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Este Primero de Mayo, la clase trabajadora a nivel mundial se debe unificar en unas consignas: No Pago de la Deuda Externa y un plan de emergencia para brindar garantías para el confinamiento. Porque la pandemia del covid-19 ha puesto una vez más en evidencia que el capitalismo es una amenaza contra la especie, que el socialismo es la única salida para la humanidad.

Por PST-Colombia

En medio de la pandemia, el Gobierno de Duque –en negociación con los alcaldes y gobernadores– ha ido flexibilizando la Cuarentena Nacional, con el argumento de que se debe salvar la economía, es decir, las ganancias de los más ricos, mientras saca a la calle a miles de obreros poniendo en riesgo sus vidas y las de sus familias.

Con un sector de la salud devastado por la Ley 100, una tercerización laboral que supera el 70%, un desempleo que antes de la pandemia llegaba al 12% y una informalidad laboral en más de la mitad de la población, la clase trabajadora y los pobres ha estado a merced de la pandemia y ha puesto los enfermos y los muertos.

El Gobierno, ha aprovechado la pandemia para imponer un paquetazo de normas para beneficiar al sector financiero, a los empresarios y a los terratenientes: en el caso de los fondos privados trasladaron a Colpensiones a los que están a punto de pensionarse; entregaron créditos condonables a los grandes terratenientes que tenían deudas con los bancos; y permitieron la apertura de la construcción, industria y la manufactura no esencial para enfrentar la pandemia, concentrando miles de trabajadores en las fábricas y las obras. De igual manera, han permitido el funcionamiento del transporte urbano masivo que ha sido un foco de propagación del virus.

La única política ‘social’ de los gobiernos nacionales y locales ha sido la entrega de mercados, con los consabidos sobrecostos que han beneficiado a empresas cercanas a los mandatarios, acompañada de una brutal represión policial en los sectores marginados que han salido a protestar o se han visto en la necesidad de salir a buscar el sustento.

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Este panorama ha hecho urgente un plan de emergencia que garantice la alimentación, la vivienda y la educación de las familias, además de la necesidad de derogar la Ley 100 para quitar la salud a los mercaderes de la muerte y nacionalizar toda la red de clínicas y hospitales. Solo así podemos enfrentar la pandemia.

Los recursos están, el país paga cada año 38 billones de pesos en pago de la deuda externa, una deuda creciente que solo ha beneficiado a los organismos financieros internacionales, una deuda galopante que en enero de este año alcanzó los 140.060 millones de dólares, que equivale al 49,8% del Producto Interno Bruto (PIB).

Desde el Partido Socialista de los Trabajadores, hemos insistido en que no se puede seguir pagando la Deuda Externa y mucho menos en medio de la pandemia. Se han escuchado voces que piden la moratoria en los pagos o la condonación de la deuda, pero creemos que en estos momentos más que solicitar a los acreedores que no sigan cobrando o decirles que pagamos después, lo que hay es que aprovechar esta crisis para mostrar que no hay futuro para la humanidad mientras las ganancias de unas pocas familias estén por encima de la vida de millones de personas.

El pasado 7 de abril, un grupo de 40 congresistas hizo pública una carta a comienzos de abril en la que pedían la condonación de la deuda “ante las alarmantes cifras que expresan que el agresivo endeudamiento externo ha pasado de 20.000 millones de dólares (20,8% PIB) en 2000, a más de 70.000 millones de dólares (20,8% PIB) en 2019 y que la quinta parte de Presupuesto General de la Nación para esta vigencia se destine a seguir sirviendo a esta lógica injusta mientras le pedimos a la gente que se resguarde de la pandemia expuesta al hambre, las deudas de sus hogares y la falta de techo, le pedimos que corrija la senda de prioridades respecto al gasto público”.

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Por su parte, el senador Wilson Arias manifestaba que: “Colombia ha pagado entre los años 2000 y 2019, 113.109 millones de dólares, de los cuales 47.489 billones de dólares fueron para el pago de intereses, es decir el 40% del pago fueron ganancias de la banca multilateral del capital extranjero contra el erario público colombiano. Ahorrarse esos recursos, por ejemplo, podría darle al Gobierno para pagar cuatro meses un salario mínimo a 15 millones de familias. En estos momentos, en Colombia podríamos comprar 500 mil respiradores a precio de mercado para dar una cobertura, un respirador por cada 100 mil habitantes. Podríamos hacer 475.800 viviendas de interés social, 2.900 colegios de última generación, esto y mucho más si no tuviéramos que pagar esa deuda”.

Sin embargo, la respuesta del Gobierno ha sido contraria, el 27 de abril anunció la solicitud al FMI de un préstamo por 11 mil millones de dólares, lo que muestra que la tendencia es al endeudamiento que se agrava con la creciente devaluación, recordemos que el precio del dólar antes de la pandemia ya había alcanzado los 4000 pesos colombianos.

Por ello, hacemos un llamado a la clase trabajadora, a las organizaciones sociales y sindicales, a iniciar una campaña por el No Pago de la Deuda Externa, como la posibilidad de enfrentar la pandemia y como exigencia para que esta crisis la paguen los ricos y no la clase trabajadora y los pobres.

Por tanto, este Primero de Mayo, desde el confinamiento y desde las fábricas, clínicas o hospitales para los sectores que han tenido que salir a trabajar, vamos a enarbolar las banderas rojas y exigir a una sola voz el No Pago de la Deuda Externa, para poder financiar un plan de emergencia para detener esta pandemia, que ha hecho evidente que la única forma de salvar a la humanidad de la barbarie capitalista es el socialismo.