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El inicio de la crisis sanitaria en Chile profundizó aún más la situación de precariedad en el cual se encuentra la juventud; el trabajo informal, la inestabilidad laboral, la cesantía, la deuda educacional, la criminalización y la represión hacia los estudiantes secundarios se ha profundizado en la democracia de los ricos. Y no solo en Chile, sino en todas partes del mundo, los políticos y empresarios salvan a sus empresas y nos dejan morir a nosotros la juventud, a la clase trabajadora y a los adult@s mayores. Debemos acabar de raíz con el problema, la juventud, la clase trabajadora y el pueblo en su conjunto debemos destruir el capitalismo y avanzar a una sociedad verdaderamente democrática, revolucionaria y socialista.

Por Juventud MIT

La sociedad actual se mueve bajo la lógica de la acumulación individual de las riquezas que son producidas por el conjunto de trabajadores y trabajadoras. Esto tiene una serie de consecuencias de las cuales somos testigos todos los días, desde la falta de camas en los hospitales, hasta la infraestructura precaria de los liceos a nivel nacional. Sin embargo, los ejemplos más extremos los podemos ver a nivel mundial: donde el 1% más rico de la población posee el doble de riqueza que 6.900 millones de personas, hay 258 millones de niñas y niños sin escolarizar (¡uno de cada 5 en el mundo!) y cada año, 100 millones de personas se ven arrastradas a la pobreza extrema por los gastos médicos que deben afrontar. Estos son solo algunos de los datos reales que existen gracias al capitalismo.1 Y en Chile no nos quedamos atrás ¿Como está la situación de la juventud en el marco de esta crisis capitalista?

La precarización del trabajo en la juventud

Con la pandemia del coronavirus, los ricos buscan salvar solo sus ganancias. Las grandes empresas ya empezaron a despedir a trabajadores sin pagar ninguna indemnización e incluso sin pagar los sueldos de quienes tengan que hacer la cuarentena. ¿Cómo es posible que las ganancias sean más importantes que nuestras vidas? De hecho, las grandes empresas nos despiden mientras tenemos que seguir pagando deudas a los mismos bancos de los que son dueños y comprando alimentos de las mismas cadenas que también les pertenecen. Y no solo eso, además el gobierno impulsa un plan económico para salvaguardar las ganancias de las empresas entregándoles un monto de ¡11.600 millones de dólares! Mientras que despiden y se niegan a pagar salarios en medio de la crisis.

De hecho, la juventud es quien más inestable está en el sistema. Desde antes de la pandemia, el 49% de quienes trabajan a tiempo parcial -usualmente jóvenes- lo realizan de forma involuntaria, teniendo que buscar un segundo trabajo que pueda generar un ingreso para poder vivir. Por otra parte, el 41% de los empleos creados en los últimos 5 años han sido en régimen de subcontratación, generando relaciones laborales inestables y de alto riesgo social. Y como si fuera poco, cerca de un 14% de jóvenes entre 14 a 25, según la CASEN 2015, se encuentran bajo la línea de la pobreza, y puede ser mucho más incluso.

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La contradicción que existe entre la vida de tod@s y las ganancias de unos pocos se evidencia claramente cuando nuestras condiciones de trabajo empeoran y la acumulación de riqueza de unos pocos aumenta como nunca en la historia. Debemos reconquistar nuestros derechos y terminar con el régimen de explotación.

  • ¡Fin al código laboral de la dictadura!
  • Cese de faenas y trabajos no esenciales, manteniendo los sueldos y derechos de todos los trabajadores. Ningún despido.
  • Suspensión de todos los cobros de arriendo, dividendos y cuentas.
  • Sueldo de 600.000 para todos los cesantes e informales.

La juventud y el negocio en la educación: el lucro a costa de nuestros derechos

Y no solo en el trabajo somos víctimas del capitalismo, la juventud estudiantil también lo es y podemos evidenciarlo con el alto endeudamiento al que se enfrenta, gracias a créditos tramposos que solo buscan aprovecharse de nosotr@s. Por ejemplo, el CAE, un fantasma con el que cargamos los estudiantes por años y que duplica e incluso triplica los valores iniciales del arancel al momento de tomarlo, lucrando con nuestro derecho a educarnos. Por ejemplo, hoy el 70% de los estudiantes deben en promedio 6 millones de pesos a los bancos, mientras que la totalidad de la deuda estudiantil asciende a 2,76 billones de pesos (¡!), nos vemos enfrentados a pagar altas sumas de dinero con las cuales hoy muchos jóvenes se ven sobrepasados, teniendo que abandonar sus estudios. Esto deja ver una vez más como los ricos se sigue llenando los bolsillos a costa de nuestra educación lucrando con un derecho básico.

Esta panorámica se replica de manera transversal tanto en estudiantes superiores como secundarios, donde a estos últimos aún se les exige el pago de mensualidades, a pesar de no tener las clases correspondientes, y peor aún, donde estos fondos ni siquiera están resguardando a docentes y trabajadores de los establecimientos, ya que a estos no se les está pagando sus sueldos para poder aguantar la crisis. Es más, la calidad en la educación no se condice en absoluto con las millonarias cifras que entrega el Estado a universidades privadas y a liceos particular subvencionados, donde en estos últimos ya ha quedado expresado que miles de estudiantes no aprenden con las clases online y en video, dado que no tienen las condiciones de estudio para poder aprender. Pero ¿Que lógica guía todo esto? Esto es solo el capitalismo vivo, que crea estudiantes de primera categoría; que pueden pagar una educación carísima en colegios exclusivos; y estudiantes de segunda categoría, con condiciones de hacinamiento y estudio sumamente precarias.

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Por eso, como estudiantes debemos exigir:

  • No al pago de los aranceles y las mensualidades mientras persista la crisis sanitaria
  • ¡Por la condonación de todas las deudas estudiantiles!
  • ¡Fin al negocio de la educación! ¡Por la estatización de todos los liceos y universidades que lucren con nuestra educación!
  • ¡Por la creación de una red estatal liceos y universidades al servicio de las y los trabajadores!
  • ¡Recuperemos lo que nos han robado, a financiar nuestra educación con las riquezas de las 10 familias más ricas de Chile, quienes se han apropiado del trabajo de millones de trabajadores!

La represión y persecución hacia la juventud

Sin embargo, frente a todo esto, encontramos a una juventud que se enfrenta a las injusticias de este sistema y que alza la voz contra el capitalismo y los años de abuso, la juventud ya no tiene nada que perder. No obstante, la burguesía acomodada jamás estará de acuerdo ni permitirá que el pueblo trabajador se organice, ya que juntos y organizad@s podemos derrocar su sistema. En la actualidad, la represión y la violencia por parte del gobierno se vuelve cada vez más fuerte.

La persecución política y las leyes que nos criminalizan son cada vez más duras, la edad de responsabilidad penal es desde los 15 años, pudiendo arriesgar penas en el SENAME -donde se traficaron órganos y se asesinaron a niños. Actualmente, parte de la vanguardia que se organizó en la primera línea, en las asambleas y en los territorios se encuentran en prisión, existiendo más de 2500 presos políticos en el país siendo la mayoría de ellos jóvenes y/o estudiantes.

Por esto no debemos dejar la lucha, ¡no podemos permitir que sigan encarcelando a quienes se levantaron contra las injusticias!

  • ¡Fin a la persecución en los recintos educacionales, fin a la Ley Aula Segura!
  • ¡Derogación de la Ley Anti Barricadas! ¡Derogación de todas las leyes que criminalicen la protesta social!
  • ¡Desprocesamiento de todos los presos políticos de la revolución! ¡Liberación ya!

¡Por qué requerimos cambios de raíz, a destruir al capitalismo junto con las y los trabajadores!

Toda esta crisis no es al azar, ni tampoco es porque la humanidad se la haya “buscado”, sino que es causa de un régimen económico y político que está pensado para poner el lucro individual por sobre las necesidades colectivas. Tanto en la educación, como en la salud y en la vivienda evidenciamos como se ponen por delante los negocios de las universidades, ISAPRES e inmobiliarias. Por otra parte, mientras todos los expertos mencionan la necesidad de una cuarentena total, los gobiernos y empresarios obligan a los trabajadores a salir a exponerse al contagio, sin pagar sueldos ni indemnizaciones, los únicos que se quieren salvar son los ricos.

Existe una necesidad de cambiar la forma en la que se ordena la sociedad, donde lo que prime no sea el lucro individual, sino que el beneficio colectivo, no del 1% de la sociedad, sino que del 99% que está expuesta al contagio y a una vida de trabajo. Actualmente, si colocamos solo UN tercio de las riquezas de la matriarca del grupo Luksic “Iris Fontbona” podríamos costear 387 veces el presupuesto gastado por el MINSAL en ventiladores mecánicos. Si en la actualidad, la clase trabajadora administrara las empresas, se detendría la producción de armas y jet’s y se fabricarían ventiladores en masa (como lo están exigiendo los trabajadores de General Electrics en EE.UU).

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Por eso, llamamos a profundizar esta revolución, en tiempos de crisis la juventud secundaria y universitaria debe ser un solo puño con la clase trabajadora, quienes producen las riquezas del país. Debemos organizarnos para destruir el capitalismo y a las familias que poseen las ganancias de todo lo que la clase obrera produce, recuperar lo que nos han robado y poder instaurar un régimen verdaderamente democrático, en los centros de trabajo y en los barrios.

  • ¡Basta de ataques y persecución a la juventud!
  • ¡Libertad a tod@s l@s pres@s por luchar! ¡Fin a la Ley Aula Segura y a las persecuciones en liceos y universidades!
  • ¡Condonación de todas las deudas de la juventud y de las y los trabajadores!
  • ¡Impuesto de 50% a las mayores fortunas para inversión en salud y garantizar un plan de emergencia para la clase!
  • ¡Recuperemos todo lo que por más de 30 años nos saquearon las 10 familias más ricas: expropiación de su patrimonio
  • ¡Unidad obrero-estudiantil para enfrentar la crisis! ¡Por el fin del capitalismo y la revolución socialista! ¡Por un gobierno obrero y popular!

1 “Cinco datos escandalosos sobre la desigualdad extrema global y cómo combatirla”. Oxfam International. https://www.oxfam.org/es/cinco-datos-escandalosos-sobre-la-desigualdad-extrema-global-y-como-combatirla