Compartir

Atrincherados en el poder, Temer, el Congreso y los jueces (corruptos representantes del mercado) están cada día más separados de los trabajadores y de la mayoría del pueblo por un abismo sin fin.

Se engaña quien confía en apariencias y cree que hay apatía en la clase obrera y en el pueblo. Nadie puede prever cuál será la gota de agua que rebalse el vaso. La Huelga General del 28 de abril fue solo un chiflido de la olla de presión.

Por: Redacción PSTU – Brasil

Temer impidió la votación de su denuncia en la Cámara con la compra de diputados y la ayuda de la oposición. “Directas Ya” solo de la boca para afuera, el PT se mostró favorable al “que se quede Temer”. Para el PT es mejor que Temer se quede hasta 2018, apruebe las reformas, haga las privatizaciones y sea victorioso en la operación salva-corruptos.

Es por eso que Lula declaró que no va a deshacer las reformas que Temer haga. Es por no tener un proyecto propio para el país, diferente y contrario al que exige el mercado, que el PT y los frentes Brasil Popular y Pueblo Sin Miedo orientan y ven con naturalidad que la cúpula de la CUT se desentienda de la Huelga General y negocie la reforma laboral.

La cúpula de la Força Sindical también está en ese “acordón”, pues el partido Solidariedade, del diputado Paulinho da Força, es de la base de sustentación de Temer en el Congreso. Esa gente que asegura a Temer es la misma que, con la mayor desfachatez, arroja la culpa en el pueblo.

Los capitalistas internacionales (imperialismo) y sus socios menores, los capitalistas brasileños (banqueros, empresarios y latifundistas), tienen como proyecto para salir de la crisis robar las riquezas del país y aumentar la explotación de los trabajadores para aumentar sus ganancias.

Su proyecto es entregar aún más el país a las multinacionales. Transfiere para banqueros y dueños de los títulos de la deuda del gobierno la mitad de todo lo que el país recauda. Aumenta la tasas de interés de las empresas con desempleo, reformas, tercerizaciones y disminución de salarios.

Para enfrentar esa guerra social y defender la soberanía del país precisamos ir a la lucha unificados. La huelga general continúa siendo necesaria.

Precisamos también de un proyecto opuesto al proyecto de los capitalistas. Es preciso parar de pagar la deuda a los banqueros. Anular las reformas de Temer, Dilma, Lula, Fernando Henrique Cardoso. Expropiar y estatizar, bajo control de los trabajadores, las empresas envueltas en corrupción y las empresas que deben más de R$ 545.000 millones en PIS [Programa de Integración Social] y Confins [Contribución Social para Financiación de la Seguridad Social] y otros R$ 426.000 millones a la Previsión. Estatizar el sistema financiero.

Para aplicar ese proyecto, precisamos de un gobierno socialista de los trabajadores, que gobierne por Consejos Populares y haga, de verdad, que los capitalistas paguen por la crisis.

Artículo editorial de Opinião Socialista n.° 540, agosto de 2017.-

Lea más en: www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.