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Directo de Santiago. Escribo este texto el miércoles 23 de octubre de 2019.

Por David Espinoza – Santiago, Chile

El ascenso de masas es simplemente impresionante. Es contagioso. Por cada herido, diez nuevos toman la delantera en las barricadas. En Concepción, centenas de manifestantes saltaban mientras un guanaco (tanque lanza agua) arrojaba agua a la multitud. Nadie se movía. Cada medida anunciada por el gobierno enciende aún más los ánimos.

No hay control, no hay cansancio. El gobierno anuncia el toque de queda en más y más ciudades. La reacción masiva de las familias en todos los barrios es salir a las calles durante el toque de queda y golpear cacerolas. Los jóvenes hacen barricadas. Una amiga postó recientemente en su Facebook: “ahora sé por qué las personas pierden el miedo de morir. Hoy digo: prefiero morir a vivir en una dictadura”. Por cada muerto, diez levantan la cabeza dispuestos a entregar las vidas para que otros vivan con dignidad.

Este 22 de octubre, las manifestaciones fueron aún mayores. La dinámica se repitió. En Santiago, los manifestantes comenzaron a concentrarse después del mediodía en la Plaza Italia. La manifestación fue gigantesca. Centenas de miles de personas. La Plaza Ñuñoa, centro de la clase media, también recibió enorme manifestaciones. Hay una diferencia importante entre las dos concentraciones.

En la Plaza Italia, los choques entre los carabineros (policía) y los manifestantes no para. En la Plaza Ñuñoa, el clima es pacífico, muchos dicen que se parece a un carnaval. Mientras tanto, en la periferia, en Puente Alto y Maipú, dos enormes comunas (distritos de Santiago) populares, los saqueos a grandes negocios siguieron durante la tarde. En Puente Alto, los manifestantes tomaron un ómnibus y lo chocaron contra un comercio Hites. En Maipú, un policía fue filmado batiendo cacerolas mientras personas saqueaban un supermercado. Los primeros indicios de fisura en las fuerzas armadas comienzan a aparecer.

El “Fuera Piñera” se impone. Piñera hoy canaliza la revuelta de la mayoría de la población. No obstante, Piñera también es solo la punta del iceberg, como los 30 pesos del precio del pasaje. La conciencia de la masa trabajadora camina rápido, a los saltos. La cortina de humo se va disipando. Muchos ya van sacando las conclusiones de que los enemigos no son solamente el gobierno y los militares, sino principalmente los ricos, la burguesía, los privilegiados, como quieran llamarle.

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El primer paso fue práctico –saqueos a grandes comercios, destrucción de bancos y de AFPs–. El segundo es la comprensión consciente. Ese odio a sectores de la burguesía ya se manifiesta desde hace unos años, principalmente contra los dueños de la educación privada y de las Administradoras de Fondos de Pensión; ahora, la cosa se va haciendo más evidente.

La burguesía, obviamente, mucho más preparada y consciente de su posición social, también de preocupa. En un patético audio filtrado el domingo, la esposa de Piñera, Cecilia Morel, habla con una amiga: “estamos absolutamente superados… es como una invasión extranjera, alienígena… y no tenemos las herramientas para contenerla” […] “vamos a tener que disminuir nuestros privilegios y compartirlos con los demás”.

Otro gran burgués, uno de los más ricos del país, Luksic, salió públicamente diciendo que sus trabajadores no ganarán menos de 500.000 pesos (el salario mínimo es de 301.000).

Los empresarios comienzan a evaluar entregar los anillos para no perder los dedos, la mano, y por ahí va… Obviamente, la burguesía es capaz de todo para garantizar sus privilegios, la historia está llena de ejemplos –el propio golpe militar de 1973 es uno de ellos–. Hasta ahora, el movimiento de masas no les dio tregua. Están acorralados, pero no derrotados. No obstante, de los sectores privilegiados podemos esperar lo peor. Los que están arriba nunca quieren bajar… ni siquiera un poquito. Los 18 muertos hasta ahora son solo una muestra de lo que puede pasar en adelante.

-FOTODELDIA- CH11. SANTIAGO (CHILE), 21/10/2019.- Un manifestante salta este lunes frente a una barricada en el centro de la capital sector Plaza Italia durante una nueva jornada de masivas protestas en Santiago (Chile). EFE/Esteban Garay.

Las denuncias de violencia no paran de aumentar, ayer, el número de muertos llegaba a 18. En la comuna de San Pedro de la Paz, provincia de Concepción, varias personas fueron atropelladas por un automóvil particular mientras golpeaban cacerolas en una autopista. Muchos quedaron heridos, y dos murieron, entre ellos, un niño de cuatro años. Los números oficiales de asesinados por los militares y carabineros aún es incierto, pero ya son varios. Los heridos se cuentan por centenas. Muchas denuncias de abuso y violencia desmedida circulan en todas partes.

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Una de la denuncias que ganó más peso fue la invasión de los carabineros al edificio donde vive una joven dirigente del Partido Comunista. Invadieron el edificio y salieron con tres jóvenes militantes presos. El video fue divulgado en Instagram por la diputada comunista Camila Vallejos (@camilantoniamaranta). Otra denuncia importante que está siendo investigada por el Instituto Nacional de Derechos Humanos es que la estación del metro Baquedano, la principal de la ciudad, que está debajo de la Plaza Italia, estaría siendo usada por la policía como centro de detención y tortura. Ya hay varias denuncias de personas desaparecidas.

En el Congreso, las cosas caminan de forma veloz. Un Proyecto de Ley de reducción de la jornada de trabajo para 40 horas, que estaba en tramité hace cuatro años, fue sacado de la gaveta y unánimemente aprobado en la Comisión de Constitución para ser legislado. Los parlamentarios nunca trabajaron tanto. Coincidentemente, ahora todos recuerdan sus promesas y el sufrimiento popular. Están “entusiasmados” con la rebelión popular.

En la noche de ayer, Piñera hizo su discurso diario. Pidió disculpas al pueblo, condenó la delincuencia, y anunció “grandes” medidas, una “agenda social” para contener las protestas. Las medidas son en varias áreas. Un aumento de más o menos 30.000 pesos para los jubilados que reciben las menores jubilaciones (ahora pasan de 110.000 a 130.000 pesos – 136 a 178 dólares al mes, aproximadamente). También anunció que el Estado garantizará que todos los trabajadores con jornada completa tengan como renta mínima 350.000 (o sea, los que ganan el salario mínimo de 301.000 tendrían su salario complementado).

Anunció reducción del número de parlamentarios y de sus salarios, sin hablar de valores, algunas medidas en la salud, un proyecto de guarderías para todos, etc. También dijo que los sectores de mayores ingresos deben contribuir para disminuir la desigualdad, por eso, propuso un aumento de 5% en los impuestos para los que ganan más de ocho millones de pesos.

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Cualquier persona mal informada podría decir que Piñera es prácticamente un socialista. No, nada más distante de eso. Piñera es uno de los hombres más ricos de Chile y es parte de la derecha tradicional de este país. Lo que empujó a Piñera y a todos los diputados de derecha y de “izquierda” fue la furia popular. Ese hecho muestra cuál es el camino para conseguir verdaderos cambios.

Hoy por la mañana estaba con un amigo y él conversaba con un minero. El minero le decía: “ellos están legislando tan rápido en los últimos días… y no se dan cuenta de que lo único que nos muestran es por cuánto tiempo estuvieron cagando en nuestra cabeza”.

El pueblo chileno no es más el mismo. La conciencia se mueve a saltos, no de forma lineal. Si antes el pueblo chileno era ciego, ahora los colores inundan sus retinas. Será difícil taparle los ojos nuevamente.

Traducción: Natalia Estrada.