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El gobierno Bolsonaro planea, para el próximo período, la mayor ola de privatizaciones de la historia del Brasil. Para eso, creó la Secretaría General de Desestatización y Desmovilización, que tiene una extensa lista de empresas en la mira de la privatización. El empresario Salim Mattar, fundador del establecimiento comercial de vehículos Localiza, es el elegido para llevar a cabo el desmantelamiento. Durante la campaña, Bolsonaro llegó a hablar de la privatización de cien empresas; el número de estatales en el Brasil llega a 138.

Por: Opinião Socialista

El futuro ministro de Economía, Paulo Guedes, ya defendió la privatización de todas las estatales. Sin embargo, según Bolsonaro, el Banco do Brasil, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), la Caixa Econômica Federal [CEF] y Furnas Centrales Eléctricas [Eletrobras Furnas] no serían totalmente privatizadas, sino solo en parte. Así, las médulas de estas empresas permanecerán. No obstante, decenas de empresas agregadas serán vendidas, algunas de ellas de gran lucratividad.

Todo eso es alarmante, pues significa una verdadera liquidación del patrimonio público, que traerá consecuencias nefastas para los trabajadores y el pueblo brasileño. Ponerlas en manos del capital privado significará encarecimiento de precios de los combustibles y de la energía, aumento de intereses y financiamientos y, sin duda alguna, más desempleo y trabajo precario.

El futuro gobierno va a contar con el apoyo del nuevo Congreso para hacer ese remate. Una encuesta realizada por el G1 [Portal de Noticias de la Globo] de los 513 diputados electos que tomarán posesión en 2019 constató que la mayoría es favorable a la privatización de las estatales. De los 412 que respondieron el cuestionario, apenas 18% dijeron estar en contra.

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Es hora de defender las estatales brasileñas para que estén al servicio de los intereses de la población. Las estatales deben actuar en beneficio de la vida directa de los trabajadores y del pueblo pobre, bajando el precio de los combustibles y de la cuenta de luz, entregando encomiendas en nuestras casas, financiando viviendas. Por eso, es preciso defender que las empresas sean 100% estatales y estén bajo el control de los trabajadores.

Los hombres del presidente: el equipo de Paulo Guedes

La verdad es que Guedes indicó para comandar la Petrobras, el BNDES, el Banco do Brasil y la Caixa Econômica Federal a economistas que son verdaderos militantes de la privatización. Es gente especializada en entregar las riquezas de una nación besando las manos de los capitalistas.

Para la CEF fue indicado Pedro Guimarães, un banquero que es socio director del Banco Brasil Plural y que hizo hasta doctorado sobre privatizaciones. Su vida siempre fue preparar empresas para venta, fusiones y adquisiciones: es parte de su profesión. Tiene en su currículo la sospecha de estar involucrado en la sobrevalorización artificial registrada por el FIP [Fondo de Inversión en Participaciones] Florestal, fondo del cual la empresa Brasil Plural es gestora. La operación causó perjuicios a la Funcep [Fundación de Cultura y Apoyo a la Enseñanza, Pesquisa y Extensión] y a la Petros [Fundación Petrobras de Seguridad Social] y está bajo investigación de la Policía Federal.

Rubén de Freitas Novaes fue indicado para el Banco do Brasil. Tiene doctorado en Chicago, en la famosa universidad que formó a los mayores defensores de las privatizaciones del mundo.

Quien va a comandar la Petrobras será Roberto Castello Branco, que fue director del Banco Central en 1985 y es director de la Fundación Getúlio Vargas (FGV). Fue consejero de la Petrobras en 2015-2016, siendo conocido pror escribir artículos en defensa de la privatización de la petrolera.

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Joaquim Levy, ex ministro de Hacienda de Dilma Rousseff, se tornó presidente del BNDES en el gobierno Bolsonaro. Con Dilma, tocó el ajuste fiscal que penalizó a los más pobres, cortando presupuestos para salud y educación, y dificultando el acceso al seguro de desempleo. Pretende, ahora, secar el BNDES.

Gran Feria de Entreguismo: lo que está en la mira de Bolsonaro

ELETROBRAS

El equipo de Bolsonaro defiende que la Eletrobras debe ser la primera estatal a ser privatizada. Es la mayor empresa de energía de América Latina. Así como la Petrobras, no es enteramente estatal pero tiene el capital abierto, funcionando como un holding (un grupo de empresas) con el control accionario del gobierno (60% de las acciones). Es responsable por 37% de la generación de energía del país, 48% de las líneas de transmisión, y 7% de la distribución. Cuenta, además, con participaciones en decenas de otras empresas, incluyendo la mitad de la usina de Itaipú.

CORREOS

Antes de las elecciones, Bolsonaro ya decía que pretendía privatizar la Empresa Brasileña de Correo y Telégrafos (ECT). La empresa cumple una función estratégica para el Brasil, además de ser una de las mayores empleadoras del país. La privatización de la empresa y el fin del monopolio postal interesan a muchas otras empresas extranjeras alrededor del mundo.

PETROBRAS

El plan es privatizar partes de la estatal, especialmente empresas asociadas a la petrolera. El vicepresidente electo, general Hamilton Mourão, defendió la venta de la BR Distribuidora, unidad de distribución controlada por la Petrobras, que es el “filé de lomo” de la empresa. Ella permite a la petrolera actuar en todas las etapas de la industria del petróleo, y permite que su ganancia pueda financiar las voluminosas inversiones en las áreas de exploración, extracción y refinerías.

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OTRAS ESTATALES

La Empresa Brasileña de Comunicación (EBC), la Empresa de Planificación y Logística (EPL), la Empresa de Tecnología e Informaciones de la Previsión Social (DATAPREV) y la Valec Ingeniería, Construcciones y Ferrovías encabezan la lista de empresas que pueden ser vendidas.

Artículo publicado en Opinião Socialista n.° 565, disponible en portugués, en: www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.