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La Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) es una Empresa estatal en la que laboran más de 6.000 personas en todo Chile, divididos entre trabajadores de planta y trabajadores contratistas.

Por Obrero ENAP

La mayor parte de quienes trabajan en ENAP son “contratistas,” es decir subcontratados por una empresa externa a la que la petrolera paga por una obra o servicio específico durante un tiempo limitado. Así, esta empresa del Estado adopta un método neoliberal para aumentar su rentabilidad como si se tratara de una empresa privada más. A la vez, este sistema le permite distribuir las ganancias del negocio petrolero estatal con empresarios privados (empresas contratistas) a costa de la inestabilidad laboral de los propios trabajadores que obtienen un menor sueldo, menos beneficios sociales y menor seguridad que los trabajadores de planta que cumplen faenas similares.

Al contrario del mito de la eficiencia de la empresa privada, los empresarios contratistas actúan con lógica carroñera para obtener mayores ganancias a costa de la sobre explotación de sus trabajadores, ahorrando en implementos de seguridad, aumentando su jornada de trabajo y afectando a la misma ENAP, rebajando la calidad de repuestos y servicios.  En medio de este panorama desfavorable, los trabajadores logran organizar sindicatos venciendo la apatía, la desconfianza y las amenazas, con las limitaciones impuestas por la legislación laboral que sólo les permite crear un sindicato por cada empresa contratista, durante el tiempo que esta presta servicios a la estatal.

Mientras, los sindicatos siguen luchando por reivindicar, mejorar y defender los intereses de sus socios. Ante estos abusos ENAP mira desde la otra vereda e indiferentemente, no se hace parte de las problemáticas reales y transversales que aquejan a los trabajadores.

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En este contexto, hoy vemos que ENAP, manifiesta su intención de precarizar aún más a los trabajadores contratistas, a través de amenazas de despidos y reducciones de los contratos, responsabilizando al “contexto internacional del mercado del petróleo” de tomar estas medidas de «austeridad» que tiene como centro reducir sus gastos despidiendo trabajadores.  Acusándose entre las empresas contratistas y ENAP por las responsabilidades que cada uno debiese reconocer en la mala gestión de la Empresa.

En la actualidad, se ha visto cada vez más enfatizada la mirada de arrasar con todo lo que tenga que ver con las luchas sociales y laborales a través de la imposición del poder del empresariado mediante el abuso, la persecución, el hostigamiento y las leyes hechas para las empresas con el respaldo del propio Estado. El pueblo ha sido sistemáticamente sometido a aceptar esta realidad como normal y merecida, cegándose a reconocer que, por el valor de su posición dentro de este sistema, como la fuerza trabajadora que hace andar el país, debiera tener mayor poder y participación sobre las empresas en que laboran. Sólo con control de los propios obreros sobre la producción se eliminarían las lacras y la explotación que el sistema de subcontrataciones trae sobre el pueblo trabajador. Si ENAP ha resultado ineficiente administrada por empresarios, que pase al control de sus trabajadores.

El concepto fundamental para dar una lucha real, con logros concretos, es que cada trabajador reconozca en sus pares que somos de la misma clase, en diferentes escalas y matices, pero al final somos personas que libramos una lucha silenciosa a diario. Esta unidad debe ir más allá de si somos trabajadores de planta o contratistas, en la política de reducción de gastos la empresa no hará distinciones, la tendencia mundial es a la tercerización y a una subcontratación mayor de los puestos de planta, en los conflictos que se vienen nos necesitaremos siempre unos a otros, todos somos obreros e iguales, únicamente la unidad de la clase trabajadora nos permitirá sacarnos de encima a la clase explotadora que sólo nos ve como una herramienta más, a la que puede desechar, eliminar o reemplazar a un menor costo.

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¡Unidad de los trabajadores frente al ataque del Estado y de los empresarios!

¡No a los despidos de trabajadores contratistas y de planta en la ENAP!

¡Que todos/as las trabajadoras y trabajadores contratistas pasen a planta!

¡Que la Empresa Nacional del Petróleo pase al control de los trabajadores!