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¡No al Frente estratégico con la burguesía para 2022!

Por: Editorial Opinião Socialista n.° 578

El gobierno reaccionario y ultraliberal de Bolsonaro precisa y puede ser derrotado. En este sentido, toda la unidad de acción y los frentes únicos para luchar contra este gobierno y su proyecto, así como en defensa de las libertades democráticas, son una necesidad y un deber.

Así, incluso después del desmonte de la huelga general y de la traición en la lucha contra la Previsión, se está abriendo un nuevo momento y una nueva posibilidad de enfrentar el proyecto de entrega y semiesclavitud de Bolsonaro-Mourão-Guedes y el propio gobierno, que no puede ser desperdiciado. Este gobierno, en medio de crisis y contradicciones crecientes, viene a la ofensiva con privatizaciones, quite de derechos, y reforma administrativa.

Es necesario y posible unir batallones pesados de la clase trabajadora, como petroleros, trabajadores de los Correos y de las universidades, aglutinar parte de los metalúrgicos en campañas salariales, además de unir a indígenas, quilombolas y otros sectores. Una huelga unificada y acciones de calle pueden poner contra las cuerdas a este gobierno e impedir la privatización de la Petrobras y de los Correos, y salvar las universidades.

No es posible que una oportunidad más y una necesidad de lucha quede por el camino por falta de empeño y por negociaciones mezquinas de las direcciones, que no sabemos ni de qué tipo son. Esa unidad –necesaria y para ayer– está oscurecida, dejada de lado en función de alianzas electorales y frentes espurios que visan las elecciones

¡Unidad para luchar contra Bolsonaro ya!

Unidad para luchar es una cosa. Frentes amplios electorales para, de hecho, impedir las luchas, mantener la explotación y los males del capitalismo, es otra cosa. De la misma manera, defensa de las libertades democráticas es una cosa, defensa de la democracia burguesa y del Estado (capitalista) de derecho es otra cosa.

Hay una estrategia común que une PT, PDT, PCdoB, PSB y la dirección del PSOL: la formación de un frente amplio electoral, un campo burgués de colaboración de clases lo más amplio posible alrededor de un programa democrático burgués, capitalista, con alguna preocupación con el crecimiento económico más allá del puro ajuste fiscal de Paulo Guedes, para disputar como oposición contra el campo burgués de Bolsonaro y sus ex aliados.

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Hay una diferencia táctica entre ellos sobre quién debe encabezar tal frente. El PT quiere la cabeza y la hegemonía del frente. El PSOL concuerda con el PT. El PCdoB y el PDT, por su parte, no quieren que la cabeza del frente sea del PT. Ambos sectores se encuadran en una “izquierda del orden”. Se proponen repetir un gobierno burgués de conciliación de clases (como fueron los gobiernos del PT) para gobernar el capitalismo semicolonizado brasileño. En diferentes grados, pregonan una política enteramente capitalista, en la cual también sobra para la clase trabajadora pagar el precio de la crisis, sin embargo de modo más negociado.

Toda la narrativa del PT sobre la historia reciente del país, que tiene como centro un supuesto golpe, en el que Temer (el vice del gobierno del PT, ¡es bueno recordar!) se tornó presidente después de un proceso de impeachment (anclado en la altísima impopularidad de Dilma Rousseff por motivo de estelionato electoral, ¡es bueno recordarlo, también!) es una mistificación para vender la defensa de la vuelta a un pasado supuestamente ejemplar. La narrativa del PT es una simplificación que excluye al propio PT de cualquier responsabilidad y participación en el proceso de crisis, decadencia y sumisión al imperialismo, y en la recolonización del país.

El PT, con esa historia del golpe (impeachment es un instrumento de la Constitución de 1988), quiere ocultar su papel en la deconstrucción de la conciencia de clase, en la aprobación de leyes represivas contra el movimiento, en la profundización del modelo de encarcelamiento en masa de pobres y negros, en el mantenimiento del apartheid existente en el país (el verdadero Estado de Excepción existe en las periferias de las grandes ciudades), y de su gran parte de responsabilidad en el ascenso de un gobierno como el de Bolsonaro. Un gobierno que si tuviese correlación de fuerzas para eso, cambiaría de forma cualitativa el régimen político, acabando con cualquier libertad democrática.

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La democracia burguesa y el régimen de la llamada “Nueva República” está en harapos porque no dan cuenta de las contradicciones y de la crisis del sistema ni de la propia pudrición de las instituciones del Estado. Los elementos de estrechamiento de la ya limitada democracia de los ricos, que solo aumentaron durante todos los distintos gobiernos de la Nueva República, tienen cada día más elementos autoritarios, antidemocráticos, represivos y corruptos. Es expresión de la decadencia del país y del propio Estado.

Las sucesivas reformas en la Constitución quitaron derechos a la clase trabajadora, disminuyeron la ya pequeña soberanía del país, instituyeron un proceso al cual llegamos a denominar “democracia colonial”. Bolsonaro es al mismo tiempo expresión y agente de la barbarie, de este proceso de decadencia, pudrición y crisis del sistema, del Estado y del régimen político.

Tenemos un gobierno que quiere hacer un revisionismo histórico, normalizar lo que fue la dictadura, y que intenta hacer retroceder libertades y derechos democráticos y civiles.

Frente a este gobierno, la política del PT, del PCdoB, del PDT es dejar sangrar para que las personas “den valor al PT”, en las palabras de Lula. El PT quiere dos cosas: a) que Bolsonaro haga el trabajo sucio de las reformas de la previsión y laboral, y de la privatización de parte expresiva de la Petrobras y de otras estatales; b) disputar las elecciones con Bolsonaro de aquí a tres años para volver a gobernar el capitalismo brasileño. El Frente del PCdoB y Ciro Gomes quiere la misma cosa: apoya la entrega de la Base de Alcántara, negocia y deja hacer la reforma de la previsión y deja quitar derechos, después hacen un frente incorporando a burgueses y trabajadores para administrar el capitalismo, asociados a multinacionales, latifundistas, banqueros, etc.

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Hablan de las “Directas”, pero las directas fueron un frente de movilización unitario, de unidad de acción para movilizar, no un frente electoral. Precisamos de unidad de acción y de frente único para respaldar una movilización unificada para derrotar en las calles a Bolsonaro-Mourão-Guedes y su proyecto, y construir un proyecto alternativo, socialista, de los trabajadores, para el país.

El proyecto del PT, del PCdoB y del PDT, además de estratégicamente no resolver ninguno de los problemas mínimos que afligen a la clase trabajadora y el pueblo pobre de nuestro país, paraliza y saca el potencial de las luchas, flirteando peligrosamente por el mismo camino que permitió la elección de Bolsonaro.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 19/9/2019.-
Traducción: Natalia Estrada.