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Bolsonaro defiende la exclusión de la oposición.

Por: Redacción PSTU-Brasil

Durante un evento en la ciudad de Parnaíba (Piauí), este miércoles 14 de agosto, Bolsonaro habló sobre que “en las próximas elecciones vamos a barrer esos grupos rojos del Brasil”. Dijo, incluso, que va a “acabar” con “esa raza de corruptos y comunistas”. Y agregó: “Ya que Venezuela está bien, voy a mandar esa cambada[1] para allá”.

Bolsonaro vuelve a mostrar su carácter autoritario, revelando que su defensa de la dictadura militar y de torturadores no es un mero juego de escena. Así como la dictadura militar, Bolsonaro defiende la exclusión y la eliminación de cualquier oposición política. E insta a sus seguidores contra cualquiera que se le oponga.

Bolsonaro es, además de autoritario, cínico e hipócrita. Desde antes de asumir se ve en medio de innumerables denuncias de corrupción. Desde enriquecimiento ilícito, pasando por el “laranja”[testaferro] Queiroz (a propósito, ¿dónde está él?), involucramiento con milicianos[2], sin hablar de los esquemas de corrupción de su partido, el PSL. Para coronar, indica ahora a su propio hijo como embajador de los Estados Unidos, asumiendo el nepotismo de forma abierta, con la mayor desfachatez.

Además de corrupto, su gobierno está volcado fundamentalmente a dos cosas: arrancar derechos de los trabajadores y entregar el país al capital extranjero. Está aprobando la reforma de la previsión que va a arrojar a millones en la miseria, y ahora quiere hasta que trabajemos los domingos. Tiene un proyecto de dictadura para hacernos volver a la condición de semiesclavitud. Y en ese proyecto, no hay lugar para la oposición, como muestra su discurso en Piauí.

La actitud del gobernador del Estado, Wellington Dias (PT), de recibir a Bolsonaro personalmente en su viaje, muestra cómo el PT de “comunista” no tiene nada. Dias que, además, es uno de los mayores defensores de la reforma de la previsión, luchando para que esta vaya también a los Estados y municipios.

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Bolsonaro, todavía, intenta causar confusión, asociando el régimen venezolano con el comunismo. Nicolás Maduro encabeza un gobierno formado por la alta casta de las Fuerzas Armadas en el país, junto con la burguesía corrupta beneficiada con el dinero del petróleo y llamada “boliburguesía”. Para callar a los opositores y perpetuarse en el poder impuso un total control sobre la Justicia e implementó un autogolpe, instaurando una dictadura capitalista que sería, aquí, el sueño de Bolsonaro.

Es preciso repudiar este tipo de ataques, así como las embestidas del gobierno Bolsonaro contra las libertades democráticas. Ataques que afectan no solo a las organizaciones de izquierda sino a todos los movimientos sociales y populares, la libertad de prensa, y los derechos de los pueblos indígenas. Bolsonaro quiere una dictadura para hacernos semiesclavos, a favor de las ganancias de los banqueros y grandes empresarios y latifundistas. ¡Basta de Bolsonaro, Guedes y Mourão!

[1] Cambada se refiere a un bando de personas consideradas despreciables, ndt.

[2] En el contexto de la criminalidad brasileña, milicia designa un modus operandi de organizaciones criminales que poseen control armado y se mantienen con recursos financieros provenientes de la extorsión a la población, a la que, a cambio de protección, distribución de gas, conexiones clandestinas de TV, etc. le cobran tasas hasta semanales. Muchos milicianos son habitantes de las comunidades y cuentan con el respaldo de políticos y dirigentes locales. Diversos políticos son notorios milicianos o tienen profundas ligazones con esos grupos paramilitares, ndt.

Lea también: “Derrotar el proyecto de dictadura y semiesclavitud de Bolsonaro”, en este mismo sitio.

Artículo publicado en www.pstu.org.br.
Traducción: Natalia Estrada.