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Las centrales sindicales decidieron convocar a una huelga general contra las reformas de la Previsión y laboral, y contra el proyecto de tercerizaciones aprobado por la Cámara de Diputados. La convocatoria de ese día, muy defendida por la CSP-Conlutas, es una victoria del movimiento que fortalece la lucha y la movilización por la base.

Por: Redacción Opinião Socialista – PST – Brasil

Las enormes manifestaciones y las paralizaciones del día 15 de marzo y los actos del Día Internacional de Lucha de las Mujeres, el 8 de marzo, demostraron que la clase trabajadora está dispuesta a ir a la lucha contra las reformas. La disposición de la clase trabajadora es grande, y el rechazo a Temer y al Congreso corrupto es mayor aún.

La huelga general está a la orden del día y se masificó. Su realización es posible. En todos lados, además del apoyo generalizado a la lucha, es posible oír: “¡Hay que parar todo!”. La huelga general es asunto en las calles, en los lugares de trabajo, en las escuelas, en las paradas de ómnibus y en las manifestaciones.

El gobierno sintió la fuerza de las movilizaciones. El supuesto retroceso en relación a los empleados estaduales y municipales en la reforma de la Previsión fue una maniobra para intentar debilitar la lucha y tirar sobre los gobernadores y prefectos la reforma previsional. Si los gobernadores no hacen la reforma en algunos meses, va a valer la reforma general.

Al mismo tiempo buscó mostrar servicio para los patrones al desencajonar y aprobar el Proyecto de Ley (PL) de las tercerizaciones, que tomó de sorpresa hasta a los sindicalistas pelegos [en el sindicato y a favor de los patrones, ndt].

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Comités de base

No obstante, para derrotar las reformas, las centrales sindicales precisan ir hasta el fin en la lucha. No pueden vacilar ni pueden negociar nuestros derechos y aceptar o proponer enmiendas en la reforma de la Previsión ni en la laboral. Negociar cualquier cosa con Temer y el Congreso significa entregar en bandeja derechos históricos de la clase trabajadora.

Las principales direcciones del movimiento, que hasta entonces estaban metidas en la negociación de la reforma laboral y de la reforma de la Previsión, van a intentar aprovecharse de la fuerza de las manifestaciones para fortalecerse en las negociaciones. Por eso, es necesario denunciar y exigir el fin de esas negociaciones y defender y empeñarse a fondo en la organización de la huelga general, como siempre defendió la CSP-Conlutas.

Ahora es hora de arremangarse, organizar a la base en las categorías y exigir que sindicatos, asociaciones de moradores, entidades de estudiantes, etc., hagan asambleas para preparar la huelga general. Es hora de organizar los comités de lucha contra las reformas y por la huelga general. Vamos a organizar la movilización por la base para no permitir que negocien en nuestro nombre. Vamos a organizar a los de abajo para derrotar a Temer y sus reformas.

Los comités precisan ser organizados en las fábricas, en los barrios, en las escuelas, en las ocupaciones del movimiento popular y de organizaciones de los trabajadores desempleados, como el SOS Emprego de Rio de Janeiro. En fin, comités que posibiliten unir a los trabajadores y a la juventud que quieren luchar y construir instrumentos para esa lucha, que van más allá de las direcciones de las centrales, caso negocien enmiendas o retrocedan en [el llamado a] la paralización.

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El camino para derrotar las reformas de Temer y del Congreso es la lucha y no las elecciones. La solución no es Lula 2018 como defiende el PT. No da para esperar. La hora de luchar para vencer es ahora. Lo que los trabajadores precisan es construir la huelga general y mantener su movilización permanente contra cualquier ataque que venga.

Por otro lado, la alternativa política para los trabajadores no es otro gobierno Lula, que se alió a banqueros, contratistas y corruptos, garantizando altos lucros para los empresarios. Eso no va a garantizar pleno empleo, jubilación, soberanía, ni prisión y confiscación de los bienes de los corruptos y corruptores.

La salida es que los trabajadores gobiernen en consejos populares. La salida es hacer que los banqueros, las multinacionales y los corruptos paguen la cuenta de la crisis que crearon, comenzando por suspender el pago de la deuda pública que consume casi la mitad del presupuesto del país. Un gobierno socialista de los trabajadores, que precisa nacionalizar y poner bajo control de los trabajadores el sistema financiero, las propiedades de los corruptos y de las multinacionales. No vamos a conseguir eso con elecciones, sino con la movilización de los trabajadores.

Traducción: Natalia Estrada.