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El debate sobre las elecciones del año que viene ya está en las calles. Es alimentado por la inmensa máquina de propaganda del gobierno de la presidente Dilma Rousseff, candidata a la reelección, y también por el esfuerzo de sus principales adversarios: Aécio Neves, del PSDB, y por la alianza Eduardo Campos/Marina Silva, del PSB y REDE. La izquierda socialista brasileña precisa estar presente en este debate y, al hacerlo, proponer una alternativa de clase y socialista para los trabajadores y la juventud de nuestro país.

Las elecciones de 2014 van a ocurrir luego del tercer mandato petista al frente del gobierno federal y también de las manifestaciones que se sucedieron en el país en el mes de junio pasado y que cambiaron sustancialmente la situación política brasileña.

El desgaste del PT

Los gobiernos del PT supieron usar la situación diferenciada del Brasil en la economía (crecimiento en la era Lula y recuperación rápida en la crisis de 2008), para conseguir apoyo popular al mismo tiempo que mantuvieron y profundizaron un modelo económico que nada le debe a aquel aplicado por los gobiernos “tucanos” de Fernando Henrique Cardoso (FHC).

No obstante, este apoyo popular comenzó a sufrir una fuerte erosión a partir de las manifestaciones de junio. Millones salieron a las calles, con la juventud al frente, para protestar contra la situación de los transportes, de la salud pública, de la educación, de la corrupción y un largo etcétera. Este inmenso proceso de movilización puso al movimiento de masas a la ofensiva en nuestro país, dejando a la defensiva a la clase dominante y sus gobiernos. Avanzó también la experiencia de los trabajadores con el gobierno petista en episodios como el del remate de Libra, que avanzó en la privatización de las reservas de petróleo de nuestro país, y aún con la utilización del Ejército en la represión a los movimientos sociales.

Este cuadro político eleva el grado de desgaste del gobierno petista y amplía el espacio y las posibilidades para la construcción de alternativas a la izquierda. En este sentido, no deja de ser una referencia el resultado electoral, muy positivo, que tuvo la izquierda socialista argentina en las elecciones parlamentarias ocurridas recientemente en aquel país.

Precisamos presentar una alternativa que al mismo tiempo haga un balance de los gobiernos del PT en una perspectiva de clase y socialista y, también, obviamente, haga la crítica a las otras opciones de la burguesía que están disputando la conciencia de la población, como es el caso de Aécio Neves y de Eduardo Campos/Marina.

¿Marina Silva es una opción?

Marina Silva buscó construir para sí, durante todo este período en que intentó viabilizar su partido, la Rede Sustentabilidad, una imagen de alternativa a la llamada vieja política, centrando su propuesta en la defensa del medio ambiente y de las demandas de las calles expresadas en las movilizaciones de junio. No obstante, su pasado en el gobierno del PT, cuando apoyó la legalización de los transgénicos en el Brasil y la Ley que autorizó el arrendamiento de áreas de selva amazónica a las madereras internacionales, desmiente claramente cualquier compromiso con el medio ambiente. Y la apurada alianza con Eduardo Campos, del PSB, para viabilizar una candidatura el próximo año, muestra que la defensa de la “nueva política” y de las demandas de junio no pasan de pura retórica.

Una alternativa de clase y socialista para los trabajadores

Todos nosotros sabemos que las elecciones no son el terreno fundamental de la lucha que debemos entablar contra la burguesía y el capitalismo. El espacio fundamental de este enfrentamiento es la lucha directa, la organización y la movilización de los trabajadores y jóvenes en defensa de sus derechos e intereses. Pero también sabemos que la disputa que ocurrirá en las elecciones del año que viene será, sí, un momento importante de esta lucha. Estará en juego la disputa por la conciencia, y el voto de nuestra clase para una alternativa de clase y socialista es obligación de la izquierda socialista brasileña.

Es a partir de esta comprensión que el PSTU entiende que es necesaria la presentación de una candidatura clasista y socialista en las elecciones del próximo año. Una candidatura que no necesariamente precisa ser de nuestro partido. Puede ser la expresión de un frente de izquierda que contemple a los partidos de la izquierda socialista que están en oposición al gobierno Dilma. En esta carta abierta al PSOL, que prepara su Congreso nacional en este momento, y al PCB, queremos explorar esta posibilidad. La de que la candidatura clasista y socialista en las elecciones del año que viene sea expresión de un Frente de Izquierda que involucre al PSTU, el PSOL y el PCB.

Una candidatura de esta naturaleza necesita obedecer a varios criterios. Debe levantar un programa de clase, anticapitalista, que plantee la transición necesaria del sistema en que vivimos para una sociedad socialista; precisa ser exenta de cualquier relación o participación de sectores de la burguesía, bajo pena de repetir la trayectoria del PT; precisa ser independiente políticamente de la burguesía y, para eso, como es obvio, no puede recibir de ella ningún tipo de financiamiento; y precisa ser una candidatura al servicio de las luchas y del fortalecimiento de la organización de los trabajadores y de la juventud.

Adelantamos aquí estas opiniones porque nos preocupan procesos y ejemplos que están en curso en este momento, como la participación del PSOL, y que apuntan en diversos sentidos. Es el caso de la situación en la alcaldía de Macapá. La alianza hecha para elegir al intendente y, después, para gobernar, involucrando a varios sectores de la burguesía, está llevando a un gobierno que en lugar de apoyarse en las luchas de los trabajadores para cambiar la vida del pueblo, acaba enfrentándose con las luchas para defender el mantenimiento del status quo. Es lo que ocurrió en la última huelga de los profesores en aquella ciudad. Tampoco podemos ignorar hechos como la financiación por empresas de candidaturas de este partido en las elecciones pasadas.

El Frente de Izquierda que pueda abrigar una candidatura de clase y socialista precisa, antes de todo, ponerse de acuerdo con los criterios políticos presentados arriba, aun cuando no tengamos acuerdo en relación con los elementos de balance aquí expuestos. Y, superadas estas cuestiones, precisa ser organizado de forma de respetar los espacios de cada uno de los partidos que lo compongan, ya sea respecto de las candidaturas a vicepresidente, la utilización de tiempo de televisión, y también en las definiciones de coligaciones en los estados.

Nosotros vivimos un momento único en nuestro país. Las manifestaciones que ocurrieron en el Brasil a partir de junio cambiaron el cuadro político nacional y aproximaron al Brasil al escenario político mundial, marcado por las luchas heroicas de los trabajadores y los jóvenes del Norte de África y Medio Oriente y por la resistencia de los pueblos de Europa. La izquierda socialista brasileña está, en esta nueva situación, ante el desafío de hacer avanzar la lucha y la organización de los trabajadores en todos los sectores explotados y oprimidos de nuestro país. Sólo así, el recrudecimiento de las luchas de nuestro pueblo nos llevará a cambios efectivos en el país y en la vida de los trabajadores y jóvenes brasileños. La disputa en las elecciones del año que viene será un momento importante de este desafío. Precisamos ponernos a su altura.

Saludos socialistas,

Zé Maria, Presidente Nacional del PSTU

28 de octubre de 2013

 

Traducción: Natalia Estrada