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La gigantesca movilización que sacudió el país el 15 de marzo demostró que la huelga general es plenamente posible. La clase trabajadora mostró que tiene disposición de lucha, fuerza y que quiere derrotar las reformas de Temer.

Por: Opinião Socialista – PSTU – Brasil

El obstáculo para la huelga general han sido hasta ahora las cúpulas del movimiento. Es preciso que las centrales sindicales hagan su parte. Ya no es posible justificar la ausencia de definición de una fecha para la realización de una huelga general.

En los últimos meses, la mayoría de las centrales rechazó la propuesta de la CSP-Conlutas de convocatoria a una huelga general. Decían que la clase trabajadora no tendría disposición para hacer la huelga porque habría una ola conservadora en el país, habría habido un golpe y la clase estaría a la defensiva.

Esos fueron los argumentos usados por la dirección de la CUT, por ejemplo. Ya la cúpula de la Fuerza Sindical fue por el camino de la negociación de las reformas, argumentando no haber fuerza para derrotarlas porque Temer sería muy fuerte, como dijo Paulinho, de la Fuerza Sindical.

El 15 de marzo demostró, categóricamente, que el problema no está abajo, está arriba. La clase quiere y tiene disposición de hacer huelga general. Es un verdadero crimen contra los trabajadores que los dirigentes busquen negociar las reformas. Esas enmiendas configuran graves ataques a las jubilaciones. Baste decir que las enmiendas presentadas por Paulinho, de la Fuerza, por ejemplo, defienden la edad mínima de 60 años en lugar de los 65…

La tarea es impedir la aprobación de las reformas. Con huelga general eso es posible. Esta solo no ocurrirá si las centrales sindicales no definen una fecha unitaria.

Si no lo hacen, cabrá a los sindicatos en la base y a los comités de lucha contra las reformas tomar para sí la tarea y hacer lo que precisa ser hecho.

¡Fuera Temer y todos ellos!

Temer, con la mayor desfachatez dijo, el día 15, que la mayoría de la población apoya las reformas. El gobierno y el Congreso son un antro de corruptos que se representan a sí mismos y los intereses de media docena de banqueros y empresarios.

Por eso defendemos tirar abajo ya a este gobierno y a todos los corruptos, incluyendo la mayoría de los estafadores de este Congreso.

Los trabajadores precisan de un gobierno que pare la sangría de recursos públicos y suspenda el pago de la deuda pública a los banqueros. Un gobierno en que los de abajo gobiernen por Consejos Populares. Un Gobierno Socialista de los Trabajadores, sin patrones y sin corruptos. El Brasil precisa de una revolución de los abajo para derribar a los de arriba.

¡Lula no habla en nuestro nombre!

Las centrales sindicales, de manera unitaria, convocaron el 15 de marzo como un día de paralizaciones y manifestaciones contra las reformas de la Previsión y laboral.

Fue un día fortísimo y evidenció que la base está lista para una huelga general, a diferencia de lo que decían las cúpulas de las centrales. Otro cuestión que quedó muy evidente fue la disposición de lucha y la indignación con las reformas, el gobierno, el Congreso y los corruptos.

La mayoría de los presentes no era controlada por las direcciones. En eso recordaban las manifestaciones de junio de 2013.

Al mismo tiempo eran diferentes, en función de su composición social. El 15 de marzo estuvo compuesto principalmente por la clase trabajadora y sectores populares.

La participación de Lula en el acto de San Pablo fue polémica. Dar a Lula el cierre del acto no fortalece la lucha. Intentar transformar una acción unitaria contra la reformas en palanca para la elección de 2018 debilita y divide. Hoy, 90% está contra Temer y las reformas, y a favor de una huelga general. Sin embargo, más de 50% no apoya “Lula 2018”, mucho menos “Vuelve Dilma”.

Una manifestación como la del día 15 en la Avenida Paulista debería ser coordinada por los mismos que convocaron las paralizaciones y manifestaciones, o sea, el comando unitario de las centrales. El Frente Pueblo Sin Miedo, entre tanto, de manera divisionista y oportunista (con apoyo del PT y de la CUT) intentó transformar la protesta en un acto del Frente Amplio, poniendo la defensa de Lula y del PT por encima de la acción unitaria. Es necesaria la más amplia unidad para hacer huelga general y derrotar las reformas, pero eso no pasa por actos en pro de Lula 2018.

En una manifestación unitaria, todos los partidos que la apoyen deben tener el derecho a la palabra. Por lo tanto, el PT decide quien quiere que hable en su nombre. Así como la palabra debe ser asegurada a la Solidaridad, de Paulinho de la Fuerza Sindical, y a otros que eventualmente estén contra la reforma de la previsión y por la huelga general.

Los motivos del acto deben ser muy claros. Debe ser asegurada la participación de todos los que quieran derrotar estas reformas. Por eso, no debe ser Lula el que cierre acto ninguno. Si habla, debe hacerlo como cualquier otro. Debe quedar muy claro que el acto no es suyo, ni en su defensa.

La huelga general es posible y necesaria, y la unidad de acción en torno de ella es sobre la base de la lucha para derrumbar las reformas.

Defendemos “¡Fuera Temer y fuera todos ellos!” No defendemos que la alternativa sea volver a tener un gobierno Lula o un gobierno del PSDB, que van a continuar gobernando en primer lugar para los ricos.

Defendemos derribar a los de arriba para que los de abajo gobiernen por Consejos Populares y garanticen pleno empleo, acabando con el privilegio de banqueros, multinacionales y corruptos.

Traducción: Natalia Estrada.

Artículo publicado en Opinião Socialista n.° 532, 17 de marzo de 2017.-