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Bolsonaro y la Globo están juntos para intentar convencerlo de que la llamada “nueva Previsión” va a mejorar su vida. Sin embargo, la propuesta de reforma de Bolsonaro es más cruel e injusta que la de Temer, derribada por la huelga general de mayo de 2017.

Por: Ricardo Ayala

Dicen que la reforma no afectará a los más pobres y que es necesaria por tres motivos: 1) existe un supuesto desfalco en las cuentas de la previsión; 2) solo con la reforma sería posible ajustar el presupuesto del gobierno; 3) la reforma haría crecer el país y generaría empleo.

Todo eso es una gran mentira. La reforma transformará a pobres en miserables con una crueldad cínica. Este va a ser el mayor robo a los pobres en la historia del país. Además, no existe ningún desfalco en las cuentas de la seguridad social (lea Opinião Socialista n.° 567, pp. 9-12).

¿Por qué, entonces, todas las clases dominantes quieren tanto esa reforma? ¿Por qué mienten al pueblo sobre ella? Es lo que vamos a intentar responder aquí.

Explotación y robo para remunerar a multimillonarios
Nueva previsión, deuda pública, Brumadinho, Ford, y desempleo: todo tiene que ver

El año 2019 comenzó con los asesinatos de la Vale en Brumadinho (Minas Gerais), revelando centenas de represas a punto de explotar en Minas Gerais. En San Pablo, la mayor ciudad del país, viaductos se desmoronan por falta de mantenimiento. Mientras tanto, la Ford anuncia el cierre de su fábrica en São Bernardo do Campo (SP) destruyendo aproximadamente 27.000 puestos de trabajo directos e indirectos. La General Motors, cuya ganancia en 2018 fue de U$S 8.000 millones, exige de los trabajadores la rebaja de salarios y de derechos. En Rio de Janeiro crece el genocidio contra jóvenes negros, mientras el sueño de diez jóvenes de escapar del desempleo se transforma en tragedia [al morir carbonizados por un incendio mientras dormían, ndt.] por la irresponsabilidad de los dirigentes del club deportivo Flamengo.

La impresión de que el país cae ladera abajo no es solo una sensación. Es pura realidad. Un puñado de multimillonarios parásitos está destruyendo el Brasil para aumentar sus ganancias, mientras la mayoría de la población trabajadora, que construyó toda la riqueza con su trabajo, vive cada vez peor.

La primera expresión de la decadencia del país está en el desempleo. Millones de hombres y mujeres no pueden llevar el pan de cada día para sus hijos porque el país no les garantiza empleo.

El aumento del desempleo rebaja cada vez más el salario de quien está trabajando. La mayoría de los que fueron despedidos, cuando encuentra trabajo, es con un salario menor. Ya pasó el tiempo en que los obreros brasileños hablaban de los bajos salarios de China. Hoy, la media salarial de los obreros chinos es más alta que la del Brasil.

Sin ampliar la capacidad de producción del país, no hay empleos. No obstante, la ganancia de los capitalistas se mantiene. Esta es conseguida con la rebaja de los salarios y de los exiguos derechos de los trabajadores, que ellos quieren destruir.

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Bolsonaro congela el salario mínimo
Ganancia encima de todo, banqueros encima de todos

Mientras Bolsonaro dejó el salario mínimo congelado, la ganancia del banco Itaú en 2018 fue de U$S 25.700 millones, el mayor de la historia de los bancos. Ahí, usted se pregunta: ¿y la crisis? Ella solo existe para los de abajo. Los trabajadores brasileños son robados diariamente por el gobierno al servicio de los banqueros. Por eso, la ganancia del Itaú y de los otros bancos solo aumenta.

Cómo nos roban los banqueros

Primero, los banqueros cobran altas tasas de interés. Ellos toman dinero del Banco Central a 6% de interés. Sin embargo, cuando usted se atrasa en el pago de la factura de la tarjeta de crédito, está obligado a pagar más de 400% de interés. Esa tasa no existe en ningún lugar del mundo. Los bancos solo pueden cobrarlo porque los gobiernos lo permiten.

Incluso cuando los bancos no prestan, ganan. Para eso, basta que dejen dinero parado en el Banco Central. Entre 2014 y 2017, los bancos recibieron del gobierno, a título de intereses de la llamada “sobra de caja”, la bagatela de R$ 449.000 millones [U$S 115.500 millones]. Sobra de caja es el dinero que no fue prestado a nadie. Es aquel mismo que usted depositó en su cuenta en el banco y no ganó nada por eso. Por el contrario, tuvo que pagar una tarifa.

Deuda pública

La gallina de los huevos de oro de los bancos es la deuda pública. Este robo funciona así: los bancos, que no pagan impuestos sobre las ganancias, son uno de los mayores deudores de la Previsión. Cuando el gobierno se queda sin dinero y pide prestado a los bancos nacionales y extranjeros, paga una de las tasas de interés más altas del mundo, tomando dinero de quien debe al Estado. Ese es el origen de la deuda pública.

En 2018, el gobierno pagó a los banqueros y detentores de la deuda pública R$ 2.900 millones [U$S 746 millones] por día. En el año, pagó más de R$ 1 trillón [1 billón de reales, en castellano].

Ese dinero fue robado de los impuestos que usted paga, porque los grandes empresarios no pagan impuestos. Según el Ministerio de Hacienda, entre 2010 y 2019, los subsidios y liberaciones de impuestos a lsos grandes empresarios costó R$ 4 trillones [4 billones, en castellano] al Presupuesto. Esos significa 80% de la deuda del gobierno federal [nacional].

Probablemente usted no sepa, pero cuando paga su cuenta de luz, paga un impuesto que va directo a los grandes plantadores de soja. Son R$ 20.000 millones que el gobierno dona a los grandes empresarios del agronegocio cada año.

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El mecanismo

El sistema tributario, las tasas de interés en las alturas y la deuda pública funcionan como un mecanismo de expropiación a la mayoría de la población –trabajadores y clase media– para enriquecer a banqueros y grandes empresarios.

Ahora, quieren su Previsión, porque los impuestos que usted paga no son suficientes para mantener el robo del Presupuesto de la deuda pública y los subsidios multimillonarios a los grandes propietarios de tierras y multinacionales.

Volviéndonos Colonia
La larga decadencia y el proyecto de barbarie de Paulo Guedes y Bolsonaro

Vivimos en un país que no ofrece medios de vida y empleo para la mayoría. La salud pública está desmantelada y no hay vacantes en las escuelas. Esta catástrofe social es el resultado de la subordinación del país a los intereses de los grandes empresarios y banqueros nacionales y extranjeros. Estamos volviendo al siglo XIX, cuando éramos colonia de Portugal. Cerca de 80% de la población vive en las ciudades, pero el país se especializa en la producción de soja, pollo, carne bovina y mineral de hierro para exportación. Mientras tanto, el empleo en la industria y en la construcción disminuye.

La reforma de la Previsión no va a garantizar más empleos, como miente este gobierno. Lo que genera empleo es inversión en fábricas y obras, pero los grandes empresarios y los banqueros prefieren ganar dinero con intereses de la deuda pública robándole a usted. Esa reforma de la Previsión profundiza el parasitismo del capitalismo brasileño para aumentar todavía más las ganancias del Itaú y de los grandes empresarios.

Sí, el país está cayendo ladera abajo. El PT, cuando fue gobierno, pudo haber cambiado esa situación, pero no tuvo coraje para enfrentar los intereses de los capitalistas. Prefirió mantener la zaranda de la deuda pública y entregar dinero público para esos parásitos. Mientras los precios de la materias primas aumentaban en el mercado internacional, parecía que el país estaba subiendo la ladera, pero era pura ilusión.

Ahora, son los grandes especuladores como Paulo Guedes lo que están directamente en el gobierno. Para que los muy ricos sigan aún más ricos, están dispuestos a entregar el país a los especuladores internacionales, ofreciendo a los trabajadores como esclavos. Esa es la historia de la clase dominante brasileña. Quieren profundizar la reforma laboral, entregar la previsión pública a los bancos, vender lo que resta de las estatales. Quieren profundizar el robo, el pillaje y la entrega del país. Quieren pagar a los jubilados menos de lo que esos señores pagan en una cuenta de restaurante.

Salida
Brasil no puede ser independiente ni desarrollarse bajo el capitalismo

Cuando una empresa como la Vale está dispuesta a matar a centenas de personas para garantizar mineral barato en el mercado mundial, tiene una lógica: los accionistas quieren lucro rápido, la única cosa que importa para ellos. La Vale es una multinacional. Aun cuando el mineral sea extraído del suelo brasileño, los grandes accionistas son los fondos de inversiones de los Estados Unidos y los banqueros brasileños.

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La Vale es un retrato del capitalismo y de la clase dominante brasileña. Cuando el precio del mineral de hierro estaba barato, la Vale era una empresa estatal. Cuando el precio comenzó a subir, fue vendida a precio de banana. Las ganancias de la Vale podrían haber llenado las arcas del gobierno, pero como los bancos multinacionales controlan el mercado mundial de materias primas, para que ese mercado fuese abierto para la Vale, esta debería ser entregada a esos capitalistas. Así, la cobarde clase dominante brasileña entregó una empresa lucrativa y quedó como socia menor de los grandes tiburones. Están dispuestos a explotar cuantas represas fueren necesarias para enviar dinero a sus señores.

Salida de los trabajadores

Esta es la lógica del capitalismo. La explotación y el robo andan juntos. La salida de los trabajadores para la catástrofe social que vivimos tiene otra lógica: precisa atacar a los ricos y sus ganancias, y garantizar jubilaciones, empleos y condiciones dignas de vida para los trabajadores y la mayoría del pueblo.

Existen recursos de sobra para eso. Basta suspender el pago de la deuda, prohibir la remesa de ganancias para el exterior, poner las empresas que amenacen cerrar, como la Ford y la GM, bajo el control de los trabajadores, y estatizar sin pagar un peso a sus dueños. También es preciso reestatizar y poner bajo control de los trabajadores y de las comunidades las empresas como la Vale y la CSN [Compañía Siderúrgica Nacional], que amenazan la vida de los trabajadores y el medio ambiente.

“¡Eso es socialismo!”, diría Paulo Guedes y el MBL [Movimiento Brasil Libre]. Aún no sería el socialismo, respondemos, pero sería un paso importante para una segunda y verdadera independencia del país y una economía volcada al desarrollo, que atienda las necesidades de la población trabajadora, con pleno empleo, justicia, igualdad, previsión, y sin destrucción del planeta.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 7/3/2019.-

Traducción: Natalia Estrada.