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La nueva pandemia de coronavirus ha puesto a millones de personas en todo el mundo en riesgo de muerte. Estamos ante un capítulo nuevo y dramático en la historia: la primera cuarentena global de la humanidad.

Por PSTU-Brasil / Secretaría de Negros y Negros -08/05/2020

El columnista del New York Times, Martin Wolf, prevé que la pandemia de coronavirus podría producir hasta 60 millones de muertes en todo el mundo, un número similar al de la Segunda Guerra Mundial. En Brasil, según un estudio realizado por el Imperial College de Londres, si no hay medidas para contener y enfrentar el nuevo coronavirus, podemos alcanzar más de 1 millón de muertes.

Y aunque algunos gobernadores y alcaldes han determinado la cuarentena y algunas medidas de enfrentamiento, chocando con el presidente Jair Bolsonaro. Dichas medidas tomadas tanto por el presidente y demás políticos han sido bastantes atrasadas y son profundamente insuficientes para garantizar la vida de los trabajadores y, sobre todo, de los negros y pobres.

Y fue el propio Bolsonaro quien dijo esto, en una entrevista reciente en el programa Ratinho, donde dijo que el primer caso de COVID-19, en Brasil, ocurrió a fines de febrero y hasta entonces el Gobierno estaba «esperando que todo sucediera». En otras palabras, mientras el mundo entero ya estaba observando las consecuencias de COVID-19, el gobierno no solo, no se anticipó, sino que además retiró dinero de la Salud para dárselo a los grandes empresarios y banqueros.

No debemos olvidar que Bolsonaro dijo repetidamente que el nuevo coronavirus era una «fantasía» creada por los medios y que preocuparse por la pandemia «era histeria».

Otro “sincericidio” vino del entonces Ministro de Salud, Luiz Mandetta, quien, durante una conferencia de prensa el día 18 de marzo, reveló que él llevó a sus familiares a un lugar aislado y seguro en Mato Grosso do Sul, ¡una semana antes del primer caso confirmado de COVID-19! es decir, mientras él y Bolsonaro estaban mintiendo al pueblo brasileño sobre la gravedad de la pandemia, el estaba tratando de poner a salvo a sus familiares.

COVID-19: una amenaza para el pueblo negro y los pobres.

El primer registro de COVID-19 fue en Wuhan, provincia de China, en diciembre de 2019. La aparición de este virus en humanos es el resultado de la devastación ambiental, que destruye los biomas donde habitan especies que poseen el virus en sus organismos de forma equilibrada, y la gran densidad de población y animales sin condiciones sanitarias básicas.

Sin embargo, estos elementos no solo están presentes en China, sino en también en todo el mundo, especialmente en las favelas, periferias, barrancos: son consecuencias del sistema capitalista y no de una cultura o una etnia o raza específica. Es por eso que la asociación de COVID-19 con el pueblo chino es el resultado del miedo, la información errónea, las noticias falsas, pero, sobre todo, la política racista y calculada de políticos de extrema derecha como Donald Trump, que llamó a COVID-19 ¡El «virus chino» y la familia Bolsonaro, que difunden teorías de conspiración contra el pueblo chino!

Lo que estamos viendo es que esta pandemia hizo surgir todo el racismo y el desprecio hacia los trabajadores y los pobres no blancos, en todos los rincones del mundo. Esto se debe a que la brutal desigualdad social, como el machismo, el racismo y la fobia LGBT, típicos de la sociedad capitalista, no desaparecen en circunstancias de graves crisis como estas, sino por el contrario, se amplían.

Y en Brasil no sería diferente. La población negra y pobre de las cerros y las periferias serán gravemente afectada por COVID-19, debido a las precarias condiciones de vida, resultado de un largo proceso que se remonta a la esclavitud  negra y su  abolición, llevada a cabo sin ninguna política de reparación para los negros.

Los negros y los indígenas no tenían acceso a los medios de producción, y mucho menos a la tierra en este país, ya que la clase dominante se aseguró de que la tierra permaneciera en manos de los grandes terratenientes, evitando que los negros tuvieran su propia tierra para vivir y trabajar, «empujándonos» a zonas de colinas y manglares. Como si eso no fuera suficiente, bajo el discurso racista que asociaba a los negros con el atraso, el gobierno patrocinó la inmigración de trabajadores europeos a Brasil, profundizando el desempleo de los negros y nos dejaron los peores trabajos. No hemos sido recompensados y todavía estamos sujetos al proyecto genocida del Estado brasileño.

Los efectos de esto todavía se sienten hoy: según el IBGE, de los 11,4 millones de personas que viven en viviendas precarias, 7,8 millones (alrededor del 70%) son negros. Además, el 12.05% de la población negra vive en viviendas sin recolección de basura, el 17.9% no tiene agua corriente y el 42.8% no tiene cloacas o aguas negras.

En otras palabras, además de tener que enfrentar a los autobuses abarrotados para ir a trabajar en medio de esta pandemia, la población negra y pobre todavía vive en condiciones que son más vulnerables a la transmisión del coronavirus.

Además, las regiones que tienden a ser las más afectadas son el norte y, sobre todo, el noreste del país, donde las condiciones básicas de saneamiento y vivienda son incluso peores que en el resto del país. Fue así como sucedió con la epidemia del cólera, una enfermedad que resurgió del pasado para perseguir a los negros, los pobres y la población ribereña, a fines del siglo XX. La bacteria del cólera creció en lugares donde no se trató el agua, no se limpiaron los alimentos y no hubo aguas residuales tratadas. El cólera mató a miles de personas y el noreste registró 141.856 casos de contaminación (91,9%) en todo el país, entre 1991 y 1996.

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Como si no fuera suficiente con el hambre, el desempleo y la violencia, el capitalismo hace resurgir enfermedades que ya deberían extinguirse definitivamente.

Así que esta es la verdadera cara del capitalismo: un sistema donde los trabajadores producen una inmensa riqueza, la cual es apropiada privadamente por la burguesía. Por lo tanto, es así como la clase obrera mundial está condenada a una existencia miserable, sin acceso a condiciones básicas para su supervivencia, como agua potable, alimentos, jabón y alcantarillado, mientras la burguesía disfruta de una vida de lujo y abundancia.

Y la desigualdad social y racial de Brasil es el terreno fértil para la difusión y la letalidad del nuevo coronavirus, que no solo afectará a la población adulta mayor.

La tasa de mortalidad general para COVID-19 es del 2,3%, pero en personas mayores de 80 años alcanza el 14,8%. Esto es lo que vemos en Europa, donde las principales víctimas fatales son los ancianos y las personas con enfermedades cardiorrespiratorias y otras enfermedades crónicas. Sin embargo, como alerta la neumóloga de la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSP) de Fiocruz, Margareth Dalcolmo, el COVID-19 puede «rejuvenecerse» en Brasil. Es decir, miles de jóvenes pueden ser asesinados en Brasil. Esto se debe a que las condiciones sociales y  la desigualdad racial en nuestro país, hacen que la gente  negra y joven se tornen en sí mismos, un grupo de riesgo.

No por casualidad, las primeras víctimas de COVID-19, en Bahía y Río de Janeiro, fueran dos trabajadoras domésticas que contrajeron el virus de sus empleadores que habían regresado de Europa. Las amas de casa murieron, y los empleadores ya están recuperados y dados de alta. Hay innumerables relatos inclusive, de confinamiento de trabajadoras domésticas en los hogares de familias burguesas y de clase media, que muestran cuán arraigado es el racismo y el machismo en el capitalismo del siglo XXI.

Los autobuses, los metros, trenes y las fábricas abarrotados funcionando a toda máquina, muestran que el derecho a la cuarentena es tratado por la burguesía como un privilegio para su clase

Por lo tanto, la verdad es una sola: esta pandemia revela en  la actualidad la inevitable  lucha de clases en el capitalismo. Los grandes empresarios y sus líderes utilizarán todos los medios posibles para salvarse, y tratarán de condenar a los trabajadores y a nuestra gente a enfermedades y muerte, obligándonos a tomar autobuses llenos de gente para trabajar y atenderlos, literalmente, hasta que muramos. Esto es lo que estamos viendo que acontece en Brasil.

Detrás de todo el discurso de minimizar la amenaza de COVID-19, y la repentina preocupación por los desempleados y los trabajadores independientes, Bolsonaro tiene un proyecto consciente: eliminar una parte que él considera «desechable» de los trabajadores: desempleados, ancianos, residentes en situación de calle, favelados, ribereños, indígenas, prisioneros…

No es de extrañar, muchos burgueses salieron en defensa de Bolsonaro, diciendo que la economía no podía detenerse, por causas de las miles de personas que morirían por el nuevo coronavirus. En otras palabras, Bolsonaro y la burguesía brasileña defienden una solución genocida: aprovecharán la pandemia para llevar a cabo una «limpieza» social, racial y generacional.

El fracasado sistema penitenciario brasileño se convierte en un vector peligroso para la proliferación del nuevo coronavirus. La mayoría de los prisioneros son negros y pobres, encarcelados por la Ley Antidrogas, elaborada por Lula (PT) en 2006, hacinados en celdas superpobladas y sin condiciones sanitarias mínimas. Además, mientras los ricos y poderosos roban, matan y recurren a la justicia burguesa en libertad, rara vez son arrestados, el 41% de los prisioneros en el país están encarcelados sin siquiera un juicio.

No es casualidad que ya hayan estallado rebeliones en las cárceles de São Paulo y Rio Grande do Sul. Para desactivar esta bomba «H», que es la expresión de la degeneración del propio capitalismo, defendemos una política urgente por la liberación de emergencia en todas las cárceles preventivas, para aquellos prisioneros acusados de crímenes no violentos. Estos prisioneros deben esperar sus juicios en libertad, así como también deben ser puestos en libertad provisional, libertad condicional o arresto domiciliario, aquellos condenados por delitos no violentos con pequeñas penas. Lo que significaría: estafadores, pequeños asaltantes (robos) y pequeños traficantes. La mayoría de ellos pobres, negros, inmigrantes y residentes de la periferia.

Por todo esto, es importante que prepararnos porque en las próximas semanas nuestro pueblo enfrentará un nuevo y dramático capítulo en la lucha por nuestra supervivencia, en los barrios bajos, en los suburbios y periferias de todo el país.

Literalmente enfrentaremos una lucha por nuestras vidas frente al monstruo capitalista que ahora tiene tres cabezas: el gobierno de Bolsonaro, la pandemia y la crisis económica.

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En la lucha por nuestras vidas, tendremos que autoorganizarnos, protegernos, exigir el derecho a la cuarentena para los negros y los pobres, y la comida en nuestra mesa. La autoorganización también será esencial para defender nuestras libertades contra la violencia de la policía y el ejército, porque la misma policía que nos mata a la luz del día y en la oscuridad de la noche, puede aumentar el autoritarismo utilizando la pandemia como excusa.

En resumen, necesitamos luchar para derrocar a este gobierno y aplastar a este monstruo que nos quiere devorar, transformando esta pandemia en una lucha «desde abajo», contra los de «arriba».

Quien defiende la reforma del capitalismo es también nuestro enemigo.

Ante esta catástrofe que nos amenaza, la prensa dominante y el Congreso Nacional intentan defender un clima de «unidad nacional» contra la epidemia (en la que participan la izquierda parlamentaria como el PT, PCdoB y PSOL).

El PT y PSOL intentan reformar este sistema enfermo e incurable, evitando con esto, que los trabajadores lleguen a la conclusión de que el capitalismo debe ser derrocado. Así como el capitalismo no puede ser reformado, este monstruo de tres cabezas no puede ser domesticado, pero si debe ser destruido.

¡Por esta razón, en esta coyuntura, enumeramos las siguientes medidas fundamentales para salvar las vidas de la gente negra y llamamos a la autoorganización en todos los vecindarios, fábricas, barrios bajos y arroyos! No aceptaremos contratiempos. Es hora de presentar una salida de raza y de clase que sintetice nuestro programa de Reparación Histórica.  Es la vida de nuestra gente la que está en juego.

MEDIDAS DE EMERGENCIA

1)¡Seguridad en el empleo e ingresos para que todos se queden en casa! ¡Brasil necesita parar!

2)Fuera Bolsonaro y Mourão! ¡Eliminar a este gobierno genocida y racista es una cuestión de vida o muerte!

3)Suspensión del trabajo de todos los trabajadores en la industria, el comercio y los servicios no esenciales.

4)Permiso remunerado, estabilidad laboral, pago total de salarios y beneficios; ¡Reducción inmediata de los salarios de parlamentarios, diputados, el gobernador, el presidente y sus ministros!

5)Pruebas masivas de COVID-19 para toda la población.

6) Suspender el pago de las facturas de alquiler, agua, electricidad, gas y teléfono durante la pandemia;

7) ¡Determinación de la congelación de los precios de alimentos, medicinas y equipos médicos y de protección personal!

8) Suministro de kits de alimentos gratuitos, medicamentos y productos de higiene personal, como jabón, pasta de dientes, papel higiénico, alcohol en gel para todos los residentes de las periferias, ocupaciones y barrios marginales, así como para las comunidades indígenas y quilombolas.

9)Suspensión inmediata de la deuda pública! ¡No más entrega de dinero a los banqueros! Usar las reservas internacionales en dólares que están en manos del gobierno federal e invertir en el Sistema Único de Salud (SUS) 100% gratuito y de calidad.

10)Nacionalizar los hoteles y edificios abandonados para la población en situación de calle y sin hogar y que sirvan para funcionar como clínicas de emergencia; proporcionar kits de alimentos, medicamentos y productos de cuidado personal gratuitos, como jabón, pasta de dientes, papel higiénico, alcohol en gel a todos los habitantes de las periferias, ocupaciones y barrios marginales, así como a las comunidades indígenas y quilombolas;

11) Confiscación de las grandes fortunas;

12) Estatización 100% de la Petrobras para poner a la disposición de la población el gas doméstico y combustibles a precio de costo.

13) Multiplicar las camas de la UCI por cinco en Brasil, estatización ya, de las camas de la red privada de salud para atender la demanda de paciente que tiende a crecer.

14) Nacionalizar los latifundios y los agronegocios para que la tierra cultivable pueda producir alimentos.

15) Demarcación de tierras indígenas y quilombolas.

16) Debemos formar comités popula res de solidaridad en las ocupaciones, barrios marginales para discutir la salida de esta crisis y encontrar soluciones a situaciones básicas.

17) ¡No al aprendizaje a distancia (EAD)! Los maestros deben continuar recibiendo sus salarios durante la cuarentena; Asegurar alimentos para los estudiantes de la red estatal, sin dañar y perjudicar al personal escolar mediante la distribución de canastas básicas de alimentos.

18) Las líneas municipales, interurbanas e interestatales deben dejar de circular, pero es necesario garantizar el transporte para que los profesionales de la salud lleguen a los hospitales; ¡Garantizar guarderías para los hijos de profesionales de la salud, en su mayoría mujeres!.

19) Guarderías completas para los hijos de familias que trabajan en sectores esenciales de salud, alimentación y otros.

20)¡Socialismo contra la barbarie capitalista! La clase trabajadora produce toda la riqueza en este mundo, ¡así que merece gobernar! ¡Nuestra clase esta conformada por médicos, enfermeras, trabajadores, trabajadores petroleros, camioneros, maestros, granjeros, carteros, científicos y una multitud de trabajadores! Somos capaces de organizar la sociedad en consejos populares, con una democracia real, y utilizando todos los recursos y servicios que producimos para el bienestar de los trabajadores y no para el beneficio de un puñado de parásitos.

Empleo, Ingresos y Crédito a la Pequeña Empresa

 21) Extensión del tiempo del seguro de desempleo a los desempleados a 2 años.

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22) Un plan nacional de obras públicas para satisfacer necesidades urgentes (hospitales, escuelas, guarderías).

23) Para enfrentar la crisis y la pandemia del nuevo coronavirus, exigimos que todos los que forman parte del MEI y ME y los trabajadores independientes reciban un salario mínimo de DIEESE durante la pandemia, que hoy se estima en R $ 4,500.00, para ayudar a los negocios y en ingresos familiares! R $: 600.00 es una miseria que no vale nada!

Salud

24) ¡Garantizar agua potable y saneamiento básico inmediato para las periferias!

25) Revocación de todas las detenciones preventivas para todos los presos acusados por delitos no violentos. Estos prisioneros deben esperar sus juicios en libertad. Además, los condenados por delitos no violentos con penas pequeñas deben ser puestos en libertad condicional, libertad condicional o arresto domiciliario. Lo que significaría: estafadores, pequeños asaltantes (robos) y pequeños traficantes de drogas. La mayoría de ellos pobres, negros, inmigrantes y residentes de la periferia.

26) Garantizar la atención médica para todos los prisioneros y oficiales correccionales, así como el Equipo de Protección Personal (PPE) y los protocolos de prevención y seguridad para los oficiales de prisión y detenidos.

27) ¡Equipo de protección personal (PPE) para todos los profesionales de la salud, para bomberos militares, policía militar y defensa civil! Máscaras, equipos y medicamentos para todos los pacientes. ¡Protocolos de prevención y seguridad para el personal sanitario!

28) Nacionalizar la industria farmacéutica y los suministros y maquinaria hospitalaria;

29)Prohibir los servicios presenciales en iglesias y otros templos religiosos durante la cuarentena para evitar la propagación del nuevo coronavirus. Respetando el derecho a la libertad de creencia, pero preservando la salud colectiva de la población para contener la propagación del coronavirus;

30)Nacionalizar y volver a la producción de suministros y equipos de salud, empresas que pueden volver fácilmente a esto (metalúrgica, textil, etc.);

CONTRA EL RACISMO, EL MACHISMO Y LA XENOFOBIA

31) ¡No más violencia policial contra los negros y los pobres! Por el derecho a la legítima defensa y el armamento de negros y pobres con la formación de milicias obreras;

32) ¡Desmilitarización de la policía militar, ya! Por la democracia en el cuartel; el derecho a la autoorganización de los agentes de policía y el derecho de huelga;

33) ¡No a la opresión racial y xenófoba contra asiáticos, africanos y latinoamericanos!

34)Alojamiento en viviendas dignas para todos los inmigrantes, con acceso al agua, materiales de higiene personal y ropa de cama, mesa y baño; garantía de trabajo e ingresos para todos. Acceso a programas sociales estatales y municipales; acceso a todos los servicios públicos, particularmente en salud.

35) Intensificación de la lucha contra la violencia policial y los derechos de los niños y adolescentes, incluida la violencia y la explotación sexual;

36) Transparencia de la información sobre la propagación del nuevo coronavirus; con datos sobre el color, raza, edad, género y sexualidad de los contaminados y asesinados por COVID-19;

37) Mapear, identificar, apoyar a las mujeres y castigar a los agresores en caso de violencia doméstica y violación;

38) No al encierro racista y sexista de las trabajadoras domésticas en los hogares de los empleadores;

Juventud Negra:

39) Por un programa de ingresos de emergencia, cultura y acceso gratuito a Internet para todos los jóvenes en los suburbios.

40) Alojamiento en casas dignas, con acceso al agua, materiales de higiene personal y ropa de cama, vajilla y materiales de baño para jóvenes en situación de calle y en lugares de riesgo ambiental.

41) Debemos prepararnos para una gran cantidad de huérfanas y huérfanos. En vista de la inoperancia de los reformatorios y la mala educación promovida por el encarcelamiento de niños y jóvenes. Es conveniente pensar en una comunidad materna y paterna, con expropiación de casas que puedan servir como refugio al servicio de estos jóvenes y niños de la comunidad, con financiamiento por parte del estado, con la atención de las escuelas vecinas, para garantizar el servicio de orientación educativa, asesoría educativa para padres de la comunidad separándolos por edades. Esto ocurre con las madres que dejan a sus hijos solos para trabajar y les piden a los vecinos que miren, que los acompañen. Sería una continuación de esta experiencia con la tarea para toda la comunidad.

Traducción: Ana Rodríguez.