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El jueves 5 de setiembre, el obispo Marcelo Crivella (REP-RJ), que también atiende por el título de prefecto de Rio de Janeiro, sacó de nuevo sus garras fundamentalistas, ultraconservadoras y lgbtfóbicas. Este vez, el blanco fue la Bienal del Libro y, particularmente, “Vengadores: la cruzada de los niños”, una historia en cómics de la Marvel que, dicho sea de paso, fue publicada hace diez años.

Por: Wilson Honório da Silva*

Después de saber que una de las páginas trae a los héroes adolescentes Wiccano y Hulking en un apasionado beso, Crivella “mandó” retirar de circulación el libro e, incluso, amenazó cerrar el evento alegando que se trataba de material con “contenido sexual [inapropiado] para menores”, que solo podría ser comercializado “embalado en bolsa negra lacrada”, para proteger “a los menores de nuestra ciudad”.

Frente a algo así, primero, no da para contener la ironía. Al final, solo una mente como la de Crivella puede igualar un beso con pornografía y sexo explícito y, todavía, da para imaginar al obispo con antorchas en las manos, caso supiese que Wiccano es hijo de una hechicera. Pero, lo que sobra, de verdad, es rabia. Al final, el autodeclarado protector de la infancia gobierna la ciudad donde se registran algunos de los mayores índices de abandono social y de violencia contra niños, principalmente los negros y periféricos.

El hecho es que la historia es absurda y grave en diversas dimensiones, y exige que respondamos de forma vehemente frente a un ataque más, autoritario y opresivo, que sabemos es solo el capítulo más reciente de aquello que viene tornándose una lamentable saga.

La villanía lgbtfóbica de Crivella

La motivación inmediata de Crivella fue la más descarada lgbtfobia. Y, de nuevo, estamos frente a la antiquísima hipocresía que ronda todo lo que se refiere a la discriminación de lésbicas, gays, bisexuales, travestis y transexuales. Porque, vamos a ponernos de acuerdo, si el mismo criterio (una escena de beso) fuese aplicado en relación con las representaciones de intercambio de cariño y afecto entre heterosexuales, los puestos de revistas y las librerías serían desplumados o se parecerían con la sala de una morgue, llenos de bolsas negras.

Una metáfora evidentemente mórbida, cuando recordamos que estamos hablando de algo que, desde hace décadas, solo contribuye para mantener al Brasil como el país donde más LGBTs son muertos, en una proporción de uno cada veinte horas, en el máximo. Y generalmente con una brutalidad que raramente puede ser reproducida incluso hasta en el universo de los cómics.

Y en esa historia, vale recordar, Crivella es uno de aquellos villanos incorregibles, incluso hasta porque adoran sus crímenes y tienen placer sádico en herir a sus víctimas. Aquí, podríamos escribir una serie de terror comentando lo que hizo en África, por diez años, como misionero de la Universal del Reino de Dios. Pero, limitándonos a los crímenes contra LGBTs y solo en el período en que está en la prefectura de Rio de Janeiro, los ejemplos ya son suficientes.

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En 2017, el obispo-prefecto intentó vetar el montaje de la exposición Queermuseum (que reunía obras de arte explorando cuestiones de género), que acabó ocurriendo en la Escuela de Artes Visuales del Parque Lage. El mismo año, prohibió la transferencia de incentivos fiscales para varios proyectos culturales de la ciudad, entre ellos la Parada LGBTI en Copacabana. Y, en 2018, prohibió el montaje de la pieza O Evangelho segundo Jesus. Reina do Céu [El Evangelio según Jesús. Reina del Cielo], en la muestra “Corpos Visíveis” [“Cuerpos Visibles”], en la cual Cristo era interpretado por una actriz transexual.

Sin embargo, tampoco seamos ingenuos. Este es el mismo obispo Crivella, sobrino del no menos célebre y conservador Edir Macedo que entró a la vida política de la mano de José Alencar, vice de Lula, tornándose senador (en 2003), vice líder del gobierno petista (2004), y ministro de Pesca en el primer mandato de Dilma Rousseff (de 2012 a 2014). Un lamentable recordatorio de que proyectos de conciliación de clases siempre resultan en el fortalecimiento de los enemigos del pueblo explotado y oprimido, o de que es imposible tener “convivencia pacífica” con gente rastrera como Crivella.

Fiscales buscan cómics en la Bienal del Libro. No encontraron nada.

Tiros por la culata

Sea como fuere, esta vez el tiro de Crivella salió por la culata, generando toneladas de críticas en las redes sociales, provocando la reacción furiosa de amplios sectores de la prensa y del mercado editorial e, incluso, creando una situación inusitada: los fiscales enviados para cumplir la orden de aprehensión de los cómics [en portugués, HQs – Historia en Quadrinhos] volvieron con las manos vacías porque todos los ejemplares fueron vendidos después del pronunciamiento del prefecto.

Por su parte, la dirección de la Bienal divulgó una nota informando que entró con una orden de seguridad preventiva para impedir el cierre del evento, e, incluso, aprovechó para divulgar que dentro de los muchos paneles que ocurrieron este fin de semana se mantendrían los que son destinados a discutir la presencia LGBT (y, particularmente, trans) en la Literatura.

Iniciativa bienvenida, así como la del youtuber Felipe Neto, que decidió usar una micro parte de la montaña de dinero que gana con sus programas, para comprar 14.000 libros con temática LGBT, que serán distribuidos gratuitamente, y “debidamente” envueltos en plástico negro y con una etiqueta en la tapa: “Este libro es impropio para personas atrasadas, retrógradas y preconceptuosas”. ¡Ah! No somos ingenuos: sería mucho más “lindo” y significativo si él mismo no se hubiese autopromovido en la etiqueta.

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Desde el punto de vista jurídico, también fueron varias las entidades que denunciaron la ilegalidad del acto, por ejemplo, la Orden de Abogados del Brasil (sección Rio de Janeiro) y el Instituto de los Abogados Brasileños (IAB) que divulgaron una nota en la que defienden que: “La tentativa de recoger la obra (…) bajo el argumento de que violaría el Estatuto del Niño y del Adolescente, no se justifica, ya que no existe en la tapa de la publicación cualquier reproducción de acto obsceno, desnudo o pornografía. El contenido de la obra tampoco infringe las normas vigentes, visto que las familias homoafectivas son reconocidas legalmente en el Brasil desde 2011, estando alineadas con las garantías constitucionales del ciudadano”.

Yendo la misma línea, parlamentarios del PSOL entraron con representación en el Ministerio Público estadual, acusando a Crivella de improbidad administrativa, censura previa y violación a la libertad de expresión.

Sabemos que acciones como estas no intimidan a gentuza como Crivella, incluso hasta porque “respeto a la ley” nunca fue una preocupación para la clase dominante, sea esta más o menos conservadora. Pero son importantes y necesarias principalmente porque este es “solo” el más reciente episodio de una secuencia ya insoportable de ataques a todo lo que tenga que ver con libertades democráticas, derechos humanos y, particularmente, con los sectores históricamente oprimidos y marginalizados, como negras(os), LGBTs, mujeres, inmigrantes, quilombolas, indígenas, etc.

Marvel, la prohibición de Crivella: público y editores reaccionaron de inmediato frente a los desmanes del obispo.

Impedir la censura

Utilizando la LGBTfobia como justificación, Crivella, al promover el episodio de “búsqueda y aprehensión” en la feria, fue responsable por crear una escena nunca vista en 40 años de Bienal del Libro que, a pesar de su carácter comercial, también fue siempre un espacio de expresión de la diversidad artística y sociocultural, como también tiene su historia marcada por la lucha contra la censura.

Una historia definitivamente manchada por la siniestra figura del coronel Wolney Dias, ex comandante de la Policía Militar y actual subsecretario de operaciones de la Secretaría Municipal de Orden Público de Rio de Janeiro, que, caso estuviese en el mundo de los cómics, podría ser fácilmente transformado en un villano bizarro, alucinado por la idea de que dos jóvenes besándose son una amenaza al “orden público”.

Es evidente que, esta semana, Crivella, así como los siempre paranoicos y megalomaníacos villanos de los cómics, debe haber tenido esta idea genial motivado por la voluntad de medir fuerzas con aquel que hoy quiere monopolizar el puesto de “todopoderoso”. Para este ataque en particular, Crivella, muy probablemente, se inspiró en la suspensión por parte del Ministerio de la Cultura, hacia finales de agosto, de los edictos relativos a producciones, para la televisión, de series y filmes con temáticas LGBTs.

El hecho es que, así como la proliferación de los ataques racistas como el del mercado Ricoy o xenófobos, como contra Al Janiah (solo por citar dos ejemplos recientísimos), la truculencia y el descaro con los cuales Crivella se fue encima de la Bienal solo pueden ser entendidos como consecuencia del incentivo, cotidiano y sistemático, que Bolsonaro da a las manifestaciones (en el discurso y en las acciones) de lo peor que puede haber en términos de lgbtfobia, machismo, racismo, xenofobia, etnocentrismo, fundamentalismo, y cualquier otra variante de la opresión y de la marginalización social.

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Por eso mismo, para combatir a Crivella es preciso unir fuerzas para derribar este proyecto de conjunto. Es parte de la misma lucha en defensa de la educación, de la Amazonia, de la previsión, de la ciencia, de la pesquisa, y de las artes. Crivella, así como Bolsonaro, es una expresión extrema de una burguesía ejemplo de la decadencia del sistema que ella representa.

Una burguesía que, exactamente por verse amenazada por la crisis, es capaz de todo para mantener sus privilegios. En primer lugar, llevar los niveles de explotación a los límites de la barbarie. Pero, también, invertir en el discurso de odio, propagar preconceptos, e impedir que se debata la diversidad humana, para intentar dividir a los sectores más oprimidos y explotados exactamente en el momento en que más precisamos unirnos.

Es frente a esto que, hoy, incluso hasta la defensa de un cómic tiene que apuntar en la dirección de la unificación de nuestras luchas. Una unidad construida en torno a la certeza de que para defender las llamadas libertades democráticas precisamos entrar en choque directo con un sistema que cada día que pasa se demuestra más inhumano y opresivo.

*Wilson Honório da Silva integra la Secretaría Nacional de Formación del PSTU, Brasil.

Artículo publicado en www.pstu.org.br, 8/9/2019.-
Traducción: Natalia Estrada.