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Manuel Contreras Sepúlveda murió. Contreras es considerado el peor criminal de la historia de Chile.

Por: Américo Gomes – Instituto José Luis y Rosa Sundermann

Durante el período de 1973 a 1990 de la dictadura de Augusto Pinochet, fue el hombre más temido en el país. Fue uno de los ideólogos y organizadores de la Operación Cóndor y jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (Dina).

Contreras fue condenado a 25 penas consecutivas, totalizando 289 años de prisión por secuestros, desapariciones forzadas y asesinatos, además de las dos penas de prisión perpetua por la muerte del ex comandante en jefe del ejército chileno del gobierno de Salvador Allende, el general Carlos Prats, y la esposa de Prats, en 1974.

En la prisión, sufría de cáncer de colon, hipertensión, diabetes y problemas en los riñones. El 7 de agosto de 2015, a los 86 años, murió en el Hospital Militar de Santiago, manteniendo aún la chapa de general.

Su muerte fue conmemorada en las calles de Santiago por manifestantes y parientes de desaparecidos políticos durante la dictadura en Chile.

La Dina

La Dirección de Inteligencia Nacional fue la policía política chilena en el inicio de la dictadura de Pinochet. Creada en 1974, con agentes entrenados por oficiales de los aparatos de represión de los Estados Unidos en la Escuela de las Américas, responsable por adoctrinar ejércitos en América Latina. También fue conocida como Escuela de los Golpes, donde eran impartidos cursos para la guerra antisubversiva. Se estima que hasta 1964 más de 16.000 hombres habían entrenado en esas escuelas [1].

Los primeros miembros civiles de la Dina fueron ex integrantes de la organización de ultraderecha Patria y Libertad, que ayudó a organizar el golpe que derrocó a Salvador Allende. La Dina fue responsable, según datos oficiales, por 1.192 desaparecidos y más de 1.500 ejecuciones dentro y fuera de Chile, como el homicidio del ex canciller Orlando Letelier, en Washington, en 1976; del general Carlos Prats, antecesor de Pinochet en el comando del ejército, en 1974, en Buenos Aires; y de Bernardo Leighton y su esposa, Anita Fresno, en Roma, en 1975.

Como quedó muy quemada, fue sustituida por la Central Nacional de Informaciones, en 1977.

Operación Cóndor

La Operación Cóndor fue una operación de represión política conjunta de los gobiernos del Cono Sur contra los que se levantaban contra las dictaduras en el subcontinente. Debido a su naturaleza clandestina, es difícil precisar el número de asesinatos, pero son estimadas, por los menos, 60.000 muertes y 400.000 torturados. Sus acciones se caracterizaron por el monitoreo y aniquilación, con prácticas de secuestro; centros clandestinos de detención, torturas, ejecuciones y desaparición forzada de opositores.

Los miembros clave de la Cóndor fueron los gobiernos de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil, con sus dictadores generales Jorge Rafael Videla, Augusto Pinochet, [Juan María Bordaberry], Alfredo Stroessner, Hugo Banzer; Ernesto Geisel y João Batista Figueiredo. Fue un verdadero terrorismo de Estado internacional, coordinado por el gobierno de los Estados Unidos, que facilitó apoyo técnico y ayuda militar hasta, como mínimo, 1978, a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

El coronel Manuel Contreras fue pagado por la CIA hasta 1977. Era uno de los ideólogos de la Operación Cóndor después de la experiencia de la Operación Colombo que, en 1975, encubrió la desaparición de 119 presos políticos, desaparecidos con la ayuda de las policías del Brasil y de la Argentina. En la Operación Cóndor, agentes del Estado compartían informaciones y técnicas represivas y cumplían misiones clandestinas de interés de los vecinos en sus territorios.

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Documentos de los Estados Unidos confirman que los oficiales del Servicio Nacional de Inteligencia (SIN) fueron a Chile para interrogar prisioneros después del golpe de 1973, y que Manuel Contreras recibió entrenamiento en el Brasil.

Operación Carcará: el Brasil en la Operación Cóndor

La dictadura brasileña tuvo un papel activo en la influencia y en la intervención en los países vecinos, con una participación clara en los golpes boliviano, uruguayo y chileno. Después, providenciando policías y técnicas para la represión.

En 1971, por ejemplo, la casa militar del dictador Emilio Garratasu Médici, bajo la jefatura de João Batista Figueiredo, ofreció al coronel Juan Ayora dinero, armas, aviones, mercenarios y permiso para instalar áreas de entrenamiento en Campo Grande, en apoyo al general Banzer [Bolivia]. Ofreció, también, apoyo logístico, con aviones militares que ni siquiera escondían sus insignias cuando descargaban fusiles, ametralladoras y municiones en Santa Cruz de la Sierra. Las tropas del II Ejército, comandadas por el general Humberto Melo, estacionadas en Mato Grosso, estaban listas para intervenir. [2]

Por órdenes de la dictadura brasileña, João Goulart fue monitoreado hasta diciembre de 1976 en el Brasil, Argentina, Uruguay y hasta en Francia, donde realizaba consultas médicas a causa de un problema cardíaco [3]. La dictadura prohibió la realización de necropsia en el ex presidente.

En 1978, en el ámbito de la Operación Cóndor, fue montada la Operación Sapato Vermelho (Zapato Rojo). Agentes del DOPS [Departamento de Orden Política y Social] de Porto Alegre auxiliaron a oficiales de la Compañía de Contrainformaciones del Ejército del Uruguay en la captura de militantes [4].

En noviembre de aquel año, con el consentimiento de la dictadura brasileña, oficiales del ejército uruguayo atravesaron la frontera. En Porto Alegre secuestraron a Universindo Rodríguez y Lilian Celiberti, una pareja activista de la oposición política, junto con sus dos hijos, Camilo y Francesca, de cinco y tres años, respectivamente. La operación falló porque dos periodistas brasileños avisaron, con un telefonema anónimo, que la pareja uruguaya había desaparecido. Por eso, la pareja no fue muerta. Sin embargo, Rodríguez y Celiberti fueron presos y torturados en el Brasil y, después, llevados para prisiones militares en el Uruguay, donde pasaron cinco años.

El oficial de policía Pedro Seelig, jefe del DOPS en Rio Grande do Sul, identificado como el hombre encargado de la operación en Porto Alegre, fue procesado. No obstante, Universindo y Lilian, que estaban en la prisión en el Uruguay, no pudieron testimoniar y él fue absuelto por falta de pruebas.

Los militares que dirigían el servicio secreto de Itaipú elaboraron la Operación Mesopotamia, comandada por el general Costa Calvacanti, que constaba de investigaciones minuciosas de los latinoamericanos que trabajaban en la obra. Diversos trabajadores sospechosos de ser subversivos fueron entregados a los militares argentinos [5]. “Las dictaduras derrumbaban las fronteras geográficas y políticas, abolían tratados de protección a refugiados, y faltaban el respeto a convenciones internacionales de Derechos Humanos”, escribe Leôncio Mata en su libro O major Curió e as guerrilhas do Araguaia.

Por su parte, el gobierno militar brasileño utilizó los instrumentos obtenidos por la Operación Cóndor para cazar a opositores fuera del país. Varios refugiados políticos brasileños fueron agarrados en el exterior. En contrapartida, proveyó especialistas en represión, como el coronel Sebastião Rodrigues de Moura, Curió, que trabajó en el SIN, comandado por João Batista Figueiredo, y fue a otros países de América Latina, como Argentina, Uruguay, Paraguay y Perú, con los nombres de Sergio Mario Landario y Marco Antonio Luchinni.

En la obra citada arriba, Leôncio Mata cuenta que les fue recomendado a los argentinos que no trabajasen uniformados, pero ellos no estuvieron de acuerdo. “Dio en lo que dio. Lo que tienen de generales presos en la Argentina. Yo les decía: ‘Ustedes van a dar con los burros en el agua’.” [6]

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El auge de la operación fue en los años de 1976 a 1979. La Dina chilena, dirigida por Contreras, y la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), comendada por el general Carlos Alberto Martínez, estaban absolutamente sintonizadas con el SIN brasileño, comandado por el general João Batista Figueiredo, quien era frecuentemente solicitado para dar charlas e instrucciones en el Paraguay.

La Operación Cóndor terminó con el derrocamiento de la dictadura argentina (1982-1983), aun cuando las muertes hayan continuado por algún tiempo después de eso.

En el Brasil, impunidad

Por lo menos el pueblo chileno tuvo la honra de condenar a Contreras a 516 años de prisión por violaciones a los derechos humanos. Él aún esperaba seis juzgamientos más en la Corte Suprema, que sumaban otros 69 años de prisión, además de los 27 procesos decididos en primera instancia, que le valdrían 339 años más. A pesar de haber sido expulsado del ejército, él conservaba la chapa de general.

Muy diferente del Brasil, que tiene la vergonzosa marca de no haber prendido nunca a ningún torturador de la época de la dictadura, incluso actualmente, en un gobierno de Frente Popular y con una presidente que participó de la lucha armada, fue presa y torturada.

Además de los torturadores dentro del país y de los agentes de Estado que prestaron servicios represivos en el exterior, son varios los indicios de que diplomáticos y embajadores brasileños colaboraron con la Operación Cóndor. Los acuerdos entre el Itamaraty y el Palacio San Martín eran coordinados por el Nobel de la Paz, Henry Kissinger, que ya estaba en la Casa Blanca en 1970; por ejemplo, cuando Jefferson Cardim Osorio fue secuestrado en Buenos Aires y torturado por elementos de la Policía Federal argentina con el consentimiento del embajador brasileño Francisco Azeredo da Silveira, promovido a canciller por el presidente Ernesto Geisel [7]. Embajadores brasileños y argentinos se articulaban con los servicios de inteligencia en un engranaje represivo. Ellos también tienen que ser juzgados y castigados ejemplarmente.

El 26 de agosto se cumplen 36 años de la Ley de Amnistía que garantizó la autoamnistía a agentes del Estado que en el Brasil torturaron, mataron y secuestraron. En esa triste fecha, movimientos sociales van a reivindicar una nueva interpretación junto al poder judicial, de manera que estos criminales puedan ser condenados, pues sus crímenes no prescriben. Una acción absolutamente justa para que, de hecho, tengamos la memoria restablecida en el Brasil, pero también se pueda tener reparación y castigo para que se haga justicia.

La Convergencia Socialista y la Operación Cóndor

Durante el gobierno de Salvador Allende, cerca de 3.000 brasileños se exiliaron en Chile. La Comisión Nacional de la Verdad y Reconciliación de Chile determinó que agentes del Estado brasileño actuaron directamente en la represión dentro del Estadio Nacional de Santiago, donde fue ejecutado, entre otros militantes brasileños, Roberto Cardoso Quintiliano, del grupo Ponto de Partida, que dio origen a la Convergencia Socialista.

Documentos encontrados en la delegación de la Policía Federal de Foz de Iguaçu registran informaciones de espionaje conjunto entre Brasil y Paraguay a través de la empresa binacional Itaipú. La Asesoría Especial de Seguridad e Informaciones (AESI), durante 15 años, espió, emitió informes y mantuvo correspondencia directa y constante con los órganos de represión de las dictaduras argentina, paraguaya, uruguaya y chilena. De 1973 a 1988, Itaipú fue un reducto de militares y policías torturadores. Algunos de esos agentes actuaron en el aparato paralelo mantenido por el consorcio de constructoras Unicon [8].

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Antonio Fernandez Neto, militante de la Convergencia Socialista, trabajó en el consorcio de empresas que construyeron Itaipú. Fue activo participante de la formación del sindicato de los trabajadores de la construcción civil de Foz de Iguaçu, viviendo en la frontera, estableciendo contactos democráticos con sectores paraguayos opositores a la dictadura militar de Alfredo Stroessner. Fue monitoreado por estas actividades internacionales a través de la Operación Cóndor.

Detenido por la policía política paraguaya, fue llevado a la capital, Asunción, donde fue interrogado por los principales agentes de la represión política del país, notorios torturadores: Alberto Cantero y Pastor Coronel. Expulsado del país, volvió a trabajar en la Hidroeléctrica Itaipú y tuvo como uno de sus gerentes al capitán Roberto Henrique Helbling, coordinador de la Aesi, denunciado como articulador de la Operación Cóndor.

Américo Gomes forma parte de la Comisión de Presos y Perseguidos Políticos de la ex Convergencia Socialista.

Traducción Natalia Estrada.

Notas:

[1] BAUER, Carolina Silveira. El Departamento de Orden Política y Social [DOPS] de Rio Grande do Sul: Terrorismo de Estado y policía política durante la dictadura cívico-militar brasileña. In: SOUZA, Fabiano Farias de, Operação Condor: Terrorismo de Estado no Cone Sul das Américas, Revista Ágora, Vitória, n.° 5, 2007, pp.1-31.

[2] BANDEIRA, Moniz. O governo João Goulart, as lutas sociais no Brasil, 1961-1964, p. 391.

[3] http://cartamaior.com.br/?/Editoria/Internacional/Cartas-de-Geisel-a-Videla-mostram-elos-da-Operacao-Condor/6/27786

[4] CASSOL, Gissele. Prisião e tortura em terra estrangeira: a colaboração repressiva entre Brasil e Uruguai (1964-1985), Disertación de Maestrado, Santa Maria (RS): Universidad Federal de Santa Maria (UFSM), 2008, in SOUZA, Fabiano Farias de, Operação Condor: Terrorismo de Estado no Cone Sul das Américas, http://www.sumarios.org/sites/default/files/pdfs/65109_7371.PDF

[5] PALMAR, Aluizio. “Revelada ação de Itaipu nos anos de chumbo”. Tomado del site del Jornal Brasil de Fatohttp://www.midiaindependente.org/en/blue/2004/01/271305.shtml, accedido el 04/01/2004.

[6] La expresión “dar com os burros na água” proviene de una historia popular que habla de una competencia entre dos troperos que intentando atravesar un río con sus respectivos burros, uno cargado con fardos de sal y el otro con fardos de algodón, acabaron en medio del agua con la sal disuelta, el algodón mojado y los burros, sin conseguir llegar a destino. Por lo tanto, la expresión es utilizada para referirse a que las cosas se pueden “dar mal”, que no siempre salen bien, que el plan puede fallar.

[7] http://cartamaior.com.br/?/Editoria/Direitos-Humanos/Operacao-Condor-Diplomacia-Cumplicidade-entre-Brasil-e-Argentina/5/32388

[8] PALMAR, Aluizio. “Revelada ação de Itaipu nos anos de chumbo”. Tomado del site del Jornal Brasil de Fatohttp: //www.midiaindependente.org/en/blue/2004/01/271305.shtml, accedido el 04/01/2004.