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5 verdades y mentiras sobre la reforma de la Seguridad Social

Con el envío de la propuesta de reforma de la Seguridad Social del gobierno Bolsonaro al Congreso Nacional, sonó el disparo para la disputa sobre el sentido de este conjunto de medidas, que alteran profundamente lo que entendemos como Seguridad Social hoy en día. Junto a la propaganda oficial, varias acciones “extraoficiales” vienen siendo realizadas en las redes sociales, como el Whatsapp o el Twitter.

Por PSTU-Brasil

En conjunto, extienden la desinformación para convencer a la población de que la reforma, o la Nueva Seguridad  Social, como la llaman sus defensores, sería necesaria para el país o atacaría privilegios.

Vea a continuación algunas de las mentiras que se han divulgado y manténgase atento.

La reforma de la Seguridad Social no va a afectar a quien ya trabaja, solo a quien va a entrar en el mercado de trabajo. (¡FALSO!)

EN REALIDAD: En cuanto se apruebe, la reforma de la Seguridad Social será válida. Solo quien se puede jubilar por la reglas actuales (por edad o tiempo de contribución), escapa. Quien está cerca de jubilarse, entra en la regla de transición y también se verá afectado.

Por ejemplo, quien está a dos años de jubilarse por tiempo de contribución (30 años para las mujeres y 35 años para los hombres), modalidad que deja de existir con la reforma, paga un “peaje” de 50%. Entonces, si faltan 2 años para completar ese tiempo, deberá trabajar 1 más. Pero aún así, va a enfrentar el factor de la seguridad social, que puede reducir el beneficio.

Otra posibilidad de transición es por edad mínima, que comienza con 60 años para los hombres y 56 para las mujeres en 2019 y va aumentando gradualmente hasta llegar a los 65 años para los hombres, en 2027, y 62 para las mujeres, en 2031.

La tercera posibilidad de transición es por puntos, con la suma de la edad y el tiempo de contribución. En 2019, pueden jubilarse las mujeres, cuya edad y tiempo de contribución sumen 86, 96 en el caso de los hombres. Esos puntos exigidos van aumentando hasta llegar a 105 para los hombres, en 2028, y 100 para las mujeres, en 2033.

Resumiendo: la reforma de la Seguridad Social afecta a todo el mundo, incluyendo a quienes están a punto de jubilarse.

Los derechos adquiridos son protegidos por la Constitución y la reforma no los puede retirar (¡FALSO!)

EN REALIDAD: La reforma de la Seguridad Social es una PEC (Propuesta de Enmienda a la Constitución), por lo tanto se necesita la aprobación de 3/5 de la Cámara (308) y del Senado (49). Es un dispositivo para alterar la propia Constitución, por eso se exige una votación mayor que la exigida para un Proyecto de Ley, que solo necesitaría la mayoría simple.

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La principal alteración que esa reforma impone, más allá del aumento de la edad, de los años de contribución y de la reducción drástica del cálculo de los beneficios, es la retirada de varias salvaguardas que la constitución asegura hoy. Una de ellas es el reajuste anual de las jubilaciones, pensiones y demás beneficios de acuerdo con la inflación. Con eso, el gobierno puede reajustar, con un simple Proyecto de Ley, las jubilaciones y beneficios a valores inferiores a la inflación o ni siquiera reajustarlos.

La “desconstitucionalización” de la Seguridad Social abre el camino para el fin de las jubilaciones públicas y de los beneficios que, hoy, constituyen un resto mínimo de “bienestar social” en el país.

La reforma de la Seguridad Social va a generar 8 millones de empleos (¡FALSO!)

EN REALIDAD: El Ministerio de la Economía, a través de la Secretaría de Política Económica, divulgó en la prensa, el día 22 de febrero, que la aprobación de la reforma crearía “8 millones de empleos” en cuatro años. Es otro caso de “fake news” (noticias falsas) oficial del gobierno. La reforma de la Seguridad Social va a aumentar el ya alto desempleo en el país, porque al aumentar la edad mínima y el tiempo de contribución, extinguiendo la jubilación por tiempo de contribución, la reforma va a forzar a los trabajadores a trabajar por más años y a jubilarse cada vez más tarde (los que consigan jubilarse). Resultado: menos puestos disponibles para quien esté llegando al mercado de trabajo y más desempleo.

Eso sin mencionar la precarización del trabajo, ya que la reforma de la Seguridad Social trae consigo una segunda reforma laboral. Y el empobrecimiento general de la población, principalmente la capa más pobre y vulnerable. Las jubilaciones se reducirán, el BPC-LOAS, que atiende hoy a los ancianos carentes, se restringe a los mayores de 70 años y la pensión por muerte se reduce a la mitad, afectando principalmente a las mujeres pobres.

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La reforma de la Seguridad Social va a afectar a los ricos y a los privilegiados (¡FALSO!)

EN REALIDAD: La reforma de la Seguridad Social afecta, sobre todo, a los más pobres, porque la principal alteración que trae es el fin de la jubilación por tiempo de contribución (que perjudica a quien comienza a trabajar más temprano), el aumento del tiempo mínimo de contribución de 15 para 20 años, para quien alcance la edad de jubilarse (65 años para los hombres y 62 para las mujeres), y, principalmente, el cambio del cálculo del beneficio, que se reduce abruptamente.

Veamos: hoy, uno puede jubilarse con 65 (hombres) o 60 años (mujeres) siempre y cuando se haya contribuido por 15 años al INSS (Instituto Nacional de Seguridad Social). Además de aumentar esa edad mínima para 62 años, en el caso de las mujeres, se exigirán 20 años de contribución. Para que se hagan una idea, más del 60% de los que se jubilaron por edad tienen menos de 20 años de contribución. Eso pasa porque en un país con altos niveles de desempleo, cuya informalidad es la regla (casi la mitad de la fuerza de trabajo de Brasil), es muy difícil contribuir por tantos años.

Para empeorar las cosas, quien consiga completar esos años, tendrá un descuento en su beneficio. Hoy, con 65/62 años y 15 de contribución, el beneficio se calcula tomando como base 70% del salario más 1% por año de contribución (son 15 como mínimo), lo que totaliza 85% del salario. Con la reforma, quien se jubile con el tiempo mínimo de contribución (20), comienza recibiendo apenas 60% del salario.

Además, hoy se considera el 80% de los salarios más altos con los que la persona contribuyó. O sea, el 20% de los más bajos no se toman en cuenta. Con la reforma, todos los salarios entran en la cuenta, disminuyendo así el beneficio. En total, las jubilaciones sufrirán una reducción de hasta 30%.

Para tener 100% del beneficio, se necesitarán 40 años de contribución. En la práctica, nadie conseguirá jubilarse con el beneficio integral.

Resumiendo: La reforma de la Seguridad Social afecta a los trabajadores que más dependen de su jubilación para sobrevivir. La mayoría de los actuales jubilados no habrían conseguido jubilarse por las nuevas reglas.Y quien lo logre ganará mucho menos. Mientras tanto, Bolsonaro continuará recibiendo R$ 31 mil de salario, más R$ 30 mil como diputado jubilado y otros R$ 10 mil como capitán retirado. Los jueces, parlamentarios y la alta cúpula de las Fuerzas Armadas continuarán recibiendo salarios de marajás, así como los banqueros, o sea, el 1% de la población será el verdadero beneficiario de esas medidas.

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La Seguridad Social va a quebrar y es necesario “hacer algo” (¡FALSO!)

EN REALIDAD: Una de las principales “fake news” divulgadas por el gobierno y la prensa, hace muchos años, es la relacionada con el supuesto “desfalco” a la Seguridad Social. A través de una maniobra contable, separan la Jubilación del Sistema de la Seguridad Social y desconsideran varias fuentes de receta, como los impuestos, con el objetivo de producir un déficit, artificialmente.

De acuerdo con la Anfip (Asociación Nacional de los Auditores Fiscales de la Receta Federal), la Seguridad Social siempre tuvo “lucro”. En 2005, por ejemplo, tuvo un superávit de R$ 72,7 billones. En 2015, de R$ 11,7 billones. A partir de 2016 eso cambió, no por las jubilaciones, sino por el desempleo y las exoneraciones billonarias dadas a las empresas. El riesgo de que el país quiebre está en la deuda pública, causada por los altos intereses impuestos para enriquecer a los banqueros.

Traducción: Davis