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Con el tema “Pelos Amarildos… da Copa eu abro mão” [“Por los Amarildos… la Copa no me importa”, en referencia al albañil que residía en la favela Rocinha y que fuera detenido, torturado y asesinado por la policía militar de Rio de Janeiro, mientras decía que estaba desaparecido], se realizarán marchas en varias ciudades y estados del Brasil.

La Marcha de la Periferia fue una semilla plantada en 2006 por miembros del Movimiento Hip Hop Organizado de Maranhão [estado del Nordeste brasileño]: “Quilombo Urbano”. Esa iniciativa surgió cuando los integrantes de esta organización se dieron cuenta de que los conflictos entre la juventud negra estaban desplazándose de los enfrentamientos entre barrios hacia el interior de los propios barrios. A este proceso pasaron a denominarlo “Guerra Interna” y a identificarlo como una clara política de Estado para el control social de la juventud negra y pobre.

Cabe recordar, entre tanto, que desde 1989 el Quilombo Urbano ya realizaba los festivales de Hip Hop en la semana de la Conciencia Negra, como un momento de confraternización entre la juventud de las periferias de São Luis [capital del estado de Maranhão] en homenaje a Zumbi de Palmares y otras referencias históricas del pueblo negro, y como corolario de las actividades políticas y culturales que el Quilombo Urbano y otros grupos de Hip Hop realizaban en las comunidades pobres y negras durante todo el año.

Así, los festivales de Hip Hop fueron el embrión de las Marchas de la Periferia. En los primeros años de su realización, las acciones de la Marcha de la Periferia quedaron limitadas al Hip Hop y algunas entidades del movimiento popular y de las izquierdas marañenses. Sin embargo, a partir de 2011, la Marcha de la Periferia ganó una dimensión nacional, impulsada por el Movimiento Nacional Quilombo, Raza y Clase y fortalecida por las entidades sindicales, movimientos populares, de opresiones, y estudiantiles, afiliados a la CSP-Conlutas – Central Sindical y Popular. En 2013, la Marcha de la Periferia, que propone como tema “Pelos Amarildos… da Copa eu abro mão”, se llevará a cabo en varias ciudades y estados del Brasil, en muchos de ellos con la adhesión y participación de otros movimientos de opresiones, sociales, estudiantiles y entidades sindicales.

¿Por qué debemos marchar en la periferia?

En la introducción brasileña al libro “Miseria de las Prisiones”, el sociólogo francés Wacquant [Loïc] (1999) afirma que existe una “dictadura pura” instalada en los barrios pobres de nuestro país. Y no es exageración. El estado de excepción, conforme demuestra Agamben [, Giorgio, filósofo italiano] (2003) se tornó una regla general contra los pobres de todo el mundo. Por eso, aun cuando la idea del estado mínimo debe ser relativizada, si él es mínimo en el campo de las políticas sociales está cada más fortalecido en su punta represora.

Mientras los gobiernos neoliberales de los últimos veinte años “satanizaban” el Estado proveedor de bienestar social –para que el mismo fuese exorcizado dentro de la clase trabajadora–, la inversión en seguridad pública crecía pavorosamente. En 2008, la inversión en represión creció 15%, el equivalente a 47.600 millones de reales, según datos del Foro Brasileño de Seguridad Pública.

Por otro lado, basta verificar el contingente de individuos presos en el Brasil en los últimos años. Datos divulgados por el CNJ (Consejo Nacional de Justicia) revelan que en los últimos cinco años el número de presos en el Brasil creció 37%. Tenemos en la actualidad el tercer más populoso sistema carcelario del mundo, con 494.598 presos, sólo por debajo de Estados Unidos que tiene 2.297.400 presos y China, con 1.620.000; países esos que poseen una población muy superior a la nuestra.

No se precisa ser analista político para constatar que los derechos constitucionales de la democracia burguesa, especialmente el derecho a la vida, queda sin efecto al “pié de los morros” o en las fronteras de los barrios periféricos; sólo las policías entran en esos lugares con fuerza total.

Por año, más de 25.000 jóvenes son muertos con armas de fuego en el Brasil, la gran mayoría son negros y muchos ellos son muertos por la policía. Juntas, las policías de San Pablo y de Rio de Janeiro matan más personas que aquella que es considerada la más violenta del mundo, la de Nueva York. Como si no bastase el etnocidio (eliminación cultural) de la población negra vía ideología del blanqueamiento, el Estado brasileño ha intensificado el genocidio (eliminación física) de la población afrobrasileña que reside en los barrios pobres.

En casi todos los estados brasileños existen barrios de mayoría negra ocupados por la Fuerza de Seguridad Nacional. Una de las políticas más propagandizadas del gobierno Dilma en el área de seguridad pública es la nacionalización de las UPP’s (Unidades de Policía Pacificadoras).

El caso del ayudante de albañil Amarildo de Souza, negro y morador de la favela de la Rocinha de Rio de Janeiro, donde todo lleva a creer que fue secuestrado, torturado y asesinado por policías de una UPP instalada en aquella comunidad, es un ejemplo cabal del carácter racista y represor de este tipo de política de Estado, que es parte del proceso de criminalización de la pobreza y de exterminio de la población negra.

La realización de los “grandes eventos” en el Brasil, como la Copa de 2014 y las Olimpiadas de 2016, han intensificado el proceso de criminalización de la pobreza y de exterminio de la población negra. Centenas de miles de familias que residían en comunidades próximas a los lugares donde se realizarán esos juegos ya fueron, autoritariamente, desalojadas.

Pero no sólo la población negra y pobre de manera general sufre este proceso, es necesario también silenciar a los movimientos sociales que nacen del interior de esas camadas sociales con el objetivo de enfrentar y revertir tales situaciones. Por todo el Brasil, centenas de líderes comunitarios, quilombolas [población de los quilombos y sus descendientes], campesinos, ambientalistas y abogados están “marcados” para morir, y algunos de ellos ya perdieron sus vidas. En los barrios pobres, cualquier manifestación popular es criminalmente asociada por los gobiernos y por los grandes medios de comunicación al tráfico de drogas y al crimen organizado, en tanto los crímenes cometidos por el Estado policial contra sus pobladores es casi siempre divulgado como resultado de enfrentamientos entre “bandidos” y policías.

Por otro lado, salta a la vista los pomposos gastos de los diversos gobiernos con las obras faraónicas de la Copa de 2014 y de las Olimpiadas de 2016. Los 1.500 millones de reales que serían destinados a los mega eventos se transformaron en 45.000 millones, conforme anunció el propio gobierno federal. Esos gastos contrastan con la situación de pobreza de la mayoría de la población, que padece con la destrucción de los servicios públicos básicos como educación, salud, vivienda y transporte. Esa contradicción fue la causa principal de las jornadas de junio y de las paralizaciones nacionales de las centrales sindicales en julio y agosto, que llevaron a millones de personas a las calles por todo el país.

Considerando la situación límite en que se encuentra la masa negra proletarizada del Brasil y el “derrame” de dinero público a los empresarios de los mega eventos, se definió como tema para la Marcha Nacional de la Periferia de 2013: “Pelos Amarildos, da Copa eu abro mão”. El Movimiento Nacional Quilombo, Raza y Clase hace un llamado a todos los sectores combativos de la clase trabajadora, de los movimientos negros, quilombola, indígenas, mujeres, estudiantiles, populares, independientes de los gobiernos y patrones para construir, organizar y participar de la construcción de la Marcha de la Periferia en una perspectiva de Raza, Clase, Género y Socialista, buscando organizar, formar y responder a las demandas de lucha de la clase trabajadora negra y pobre del Brasil.


* La palabra quilombo se refiere a las “repúblicas libres” fundadas por los negros que huían de la esclavitud. El Quilombo, Raza y Clase es una organización impulsada, entre otros, por militantes negros del PSTU (Brasil).
 

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Traducción: Natalia Estrada