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Más temprano que tarde, son cada vez más pueblos a lo largo del mundo los que entran en lucha. Desde Chile hasta Hong Kong, pasando por Líbano, Irak, Francia o Bolivia. En Latinoamérica, Medio Oriente y Asia se respiran aires de revolución.

Por MIT-Chile

¿Quién despertará? dejó de ser la pregunta, ahora la interrogante es quién será el siguiente, y es que el mundo es una gran olla a presión que está llegando a su punto de ebullición, y cualquier país puede ser el siguiente en levantarse contra la miseria, opresión y explotación.

Es cierto, cada una de estas luchas es distintas a las otras, en unas se profundiza la revolución, en otras avanza la contrarrevolución, sin embargo, la lucha de clases a nivel mundial está cada vez más polarizada. Cambian unas y otras cosas, pero en alguna u otra medida, la situación es la misma, la lucha contra la precariedad de la vida, contra los recortes de pensiones, salud y educación, la lucha contra el autoritarismo de los Estados, en el fondo, la lucha contra los males provocados por el capitalismo.

Como hemos visto acá en Chile, los grandes empresarios y sus representantes en la política están profundamente asustados, y como no, si estamos cuestionando sus privilegios. Pero esto no ocurre solo acá, sino que en todo el planeta. Mientras ellos tiemblan de miedo, nosotros y nosotras vamos a paso firme, porque sabemos que estas revueltas y revoluciones son nuestra única esperanza para la conquista de un mundo mejor, acorde a las necesidades de la clase trabajadora y de la juventud precarizada.

En todos los países ha estado marcada la desmedida represión de los Gobiernos, asesinan y meten presos a quienes han cuestionado sus privilegios, sin embargo, esto no ha detenido los procesos, al contrario, se fortalece la solidaridad obrera y popular a nivel internacional, por ejemplo, son varios los casos de apoyo en varios países a la revolución chilena. Además de la solidaridad, también aprendemos los unos de los otros, un claro caso es el cómo la primera línea chilena incorporó métodos de lucha a partir del conflicto en Hong Kong.

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En el fondo, lo que estamos evidenciando es la crisis del sistema capitalista a nivel mundial, el cual demostró ser un fracaso: el rico se hace más rico, y el pobre cada vez más pobre. Esta es la raíz de la crisis a nivel internacional que tiene expresión en cada uno de los estallidos en las fronteras nacionales.

Estas luchas y revoluciones pueden avanzar como también retroceder, debemos aprender de ellas y ver sus limitaciones, en un inicio podemos mencionar una: la falta de una dirección revolucionaria a nivel internacional para poner a la clase obrera y juventud precarizada al poder. Desde el MIT (sección chilena de la LIT-CI) nos hemos puesto a disposición de construir organizaciones revolucionarias en Chile y el mundo, que busquen llevar estas revoluciones a la victoria, sabemos que si éstas no triunfan a nivel internacional se está destinado al fracaso. Construyamos juntas/os este proyecto.