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El coordinador nacional del Movimiento de los Sin Techo (MTST) y del Frente Pueblo Sin Miedo, Guillerme Boulos, lanzó el día 3 de marzo, en un acto llamado Conferencia Ciudadana, su precandidatura a la presidencia del país. Intelectuales y artistas como Caetano Veloso, Maria Gadú, Paula Lavigne, Laerte, Frei Betto, y diputados del PSOL como Marcelo Freixo e Ivan Valente estuvieron presentes.

Por: Bernardo Cerdeira

Lula y Tarso Genro enviaron videos de saludos a Boulos. El día 5, Boulos se afilió al PSOL en un evento donde estuvo presente la dirección del partido, y el 10 de marzo, la Conferencia Electoral de la sigla sacramentará su candidatura.

El lanzamiento generó reacciones públicas de insatisfacción y críticas duras de militantes y dirigentes del PSOL. Plínio Sampaio Jr., también precandidato a presidente por el PSOL declaró que “el lanzamiento de la candidatura de Guillerme Boulos a la Presidencia de la República por fuera de las instancias partidarias constituye una absoluta falta de respeto a la democracia del PSOL. La esdrújula participación de Lula en la Conferencia Ciudadana, bendiciendo la candidatura de Boulos, representa un atentado a la historia de un partido que nació exactamente como una crítica al lulismo”. Plínio promete luchar hasta las últimas consecuencias para que el PSOL no se transforme en una sublista del PT.

Un abrazo de oso al candidato y al partido

La preocupación de la izquierda del PSOL es justa. Pero, en realidad, es un poco atrasada. La precandidatura de Boulos ya refleja una adaptación profunda del PSOL al PT. Más todavía, la propia candidatura Boulos no es contradictoria con el plan elaborado por Lula y por el PT para atraer, atar y subordinar a toda la izquierda a una supuesta unidad política contra el golpe y el “retroceso”. Unidad esta que tendría al PT como eje.

Incluso así es preciso señalar que la declaración de Lula es realmente inusitada y escandalosa: el presidente y precandidato por un partido (el PT) elogia, felicita, bendice la candidatura de otro precandidato por otro partido (el PSOL). Entre otras cosas, Lula dice a Boulos: “Tú sabes cuánto te respeto, y cuánto gusto de ti personalmente, y cuánto creo que tú eres una persona de mucho futuro en la política. Jamás voy a pedir para que no seas candidato”.

El diputado Ivan Valente intentó desmentir: “Lula no convalidó nada en la candidatura de Boulos. Boulos no entró en el PSOL con el aval de Lula, el aval fue del PSOL. Lula tiene solo una buena relación con Boulos”. No convenció. Los hechos hablan por sí. Y la simple existencia del video y su divulgación en el lanzamiento es un hecho irrefutable. ¿Por qué Lula envió el video? Y, ¿por qué Boulos quiso que lo que Lula decía tuviese lugar destacado en el evento?

La respuesta es simple: Boulos tiene una ligazón profunda, umbilical, con Lula y el PT que viene desde los tiempos de los gobiernos petistas y de las relaciones del MTST con el programa “Mi Casa, Mi Vida”.

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A través de la plataforma “Vamos sin miedo de cambiar el Brasil”, Boulos buscó ser un puente entre el PSOL y un sector del PT. Y, ahora, con su candidatura a presidente, ambiciona proyectarse como figura política nacional, usando al PSOL. Al mismo tiempo, amarra aún más la política y la actuación de ese partido al PT. Pero, para ser justos, la capitulación del PSOL al PT, su transformación en sublista, no viene de ahora ni puede ser adjudicada a Boulos.

El PT domestica al PSOL

Desde su surgimiento, como una ruptura crítica con el PT, el PSOL se limitó a un proyecto de partido electoral, reformista y de conciliación de clases. En ese sentido, a pesar de las diferencias políticas, los proyectos partidarios eran semejantes, aunque, al contrario del PT, el PSOL nunca llegó a tener bases en el movimiento de los trabajadores, en los sindicatos o en los movimientos sociales. Pero, por los menos durante sus primeros años de existencia, el PSOL fue oposición a los gobiernos de Lula y Dilma y a muchas de las medidas contra los trabajadores, que ambos tomaron.

No obstante, desde el segundo turno de las elecciones de 2014, cuando los parlamentarios y la mayoría de la dirección apoyaron a Dilma, la postura opositora del partido acabó. Con el impeachment, la dirección del PSOL y la mayoría de sus corrientes internas incorporaron el discurso del supuesto “golpe parlamentario” y se sumaron a las movilizaciones que, bajo la máscara de la defensa de la democracia, salieron a las calles en defensa del gobierno Dilma. Más tarde, participaron del fracasado y fugaz frente de las Directas Ya y salieron en defensa del derecho de Lula a ser candidato. En todo y por todo, posiciones idénticas a las del PT.

La razón es simple. Cuando el PT, que sirvió fielmente a la burguesía durante 13 años, fue sacado del gobierno por esa misma burguesía y arrojado a un rincón como un trapo sucio e inútil, descubrió de repente que precisaba de la izquierda que vivía a su sombra. Vinieron entonces las propuestas de “unidad” contra el “golpe”, en defensa de la democracia, Frente Amplio, etc. No se puede decir que el PSOL adhirió contrariado.

El presidente del PSOL, Juliano Medeiros, explicó con detalles ese cambio del PSOL en entrevista al portal UOL, el día de la afiliación de Boulos: “El contexto actual es muy diferente, en el cual el gobierno que hoy gobierna el país es ilegítimo, fruto de un golpe parlamentario y el PT forma parte de la oposición a ese gobierno. No es posible tener una relación con el PT idéntica a la que teníamos 15 años atrás. Lo que no significa que vamos a asumir cualquier discurso de adhesión. Mantenemos nuestra autonomía, pero vamos a buscar entendimientos con el PT”.

Lo que Medeiros no dice (conscientemente, ya que no se trata de un novato) es que la política y el proyecto del PT hoy en día continúan siendo los mismos que cuando estaba en el gobierno. Eso quiere decir: hacer alianzas con todos los políticos de derecha que estuvieren dispuestos a eso (golpistas o no) para llegar de nuevo al gobierno. Si llega, gobernar para los banqueros, las constructoras y el agronegocio como hizo durante 13 años. Y por medio de esas alianzas carnales con empresarios, sus dirigentes se beneficiarán de nuevo del sistema de corrupción generalizado que asola el Estado brasileño. Para los trabajadores y el pueblo sobran alguna migajas como la “Bolsa Familia”.

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O sea, el PT no cambió nada, cambiaron las circunstancias: antes estaba en el gobierno y ahora no. Para la izquierda verdaderamente socialista solo es lícito hacer unidad con el PT en la acción, en la lucha. Por ejemplo, si deciden movilizar contra el gobierno Temer y sus medidas. Pero nada justifica una aproximación política si hay proyectos opuestos. El problema es que el PSOL, aunque quiera presentarse como una alternativa de izquierda al PT, tiene un proyecto y un programa muy semejantes.

La candidatura Boulos, con el aval y el beneplácito de Lula, es la pala de cal en este proceso de adaptación del PSOL a una organización satélite del PT. Desde el principio se anuncia como una candidatura no clasista, de lucha contra el “golpe” y el “retroceso”, y con un programa, definido por la plataforma “Vamos sin miedo de cambiar el Brasil”, que se limita a proponer reformas en el capitalismo y en la democracia burguesa.

El proyecto del Frente Amplio

En realidad, la intervención de Lula en el lanzamiento de la candidatura de Boulos es clara: convida a Boulos y a Manuela D’Ávila a ir en sus actos y dice que está dispuesto a comparecer a los actos de ambos, o sea, es la reafirmación del Frente Amplio, viejo proyecto de Lula y el PT, construido en la práctica, o sea, en la campaña electoral.

Ese proyecto de Frente Amplio, que viene discutiéndose desde el impeachment, tiene como nítido objetivo amarrar a la izquierda y a los movimientos sociales, que venían esbozando críticas al PT, a un proyecto burgués de alianza de clases. Esa alianza ha venido avanzando con la creación de los Frentes Brasil Popular y Pueblo Sin Miedo; los Frentes parlamentarios y, después, un programa mínimo común que uniese a los candidatos en el segundo turno.

En febrero de este año, las fundaciones partidarias del PT, PCdoB, PDT, PSB y PSOL lanzaron el “Manifiesto Unidad para Reconstruir el Brasil”, donde declaran haber avanzado en la elaboración de “una base programática convergente… [que] construya la unión de amplias fuerzas políticas, sociales, económicas y culturales… capaz de sacar al país de la crisis y encaminarlo a un nuevo ciclo político de democracia, de soberanía nacional y de prosperidad económica y progreso social”.

El objetivo es garantizar que haya una “unidad” de la izquierda en el segundo turno para apoyar a Lula o, en la hipótesis más que probable de que este no pueda concurrir, el candidato del PT indicado por él. Y, eventualmente, garantizar el apoyo a un gobierno “progresista”.

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El dilema de la izquierda del PSOL

Todo indica que la Convención Electoral del PSOL ratificará el nombre de Boulos, imponiéndoles a los sectores de izquierda un candidato que, además de sus vínculos con el PT, se afilió al partido una semana antes de la convención.

Antes y durante la convención, las corrientes de izquierda y los otros precandidatos a presidente, como Plínio de Arruda Sampaio y Nildo Ouriques intensificarán sus protestas contra la candidatura de Boulos, su programa y el atropello que candidatos, corrientes y militantes del PSOL vienen sufriendo. Pero la izquierda del PSOL no cambiará el resultado de la convención.

Siendo así, el verdadero dilema vendrá después de la Convención Electoral. ¿Qué hará el PSOL? ¿Curvarse, aceptar hacer la campaña para Boulos, que representa lo opuesto de lo que viene defendiendo? ¿O se rebelará? El problema es que la rebelión implica reconocer el verdadero carácter actual del PSOL y actuar en consecuencia.

Dos proyectos opuestos

Todo ese debate en torno a la candidatura Boulos, su relación con el PT, su carácter y su programa tienen mucha utilidad para aclarar de forma cristalina que los proyectos políticos del PSOL y el PSTU son opuestos.

El PSTU lanzó la precandidatura de Vera Lúcia para presidente y de Hertz Dias como vice, con un carácter clasista, defendiendo que los trabajadores, explotados y oprimidos de este país se rebelen y derrumben el podrido sistema capitalista que los destruye. Y defendemos un programa que tenga como norte una revolución socialista en el Brasil y en el mundo, que lleve a los trabajadores al poder.

Lanzamos un Manifesto que procura discutir este programa con activistas y luchadores que concuerden con este proyecto. Vamos a participar de las elecciones para propagandear esas ideas, que obviamente son opuestas a las propuestas de preservación del capitalismo y de defensa del Estado burgués asumidas por el frente de las izquierdas oportunistas a la cual adhiere el PSOL.

Traducción: Natalia Estrada.