Compartir

Estamos asistiendo a una demostración incuestionable, no solamente de racismo y prejuicio, sino de segregación y apartheid social, en la medida en que el Estado pasa a cumplir el papel de elemento discrecional y aparato de represión.




La violencia con que la Policía Militar (PM) de San Pablo atacó a los jóvenes que fueron el sábado 11 de enero al shopping Itaquera, en la zona este, debería escandalizar a cualquiera. Utilizaron golpes de bastones, puñetazos y patadas. Fueron utilizadas bombas de gas lacrimógeno y balas de goma contra los jóvenes que se concentraban del lado de afuera. Dentro del shopping, la gente fue agredida al descender por la escalera mecánica.



Según la PM, hubo un arresto, pero dos personas fueron detenidas. Más aún, los dos detenidos fueron liberados durante la madrugada del domingo 12 pues, de acuerdo con la 24º DP, fue registrada sólo una ocurrencia por hurto calificado a una tienda de juegos. Pero la asesoría de prensa del shopping Itaquera informó en una nota que no hubo ningún hurto o robo.



Encuentros similares fueron marcados por las redes sociales, también en el shopping Campo Limpo y para el shopping JK Iguatemi. Increíblemente, ambos obtuvieron medidas cautelares del Poder Judicial, que “limitaban la entrada de jóvenes” al centro de compras, “bajo pena de incurrir, cada manifestante identificado, en una multa de R$ 10 mil (US$ 4,278) por día”.



El papel del Poder Judicial



Veamos a qué punto llegó la burguesía brasileña, que consigue una medida cautelar en el Poder Judicial, con el apoyo de la PM, pasando por encima de la garantía constitucional de igualdad entre los ciudadanos y del derecho de ir y ver, para impedir que jóvenes pobres de la periferia, simplemente pasearan. El artículo 5° de la Constitución Federal dice: “Todos son iguales ante la ley, sin distinción de cualquier naturaleza, garantizándose a los brasileños y a los extranjeros residentes en el país la inviolabilidad del derecho a la vida, a la libertad, a la igualdad, a la seguridad y a la propiedad, en los términos siguientes: IV – Es libre la manifestación del pensamiento, siendo vedado el anonimato; IX – Es libre la expresión de la actividad intelectual, artística, científica y de comunicación (independientemente de censura o licencia) (…) XV – Es libre el tránsito en el territorio nacional en tiempo de paz, pudiendo cualquier persona, en los términos de la ley, entrar, permanecer o salir con sus bienes”.



Cabe recordar, incluso, que la Constitución, en el Inciso XVI del artículo 5°, garantiza que “todos pueden reunirse pacíficamente, sin armas, en lugares abiertos al público, independientemente de autorización”, bastando “previo aviso a la autoridad”.



Sin embargo, los que tienen la osadía de desafiar las determinaciones de los empresarios, los dueños de establecimientos y de la PM son recibidos a balas, bombas y bastonazos. Ellos alegan que los “rolezinhos” (paseantes) atentan contra el derecho a la propiedad y a la libre iniciativa asegurados en la Constitución (artículos 1º, inc. IV; 5º acápite; y 170), y que eso no puede ser perturbado por “jóvenes infractores, hiriendo el legítimo derecho de padres, madres e hijos a un ocio sosegado y seguro, que van a buscar en esos ambientes privados y protegidos”, pretendidamente dando base a la argumentación de que el derecho de propiedad debe prevalecer sobre los derechos individuales. Eso carece de total sentido.



Olvidan que los shoppings son, sí, emprendimientos privados, pero abiertos al público para actividades como compras, ocio, diversión y paseo. Los shoppings son espacios de libre circulación. Impedir el ingreso de alguien a un establecimiento comercial, por motivo de discriminación o prejuicio, es un crimen. Admitir que sólo algunas personas pueden circular, con medidas cautelares, policiales y oficiales de la justicia, señalando quién puede o no entrar, oficializa la discriminación, y establece la segregación social y un apartheid sustentado por el Estado.



¿Desde cuándo pasear es un crimen?

Los “rolezinhos” son encuentros señalados por las redes sociales, que atraen centenas de jóvenes a los shoppings, que entran y permanecen pacíficamente en estos espacios. Pero, para la burguesía brasileña, los shoppings fueron construidos para mantener a la juventud pobre afuera de dichos lugares.



El objetivo es, en palabras de sus organizadores: “mofarse, dar unos besos, hacer coqueteos” o “hacer un poco de ruido, iniciar contactos, divertirse, sin robos”. Como dice el antropólogo Alexandre Barbosa Pereira: “Si fuese un grupo numeroso de jóvenes blancos, de clase media, como sucedió varias veces, sería interpretado como un flash mob (acto espontáneo)”.



Pero, por eso, los jóvenes están siendo intimados a comparecer a la Policía y al Poder Judicial para explicar su participación en las “rodadas”. Después podrán ser encausados por crímenes de “formación de banda”, pues las convocatorias de los “rodantes” son hechas vía internet y Facebook; o encausados en la nueva Ley de Organizaciones Criminales, como está ocurriendo con los manifestantes de junio del año pasado, los estudiantes de la USP y de la UNICAMP. Los jóvenes rodantes son ahora “los nuevos ‘vándalos’ de Brasil”, expresión acuñada por Eliane Brum, escritora, reportera y documentalista, en el artículo “¿Qué es lo que estos jóvenes están, de hecho, ‘robando’ de la clase media brasileña?”



Falsedad de la democracia racial en el Brasil



Cae por tierra nuevamente el antifaz tal de “democracia racial” en el Brasil, demostrando que en nuestro país hay mucho prejuicio y discriminación. Incluso hay un régimen segregacionista, respaldado por las instituciones del Estado. Esos jóvenes son clasificados como “criminales” antes de entrar al shopping, sólo por ser pobres y negros.



Nuevos rolezinhos



Según la PM, cerca de mil personas participaron del encuentro convocado por medio de las redes sociales, en tanto el shopping estima que son 3 mil. Aparentemente, una vez más, la brutalidad y la represión policial generaron, en lugar de intimidación, solidaridad y más manifestaciones. En todo el país, estos eventos están siendo convocados en solidaridad con los jóvenes paulistanos de la periferia.
 

Ya hay un nuevo encuentro convocado para este sábado 18, en el Shopping Itaquera, donde la violencia de la policía fue la más brutal. Al menos 600 personas ya fueron invitadas a encontrarse en el lugar. En el JK Iguatemi, en el que medidas cautelares impidieron el ingreso de las personas, también se encontrarán.



Un grupo carioca convocó por Facebook a una rodada en el Shopping Leblon, en la zona sur de Río de Janeiro, para el domingo 19. Los organizadores destacan la solidaridad con los participantes de los eventos en San Pablo: “En apoyo al grupo de São Paulo, contra toda forma de opresión y discriminación a los pobres y negros, en especial contra la brutal y cobarde acción diaria de la policía militar del Brasil, sea en los shoppings, en las playas o en las periferias”



En Porto Alegre, dos de los principales shoppings tendrán sus rodadas. En la Playa de Belas, será el domingo 19, y en Moinhos de Vento, el 25. Ambos eventos están en Facebook y dicen que están haciendo la rodada “en apoyo al pueblo de la zona este de San Pablo y de las periferias de las grandes ciudades de todo el país. Contra toda forma de opresión a los pobres y negros, en especial contra la brutal y cobarde acción diaria de la policía militar del Brasil, sea en los shoppings, en las playas o en las periferias. Y, también, contra el vandalismo y los crímenes”.

Lea también  Escándalo | con compra de diputados y fake news, reforma pasa en el primer turno en la Cámara

En Brasilia se hará un rolezinho el sábado 25 en el Shopping Iguatemi Largo Nortepara protestar contra la privatización de los espacios públicos, el sub-financiamiento gubernamental de las políticas sociales, la criminalización de la pobreza y, claro, para conocer a una muchachada inteligente”, dicen los organizadores. En Salvador, también habrá una actividad similar.




Traducción: Laura Sánchez