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Este miércoles 2 de agosto, la Cámara de Diputados fue una vez más palco de un show de horrores que expuso las entrañas de este régimen burgués podrido y corrupto.

Por: Redacción PSTU – Brasil

Luego de que Temer fue de compras y llevó diputados a granel a cambio de la liberación de enmiendas parlamentarias, la Cámara votó contra dar prosecución a la denuncia de corrupción contra el presidente Temer en el Supremo Tribunal Federal (STF). Eran necesarios 342 votos para dar continuidad a la denuncia hecha por el Procurador General de la República, Rodrigo Janot. Mientras cerrábamos este artículo, el resultado estaba ya definido.

La votación fue un verdadero escándalo de escarnio e hipocresía. La compra de diputados no se cerró ni incluso durante la sesión. Según relato de la Folha de S. Paulo, el secretario de Gobierno, Antonio Imbassahy, fue visto con el diputado Beto Mansur (PRB-SP) sosteniendo una lista de enmiendas parlamentarias.

Otros diputados, como el líder Efraim Filho (DEM-PB) y Aguinaldo Ribeiro (PP-PB) conversaban sobre los “asuntos de Paraíba” y se abrazaban felices. Una gran feria en pleno plenario de la Cámara, frente a todos y sin ninguna vergüenza.

Según un levantamiento de la Agencia Lupa, desde que vino a discusión la denuncia contra Temer, el gobierno liberó R$ 2,34 mil millones en enmiendas parlamentarias. Eso significa simplemente 75% de todo lo que había sido liberado hasta ahora en 2017. Solo el folclórico Wladimir Costa (SD-PA), que se hizo famoso por tatuarse el nombre de Temer en el hombro, recibió nada menos que R$ 7 millones, según el Portal Contas Abertas. Compra de diputados a la luz del día para obstruir la Justicia, salvar a Temer, y poner fin a la Operación Lava Jato.

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Mientras el gobierno Temer abría la canilla del presupuesto para comprar parlamentarios, anunciaba un corte de R$ 5,9 mil millones del Presupuesto [Nacional] y el aumento de la gasolina, que va a elevar el costo de vida de los trabajadores y de la población más pobre.

Pero no fue solo con enmiendas parlamentarias que Temer compró su impunidad. El día anterior a la votación de la Cámara, Temer editó una Medida Provisoria (MP) que instituye el Refis [Programa de Recuperación Fiscal que parcela las deudas tributarias] para los grandes latifundistas que deben al Fondo de Asistencia al Trabajador Rural (Funrural). Además de parcelar las deudas de los hacendados, el acuerdo con la bancada ruralista prevé la reducción de la alícuota del Funrural. Con eso, el gobierno abre mano de recibir R$ 5,4 mil millones en deudas entre 2018 y 2020. Temer saca de la salud, de la educación y de nuestros salarios para ir a la feria a comprar diputados para salvar su mandato.

El papel del PT y de las cúpulas de las centrales sindicales

No fue solo la compra de diputados y la exención millonaria a los latifundios y a la bancada rural que garantizaron la impunidad de Temer. Esa cuentas también deben debitárseles al PT. Primero, apretaron el freno en la Huelga General marcada para el 30 de junio, a través de la CUT y sus sindicatos, para concentrar fuerzas en la campaña de las “Directas Ya”, la disfrazada campaña para “Lula 2018”. Ahora, el gobernador de Bahia, Rui Costa, del PT, llegó a exonerar a dos de sus secretarios para que pudiesen retomar los mandatos de diputados federales y votar a favor de Temer.

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Con eso, se hizo evidente que el PT no está a favor de sacar a Temer, sino que prefiere mantenerlo ahí, desgastándose, para capitalizar las elecciones del año próximo con Lula. Con esto, también se desmoraliza aún más la historia del “golpe” contra Dilma.

Otra parte de esa cuenta está en las direcciones de las centrales sindicales como la Força Sindical y la UGT, que también boicotearon la huelga general del 30 de junio. El corrupto Paulinho da Força, de Solidariedade, base del gobierno, votó a favor de Temer. Eso, pocos días después de que Temer hubo sancionado la reforma laboral que quita derechos históricos de los trabajadores. No es solamente que las cúpulas de esas centrales rifaron la huelga para negociar con el gobierno, sino que la política que ellos defienden no es contraria a la que el propio Temer implementa.

Si no hubiesen frenado la huelga general del 30 de junio, la reforma laboral no habría sido aprobada y muy probablemente Temer, que sufre un rechazo histórico, ya no estaría sentado en el sillón del Presidente.

Temer, sin embargo, puede pagar caro por el show de horrores al que asistimos este 2 de agosto. Y no con miles de millones del presupuesto distribuido a los parlamentarios. El odio que enfrenta de la población y de los trabajadores puede aumentar aún más, creando una situación de inestabilidad que puede explotar en cualquier momento.

La salida para tirar este gobierno, este Congreso Nacional de corruptos y sus reformas, es la organización por la base de las categorías de los trabajadores y de los comités. Vamos a unir por abajo las luchas de los trabajadores y del pueblo pobre, enfrentar a las direcciones de las centrales “oficialistas”, rumbo a una movilización y una huelga general que saque a este gobierno Temer y su Congreso, revoque la reforma laboral, y entierre de una vez la reforma de la previsión exigida por los banqueros.

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Traducción: Natalia Estrada.