoría de la población, como es el derecho a ser elegido negado a las mayorías, el derecho de huelga y de asociación que ha sufrido otro duro golpe con el resultado del paro de los pilotos de Avianca,  por eso debemos rodear de solidaridad la huelga de Indupalma y la votada por los trabajadores del Cerrejón si se concreta.

Hacemos un llamado urgente a todas las organizaciones obreras, a las comunidades indígenas y afro, a las centrales, a los partidos de izquierda, a las personalidades políticas democráticas, y en particular a los candidatos que manifiestan estar por la defensa de las libertades democráticas y en contra del gobierno, para que construyamos con urgencia un plan por la defensa de la vida de los dirigentes obreros, populares y de izquierda que están siendo asesinados, incluyendo a los desmovilizados de las Farc, buscando la construcción del más amplio frente de unidad de acción contra el régimen y los aparatos paramilitares al servicio de la burguesía y los terratenientes. No podemos olvidar que en nombre de la paz se han perpetrado masacres como la de la UP y de muchos dirigentes y desmovilizados de las guerrillas que pactaron en la década del 90. La historia no se puede repetir. El PST nunca ha compartido la estrategia guerrillera, pero defendemos la vida y los derechos de quienes han optado por desmovilizarse.

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Hagamos una reunión o encuentro de emergencia y definamos un plan de acción que incluya movilización, paros totales o parciales y el paro nacional.  Aunque no apoyamos sus propuestas electorales, ni sus candidaturas, llamamos a Gustavo Petro, Piedad Córdoba, Rodrigo Londoño, y a los candidatos en sus listas parlamentarias, a que pongan sus campañas al servicio de esta tarea que es de las más urgentes y necesarias.

Nuestra campaña de llamado al voto en blanco también la colocamos al servicio de esta lucha contra este régimen antidemocrático.

Declaración del PST Colombia, publicado or Editor Colombia. Disponible en: http://www.magazine.pstcolombia.org/