Compartir

Es preciso rodear de solidaridad la huelga de los camioneros. Esta llegó a su octavo día este lunes 28/5, parando el país y contando con el amplio apoyo de la población. La movilización puso al gobierno Temer contra las cuerdas y enfrenta la intervención militar decretada por el gobierno.

Por: PSTU – Brasil

Las refinerías están ocupadas por el Ejército, y la PM [Policía Militar] viene reprimiendo a camioneros y manifestantes en varias partes, como en São Bernardo do Campo, donde un helicóptero arrojó bombas de gas en la autopista Inmigrantes.

Las manifestaciones vienen impulsando la lucha de otros sectores que dependen del combustible, como los motoboys, los choferes de van [combis] y los taxistas, que arman barricadas y cierran el tránsito de forma espontánea, y también enfrentan la dura represión de la Policía Militar.

Los petroleros de la Petrobrás vienen organizando e iniciando, también por la base, paralizaciones en las refinerías y terminales. Las entidades del sector, por esa presión, convocaron una paralización de 72 horas para este miércoles (30/5), en apoyo a los camioneros y contra la política de privatización de la empresa.

La huelga de los camioneros viendo siendo el estopín para la gran indignación que estaba gestándose por abajo entre los trabajadores y la población pobre de este país, ampliando sus reivindicaciones más allá del combustible y poniendo como blanco a este odioso gobierno.

Motoboys se manifiestan en la Explanada de los Ministerios en apoyo a los camioneros y contra el aumento de los combustibles.

Crece la movilización luego del anuncio de Temer

El gobierno Temer, completamente desmoralizado, hizo concesiones anunciando medidas como la reducción de 46 centavos en el litro de diésel por 60 días. Pero, en lugar de acabar o debilitar la movilización, los bloqueos y las manifestaciones solo crecieron y se radicalizaron.

Lea también  Los sentidos de las luchas

Además de que nadie cree en este gobierno, las medidas temporarias anunciadas por Temer no resuelven en absolutamente nada el problema. El diésel va a continuar aumentando todos los meses, el precio de la gasolina no cambia en nada, y tampoco el del gas de cocina.

Eso porque el gobierno hace de todo para no cambiar en la política de reajustes de precio del petróleo, alineado al mercado internacional. Es esa política, al servicio de la privatización de la Petrobrás, lo que viene provocando los absurdos aumentos del combustible y del gas de cocina a favor de las ganancias de media docena de inversores en Nueva York.

¡Huelga General Ya!

Es necesario rodear de solidaridad activa la huelga y la movilización de los camioneros y de los petroleros. Es preciso luchar por una Petrobrás 100% estatal y bajo el control de los trabajadores, no de los corruptos y entreguistas. Solo así el precio del combustible y del gas de cocina van a bajar.

Es necesario organizar manifestaciones y paralizaciones donde sea posible, uniendo la lucha por la reducción [del precio] del combustible y la reestatización de la Petrobrás con las demás luchas. Es hora de una Huelga General que unifique las luchas de los gremios de los trabajadores y de la población pobre de este país, por la reducción de los precios del combustible y del gas de cocina, pero también contra el desempleo en masa, por la revocación de esa reforma laboral, y contra cualquier tipo de tentativa de meterse con nuestras jubilaciones.

Las direcciones de las mayores centrales sindicales sin embargo, como CUT, Força Sindical y UGT, además de no llamar a la Huelga General, se pusieron a disposición para negociar la huelga de los camioneros. O sea, trabajan únicamente para acabar con la huelga. Las direcciones de las centrales sindicales deberían cambiar esa posición vergonzosa y seguir el llamado de la CSP-Conlutas y salir a la Huelga General, sacando al gobierno Temer y este Congreso Nacional corrupto.

Lea también  Brasil | Gobierno vive un escándalo por día, pero no para de atacar
Hombres de la Policía del Ejército garantizan salida de camiones tanque de la refinería de la Petrobras, en la Baixada Fluminense.

¡Intervención militar no!

Frente a la capitulación de gran parte de la izquierda y de la negativa de las grandes centrales en convocar una Huelga General, mucha gente queda a merced del discurso que pregona la intervención militar. A pesar de no ser mayoría, esto tiene asidero en algunos sectores. En la noche del lunes, por ejemplo, cerca de 200 personas se manifestaron en la Avenida Paulista a favor de la intervención, y un pequeño grupo también protestaba en la Explanada de los Ministerios (Brasilia).

Es preciso combatir duramente este tipo de discurso, mostrando que, en una dictadura, la huelga de los camioneros sería simplemente reprimida y sus dirigentes presos. Camioneros, motoqueros y petroleros ya están viendo, en la práctica, los efectos de una “intervención militar”, a través de la represión. El propio Bolsonaro, que se sirve de este tipo de retórica, apoyó de forma oportunista la huelga, al mismo tiempo que es autor de un Proyecto de Ley [PL] que castiga la obstrucción de la vía pública con cuatro años [de prisión]. Por él, los camioneros estarían todos presos.

¡Este país precisa de una rebelión! Obreros y el pueblo pobre en el poder.

¡Este país precisa de una rebelión! Solo una revolución y un gobierno socialista de los trabajadores, que gobierne a través de consejos populares, puede cambiar de hecho la vida de los trabajadores y el pueblo pobre.

Traducción: Natalia Estrada.