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Un estudio realizado por la ONG británica Global Witness en 22 países y divulgado el último 24 de julio muestra que el Brasil es el país donde más se mata en el campo. Solo en 2017 fueron asesinados 57 activistas que luchan por tierra o en la defensa del medio ambiente, según la organización. El estudio, titulado “A qué precio”, muestra todavía un escenario de completa impunidad en esos crímenes, 80% de ellos ocurridos en la Amazonia.

Por: PSTU – Brasil

El estudio revela el aumento exponencial de la violencia en el campo el año pasado. Para tener una idea, en 2014 fueron asesinados 29 activistas. El año siguiente, 50, casi el mismo núnmero de 2016, 49. Para completar este cuadro, ninguno de los responsables por los 57 asesinatos ocurridos en 2017 está preso.

Según la BBC Brasil, solo dos crímenes fueron efectivamente investigados: las matanzas de Pau D’Arco, en Pará, en mayo, con diez muertos; y el de Colniza, en el Mato Grosso, en abril, con nueve. Fueron las peores matanzas ocurridas en los últimos veinte años en el campo brasileño. En la matanza de Pará, 17 personas, entre policías militares y civiles, llegaron a ser denunciados y presos, pero quedaron poco tiempo en prisión, y fueron soltados en junio por el Supremo Tribunal de Justicia. Los denunciados por la matanza de Colniza, por su parte, están prófugos.

El informa de la Global Witness resalta incluso el brutal ataque sufrido por los indígenas Gamela del Maranhão, en el que 22 personas fueron gravemente heridas, algunas con las manos cortadas, siendo que todavía nadie fue indiciado. “En lugar de tomar medidas para acabar con los ataques contra los defensores, el presidente Michel Temer y los legisladores brasileños están activamente debilitando las leyes y las instituciones destinadas a proteger los derechos a la tierra y a los pueblos indígenas”, denuncia el documento.

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Número de muertes de activistas de lucha y por la tierra en todo el mundo, en 2017.

En todo el mundo se registraron 207 muertes de activistas. Con el Brasil en el tope de este ránking, el segundo lugar es Filipinas, con 48 ejecuciones. América Latina, sin embargo, aparece como la región más peligrosa, con 60% de las muertes. La organización resalta, no obstante, que esos números están subestimados debido a la dificultad de indentificar esos asesinatos.

Responsables por los asesinatos.

Por detrás de estas muertes están grandes corporaciones, el agronegocio, las mineras, y los propios gobiernos. Por primera vez, el agronegocio superó a la minería como autor de esos asesinatos. Y en gran parte de esas ejecuciones, fuerzas del gobierno actúan directamente a favor de los empresarios. Por lo menos 53 de las 207 muertes fueron causadas directamente por fuerzas policiales. Un caso emblemático es el de Filipinas, donde el presidente Duterte pretende conceder 1,6 millones de hectáreas para plantaciones industriales justo en la región que concentró 67% de los asesinatos en el país.

En el mundo todo ocurre el mismo proceso: países semicoloniales, como los de América Latina, Asia y África, viven el avance devastador del agronegocio y de las mineras contra la población pobre y los pueblos indígenas, en connivencia con los gobiernos y las fuerzas armadas de esos países. Sangre en nombre de la exportación de productos primarios y en defensa de los intereses del imperialismo.

Artículo publicado en: www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.