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Directo de Santiago.
Calama, ciudad cercada por el desierto de Atacama, el más seco del mundo. Son las 23 horas. El toque de queda ya comenzó. El frío y el viento dan escalofríos En un barrio popular, varias pequeñas barricadas de neumáticos y maderas arden en llamas. Todo los vecinos están frente a sus casas con sus cacerolas. Viejos, jóvenes y niños. Una madre grita: “ahí vienen los pacos” [la policía]. Todos corren, pasa el guanaco [tanque lanza agua] apagando las llamas de las barricadas. El guanaco se va. Minutos después, todos los vecinos están nuevamente en la calle. Las barricadas se reencienden. “¡Asesino!”, grita una voz femenina desde el fondo. De una esquina, vienen caminando cinco militares. De la otra esquina, llega el furgón verde oliva. “Milico culiao”, grita otra voz. Las cacerolas golpean sin parar dentro de las casas. En poco tiempo, corridas y disparos. La noche, después del toque de queda, es para los gatos negros. O mejor, verde oliva.

Por: David Espinoza

En este cuarto informe intentaré sintetizar los principales acontecimientos de los últimos cuatro días de rebelión, desde el miércoles hasta el sábado.

El último informe –“Por cada herido, diez toman la delantera” [https://litci.org/es]– había terminado con el pedido de perdón de Piñera y el anuncio, en cadena nacional, de que lo sería su “agenda social”: una serie de medidas para calmar los ánimos y disminuir la desigualdad, según él. Las medidas propuestas no fueron bien recibidas. Todos se dieron cuenta rápidamente de que los cambios presentados eran, en realidad, para mantener todo como está.

El día 22 también se anunció, por la Mesa de Unidad Social, una huelga general para los días 23 y 24. La Mesa de Unidad Social es una coordinadora que agrupa varias organizaciones sindicales y sociales. Algunas de las más importantes son: Federación de Trabajadores del Cobre, CUT (Central Unitaria de los Trabajadores, dirigida por el Partido Comunista), Colegio de Profesores (organización nacional de los profesores públicos), Sindicato de los Trabajadores del Metro de Santiago, CONFECH (Confederación de Estudiantes de Chile), uno de los más combativos sindicatos de los portuarios de Valparaíso, Confederación Nacional de la Salud Municipal (CONFUSAM), y otros.

La lista de reivindicaciones presentada por la Mesa fue: 1) retorno de los militares a los cuarteles; 2) que los parlamentarios inicien una huelga legislativa para que no se tramiten proyectos de ley durante el Estado de Emergencia [ni los parlamentarios de los propios partidos representados en la Mesa acataron esa decisión]; 3) implementación de un paquete de medidas económicas de urgencia para el pueblo trabajador; 4) avanzar en una Asamblea Nacional Constituyente que ponga fin al modelo neoliberal; 5) que el presidente Piñera renuncie.

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La huelga general se realizó los días 23 y 24. Muchos sectores representados en la Mesa de Unidad Social ya se encontraban paralizados por la propia situación del país. Fue el caso de la mayoría de los empleados públicos, profesores, estudiantes, bancarios. Se sumaron a la huelga general muchos trabajadores de la salud, los portuarios (muchos de los cuales también ya se encontraban en huelga), y principalmente los mineros de algunas de las principales minas (Chuquicamata, La Escondida, Los Bronces, y otras). La huelga no paraliza todo el país. Las industrias, termoeléctricas, salmoneras, empresas forestales y muchas otras no paran. La entrada en escena de los mineros, sin duda da un peso importante para la movilización, pero la paralización de las principales minas durará solo un día.

El 23/10, primer día de la huelga general, se da en Santiago una dinámica interesante. Por la mañana, una enorme marcha convocada por las organizaciones sindicales y políticas se lleva a cabo en la Alameda [avenida principal de Santiago]. En esa marcha, aparecen las banderas de sindicatos, asociaciones y también partidos políticos, como el Partido Comunista, de los grupos del Frente Amplio (hermano del PSOL brasileño), y otros. Luego de las 15 horas, en la emblemática Plaza Italia, comienzan a llegar millares de personas de forma independiente, sin partido o representación sindical. Las principales organizaciones presentes son las tradicionales “hinchadas” de fútbol del Colo-Colo, y de la U de Chile (Universidad). Piñera consiguió algo inimaginable, unificar las más enemigas “hinchadas”. En los días siguientes serán muchas las imágenes que recorrerán el país, de hinchas de la U y de la Garra Blanca (hinchada del Colo-Colo) agitando juntos sus banderas. El enemigo común es más importante.

En todas las ciudades hay manifestaciones. Los mineros del cobre se manifiestan en el norte y también en Rancagua, ciudad próxima a Santiago y donde está la principal mina subterránea de cobre del mundo, El Teniente. En El Teniente, algunas centenas de trabajadores paralizan, incentivados por uno de los sindicatos. La burocracia de los otros sindicatos no hace nada, dejando que la mayoría de los trabajadores suba a la mina (localizada en la Cordillera) para trabajar.

En el Congreso, el ministro del Interior, Chadwick, es convocado para hablar sobre la represión. Algunos parlamentarios del Frente Amplio hacen una protesta con carteles mostrando al ministro los números de asesinados y presos en los últimos días. Una diputada de la derecha toma uno de los carteles y lo rasga. Chadwick ríe. Su imagen riendo, rápidamente será difundida por las redes sociales; el odio de las personas aumenta. “Se está riendo de nuestros muertos”, dicen muchos. Chadwick dice no tener responsabilidad política sobre el Estado de Emergencia. La sesión continúa de forma turbulenta.

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El Instituto Nacional de Derechos Humanos publica informes con los nombres de los asesinados y muchas denuncias de tortura. En una de las denuncias, policías acusados de colgar a cuatro presos por las esposas en una estructura metálica de una antena de la delegación de Peñalolen (comuna de Santiago).

El gobierno anuncia la convocatoria de los reservistas del ejército, reconociendo la fragilidad y el cansancio de los militares. La tregua de los días siguientes no hará necesaria la convocatoria. Esa medida, sin duda podría generar un problema para el gobierno, ya que significaría poner, dentro del ejército, a muchos jóvenes que estaban participando de las protestas en los últimos días. Corre la noticia de un joven militar norteño de 21 años que se negó a viajar con su regimiento para apoyar al ejército en Santiago. El joven, de nombre David Veloso Codeceo, es ya un héroe popular, y se encuentra preso hace una semana.

De noche, los conflictos vuelven a ocurrir en muchas ciudades. Barricadas, piedras, guanacos, militares.

El día 23/10, algunas paralizaciones continúan. Manifestaciones en Santiago, barricadas, toque de queda. Circula en todo el país una convocatoria para “la mayor marcha de la historia” para el día siguiente, a las 17 horas.

El viernes (25) amanece tranquilo, como de costumbre. Muchas estaciones de la línea 1 del metro de Santiago están funcionando. Desde el mediodía, millares de personas comienzan a llegar a la Plaza Italia. La multitud va creciendo con el pasar de las horas. En la televisión, las cifras sobre el número de manifestantes va aumentando: algunos millares, 250.000, 750.000, 820.000, más de un millón. La cifra oficial final será de 1.200.000 personas. La mayor marcha de la historia de Chile. En todas las ciudades del país se reúnen millares de personas. Los camioneros y los taxistas también se suman, bloqueando algunas autopistas y avenidas. Se manifiestan contra el precio de la TAG, un peaje urbano.

La manifestación en Santiago es gigantesca. La Plaza Italia y toda la Alameda están completamente ocupadas. La manifestación llega hasta los barrios de clase media alta, donde millares de manifestantes comienzan a bajar de los edificios y a sumarse a la historia. Frente a la Biblioteca Nacional se realiza un gran show. La histórica canción El Derecho de Vivir en Paz, de Víctor Jara, conocido cantante y compositor asesinado por la dictadura de Pinochet, es escuchada a muchas cuadras de distancia. Las fotos de esa enorme manifestación circulan por todo el planeta. Una de las fotos más emblemáticas muestra la estatua del general Baquedano, considerado uno de los principales responsables por la victoria chilena en la guerra del Pacífico contra Perú y Bolivia, totalmente ocupada por manifestantes. Arriba de la estatua y con muchas banderas chilenas alrededor, un manifestante levanta la bandera mapuche. La historia también es hecha de simbolismos.

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Las hinchadas organizadas ocupan el centro de la Plaza. “Ya vaaan a veeer… las balas que nos tiraron van a volver”, cantan muchos manifestantes. La manifestación es pacífica, con pequeños choques entre las fuerzas policiales y los manifestantes.

A las 20 horas, muchos comienzan a volver a sus casas. El sentimiento de victoria es contagioso. El toque de queda comienza a las 23 horas.

Después de la manifestación, Piñera manifestará en Twitter: “La multitudinaria, alegre y pacífica marcha de hoy, donde los chilenos piden un Chile más justo y solidario, abre grandes caminos de futuro y esperanza. Todos nosotros escuchamos el mensaje. Todos nosotros cambiamos. Con unidad y la ayuda de Dios caminaremos hacia ese Chile mejor para todos”.

El sábado fue de tregua en Santiago. En Concepción, Valparaíso y otras ciudades, las manifestaciones continúan. Piñera anunció el fin del toque de queda y dice que todos sus ministros colocarán sus cargos a disposición. Nuevas convocatorias a manifestaciones inundan las redes sociales.

El último balance del Instituto Nacional de Derechos Humanos es de 584 heridos (245 por armas de fuego), y 2.686 presos. Los diarios ya contabilizan 19 muertos.

Traducción: Natalia Estrada.