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El año comenzó con luto, tristeza e indignación. Imposible no llorar y conmoverse con Brumadinho[1]. Pero imposible también no indignarse con la Vale y con todos los responsables por ese crimen.

Por: PSTU – Brasil

Mientras todavía lloramos Brumadinho, diez niños mueren quemados en el alojamiento de la escuela de fútbol del Flamengo, donde los chicos duermen en contenedores, en un lugar que estaría liberado como mucho para ser estacionamiento. ¡Es triste y repulsivo!

Otras siete personas murieron en Rio de Janeiro, donde los gobernantes no sirven ni para proteger al pueblo de las lluvias. Y 15 jóvenes fueron abatidos de una sola vez por la policía. Las madres lloran y denuncian la masacre.

En San Pablo, hacia finales de año, se cayó un viaducto. Un informe publicado por el diario Folha de S. Pablo dijo que hay seis puentes y viaductos con riesgo de colapso inminente y otros siete con daños estructurales. Por algunos de ellos pasan más de 10.000 automóviles por día.

¿Cómo es que un país que es la octava economía del mundo se viene abajo así?

Larga decadencia: ¡el PT también es responsable!

Brasil vive un proceso de profunda decadencia. Está subordinado a los países ricos como proveedor de productos primarios en la división mundial del trabajo imperialista. Viene sufriendo importante desindustrialización, desnacionalización de empresas, y atraso tecnológico. La clase dominante brasileña –130 familias multimillonarias– acepta entregar el Brasil y ser socia menor del pillaje y de la superexplotación de los trabajadores.

El PT estuvo 14 años en el gobierno, en un momento de crecimiento económico. Profundizó esa decadencia, a pesar de maquillar la realidad con pequeñas concesiones. Bastó que llegara la crisis para el maquillaje cayera y dejara a la vista el grado de decadencia, explotación y pillaje del país.

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Paulo Guedes lo va a arruinar de una vez

El proyecto de Bolsonaro y Paulo Guedes es entregar el país de una vez. Va a ser el lucro por arriba de todo y los banqueros encima de todos. La reforma de la previsión evidencia eso. Un robo de las jubilaciones para remunerar a los banqueros. La deuda pública consumió, el año pasado, R$ 2,9 mil millones del Presupuesto por día. El gobierno paga los mayores intereses del mundo. En 2018, solo los intereses y amortizaciones de la deuda consumieron 40,66% del Presupuesto, más de R$ 1 billón.

Todavía arreglaron una forma de dar más dinero a los bancos, remunerando la sobra de caja. La Auditoría Ciudadana de la Deuda muestra que esa sobra es de R$ 1,2 billones o 20% del PIB. En lugar de prestar dinero a bajos intereses, los banqueros dejan ese dinero en caja, y el gobierno se ofrece a remunerar ese dinero a cambio de nada, basta que depositen en el Banco Central. En ese jueguito, fueron pagados R$ 449.000 millones de intereses entre 2014 y 2017. Ese dinero no genera empleo, no produce un clavo, solo engorda los bolsillos del banquero.

¡Esos R$ 449.000 millones son más que el valor de mercado de la Petrobras, de la Caixa, del Banco do Brasil, de la Eletrobras, de la BR Distribuidora y del BB Seguridad juntos! Si Paulo Guedes vendiese todas esas estatales recaudaría R$ 437.000 millones.

Otro robo son las liberaciones de impuestos y subsidios para grandes empresas. Según el Ministerio de Hacienda, entre 2010 y 2019 ellos sumaron más de R$ 4 billones, 80% del total de la deuda del gobierno.

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Guedes cree que eso es poco. Quiere reventar las jubilaciones, entregar estatales y profundizar la reforma laboral. Si ese proyecto no es derrotado significará alto desempleo, salarios de miseria, más precarización del trabajo, fin de todos los derechos de la CLT [Consolidación de las Leyes de Trabajo], robo de la previsión pública y rebaja de las jubilaciones, además de desmantelamiento mayor de la educación y de la salud, y privatizaciones generalizadas.

Unidad para luchar, no para conciliar

Solo la lucha unificada de la clase trabajadora puede impedir los ataques, a comenzar por la reforma de la previsión.

Es necesario construir una huelga general. Los sindicatos y los movimientos sociales y partidos que se dicen de oposición (como PT, PSOL, PCdoB) precisan sumarse a la lucha. No puede ser que se propongan negociar derechos, una propuesta menos mala como dice el PT o como está haciendo el PDT de Ciro Gomes.

Es hora de explicar y hacer asambleas en la base. Unir sindicatos movimientos y centrales en los municipios, hacer comités en los barrios y en el campo, y exigir de las cúpulas sindicales que construyan la lucha unificada, denunciando a quien traiciona la lucha para negociar derechos.

Los ricos son los que deben pagar por la crisis. Debemos discutir y construir un proyecto que resuelva nuestros problemas: acabar con el desempleo garantizar salarios dignos, vivienda, educación y salud públicas. Tierra, derechos para mujeres, indígenas, negros y LGBTs, futuro para la juventud y soberanía del país.

Es necesario suspender el pago de la deuda a los banqueros; acabar con las exoneraciones fiscales a las grandes empresas y bancos; cobrar impuestos a los ricos; prohibir la remesa de lucros al exterior; reestatizar las estatales privatizadas, como la Vale, sin pagar un centavo de indemnización, y ponerlas bajo control de los trabajadores y de las comunidades.

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Podemos conquistar ese plan con una rebelión social de los de abajo y un gobierno socialista de los trabajadores, apoyado en consejos populares.

[1] Ciudad minera de Belo Horizonte, en el Estado de Minas Gerais, donde el 25 de enero se produjo la ruptura de una represa de residuos de minerales operada por la empresa Vale, que dejó un saldo de 166 muertos, hasta el momento, y otras 155 personas desaparecidas, además de la pérdida total de pertenencias de los habitantes aledaños, la muerte de animales y los terribles daños al medio ambiente, ndt.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, Editorial de Opinião Socialista n.° 566, 13/2/2019.

Traducción: Natalia Estrada.