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En medio de la pandemia por el coronavirus, el gobierno de Piñera mantiene en las cárceles a más de 2000 presos por luchar, detenidos durante las movilizaciones iniciadas el 18 de octubre del año pasado. Con las cárceles en una situación calamitosa, sin posibilidad de visitas, con varios casos de infectados por Covid 19, la política del gobierno tiene como objetivo eliminar físicamente a una parte de los mejores luchadores de la revolución.

Desde la LIT-CI y sus partidos venimos acompañando la campaña de nuestros compañeros del MIT y de numerosas organizaciones políticas, sociales y de DDHH exigiendo la libertad de los presos políticos y medidas sanitarias en todas las cárceles. Producto de esta acción se ha logrado que varios compañeros sean liberados.

Al servicio de fortalecer y redoblar la divulgación de esta campaña es que lanzamos este especial en nuestro sitio web. Te invitamos a conocerlo, acompañar las novedades sobre la situación de los presos políticos, las últimas noticias de la campaña y, por supuesto a sumarte a la misma.

El 18 de octubre del año pasado una verdadera revolución de inició en Chile. El mundo asistía a las gigantescas movilizaciones de protesta que desafiaban y enfrentaban el accionar de las fuerzas represivas que pretendían acallar los reclamos. La movilización, iniciada contra un aumento en el precio del transporte se transformaba en un estallido producto de años de acumulación de injusticias, de explotación y represión, de los capitalistas contra los trabajadores y el pueblo. El “modelo chileno” presentado como ideal del imperialismo y los gobiernos burgueses del mundo, dejaba al descubierto su verdadero rostro.

Las imágenes de miles de jóvenes en la “primera línea” enfrentando la brutal represión del gobierno de Piñera acaparaban el centro de atención de los noticieros. La bandera de nuestro partido chileno, el MIT, flameaba orgullosa en la Plaza de la Dignidad. A pesar de la política de los medios de comunicación patronales del mundo de esconder el desarrollo de la revolución, está continuaba siendo inocultable. Así pudo comprobarse el 8 de marzo de este año, donde, a pesar de la política divisionista de algunas organizaciones feministas, más de un millón invadieron las calles de Santiago en el día Internacional de la Mujer.

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La respuesta del gobierno y el conjunto de los partidos patronales fue desde un inicio responder con una brutal represión, encarcelando, torturando y matando a decenas de luchadores. Las balas de los carabineros dejaron con secuelas irreparables a centenares de personas. Como denunciara la cantante Mon Laferte en la entrega de los premios Grammy, las fuerzas de represión en Chile “torturan, violan y matan” como política sistemática. Por eso la necesidad de enfrentar la represión y, como parte de eso, la exigencia de libertad a los presos por luchar se transforma en una tarea central de la revolución.

La revolución aún no dijo su última palabra

Hoy la situación de la pandemia a colocado una pausa al proceso revolucionario. Pero, mientras tanto, la lucha sigue, y los protagonistas continúan actuando. Así, mientras el gobierno de Piñera, al igual que sus colegas de otros países, coloca por encima de todo la defensa de las ganancias de los capitalistas mientras los más pobres sufren las consecuencias del abandono ahora agravada por el virus, muchos de aquellos jóvenes que estuvieron al frente de las protestas hoy de ubican en la “primera línea” de enfrentamiento a la pandemia, organizándose en las Asambleas Territoriales y otros organismos, muchos surgidos durante la revolución, para ayudar a organizar a los sectores más postergados allí donde el Estado burgués está ausente. En la lucha por la salud y la sobrevivencia una vez más vuelven a enfrentarse los mismos actores.

Así, por ejemplo, en el centro de Valparaíso la Asamblea Plaza el Descanso y la Resistencia utiliza su red de comunicaciones y de salud creadas en medio del proceso revolucionario para ponerlas al servicio de combatir la pandemia, en la Asamblea de Marimonjas denunciando el abandono del estado y la precaria atención del sistema de salud crearon su Brigada de Sanitización, en la comuna de Puente Alto, Santiago, donde trabajadores de la salud crearon una brigada de salubridad, etc.

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Como expresan los compañeros del MIT el pueblo organizado continúa acumulando experiencia para las luchas venideras, creando organización y deliberando sobre el futuro de la sociedad.

En estos momentos en que sufrimos el embate de la barbarie capitalista y en que el ilegítimo gobierno empresarial de Piñera y el parlamento corrupto avanzan dando tumbos sin saber que hacer, se nos vuelve imperioso resolver los aspectos más apremiantes de esta crisis a través de nuestra propia organización. Llamamos a multiplicar las organizaciones populares: asambleas territoriales, ollas comunes, comprando juntos, comités de fábricas, de salud y de cesantes para hacer confluir nuestras banderas en una organización poderosa, para cuando suene la hora decisiva.«[1] La revolución chilena aún tiene mucho por decir.

¡Libertad a los presos políticos ya! ¡Condiciones sanitarias en todas las cárceles!

El actual capítulo de la revolución chilena exige de parte de los luchadores y defensores de los Derechos Humanos de todo el mundo una tarea central: la defensa de la vida de los presos políticos chilenos que están siendo torturados y empujados a la muerte por parte del gobierno asesino de Piñera.

Esta tarea no solo es fundamental para salvar la vida de estos heroicos luchadores, en su gran mayoría jóvenes, trabajadores y de sectores populares, sino que lo es también para el futuro de la revolución. Debemos desarrollar una fuerte y masiva campaña internacional para impedir la liquidación física de una parte importante de la vanguardia revolucionaria chilena. Es eso lo que está en riesgo en el actual momento.

Las organizaciones defensoras de los DDHH en chile, las organizaciones de familiares de los presos políticos, y todas las organizaciones de lucha y luchadores chilenos deben sentir el apoyo internacional lo más amplio posible en esta situación. Al mismo tiempo el gobierno de Piñera debe sentir el repudio del mundo entero a su política criminal. Hay que exigir a los gobiernos que se llenan la boca hablando de democracia y respeto a los DDHH que rompan relaciones con el gobierno chileno si no detiene este genocidio.

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Una vez más, llamamos a enviar pronunciamientos a las autoridades, notas, videos y fotos de solidaridad con los presos, ayuda financiera a los familiares, organizaciones defensoras y abogados de DDHH que defienden ad honoren a los presos e incluso reciben amenazas como es el caso de María Rivera de la “defensoría Popular” y militante del MIT. Colocamos este especial en nuestro sitio web al servicio de esta tarea.

Nota:

[1]  https://www.vozdelostrabajadores.cl/asambleas-valpo, La experiencia de las Asambleas Populares de la revuelta, al servicio de la lucha contra el Capitalismo y el Covid-19