Compartir

Luego de aprobar la reforma de la previsión, que en la práctica acaba con el derecho a la jubilación, el gobierno Bolsonaro-Mourão presentó un nuevo conjunto de ataques violentos a los derechos laborales y sociales.

Por: CSP-Conlutas

Por medio de la Medida Provisoria (MP) 905 y del Plan Mais Brasil, este gobierno de ultraderecha pretende reducir aún más las inversiones en Salud y Educación, quitar más derechos laborales, reducir el Fondo de Garantía de Tiempo de Servicio (FGTS), el valor de las pensiones y el auxilio por enfermedades, tasar a los reciben seguro de desempleo, al mismo tiempo que saca de las empresas la obligación de recaudar para previsión, y obliga a una enorme parte de nuestra clase a trabajar, sin cobrar, los domingos y feriados.

Existe incluso la PEC [Propuesta de Enmienda Constitucional] Paralela, que extiende a Estados y municipios la reforma de la previsión y la reforma administrativa, prontas a ser anunciada por el gobierno, que pretende acabar con los derechos y la estabilidad en el empleo de todos los empleados públicos y remitir más de R$ 200.000 millones de los cofres públicos para el pago de la deuda a los banqueros. Sin contar el paquete de privatizaciones que incluye a la Petrobras y a varias otras estatales.

El programa de ultraderecha que necesitamos derrotar está marcado con sangre por las muertes de Brumadinho [ciudad donde se rompió una represa que ocasionó cientos de muertes, la pérdida de casas y tierras, y un desastre ambiental de grandes proporciones], está chamuscado por los incendios provocados en la Amazonía, y manchado del petróleo que invade nuestras playas, perjudicando a poblaciones ribereñas, pescadores, marisqueros y trabajadores del área de turismo.

Es un gobierno contra los pobres, enemigo de las mujeres trabajadoras y de las negras y negros de las periferias, víctimas del machismo, del racismo y del genocidio policial. Un gobierno que persigue e incentiva la invasión violenta de las tierras de nuestros hermanos indígenas y quilombolas, que enfrentan con sus vidas esa ofensiva al servicio de la ganancia de las mineras, los dueños de garimpos [buscadores de oro] y latifundistas. Un gobierno que ataca los sindicatos y nuestro derecho de organización, manifestaciones y huelgas.

Se trata de un plan destructivo de los derechos y de las riquezas nacionales y del medio ambiente. Eso exige una actitud inmediata y unitaria.

Es en las calles, con luchas y huelgas, que debemos responder a esta ofensiva de Bolsonaro. No podemos esperar siquiera un segundo más para actuar. Es preciso construir el enfrentamiento en las calles y preparar una nueva Huelga General. He ahí, de nuevo, la tarea que se plantea al movimiento de masas en nuestro país.

Lea también  Paraguay | ¿Por qué la prensa empresarial miente con relación a la lucha del Sitrande?

5/12: vamos a las calles contra los ataques de Bolsonaro

En los últimos días, las direcciones de las centrales sindicales volvieron a reunirse con el objetivo de reaccionar a los ataques de Bolsonaro, Mourão y Guedes. Vimos a la dirección del PT participar de las reuniones, hablar en nombre de seis partidos de oposición, y defender la movilización contra el gobierno.

Como siempre afirmamos, es necesaria la más amplia unidad de acción para derrotar este gobierno en las calles. Sin embargo, luego de las reuniones y de un plenario, el resultado es frustrante, aunque no sea un sorpresa, pues hasta ahora la cúpula dirigente de las centrales mayoritarias y el propio PT no se propusieron convocar y organizar una movilización inmediata, en las calles, rumbo a la construcción de una nueva huelga general.

En la práctica, siguen buscando envolver a las organizaciones del movimiento alrededor de la defensa de proyectos parlamentarios en los marcos del “desarrollo con distribución de renta”. Hasta vuelven a defender más dinero público (vía BNDES [Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social], créditos, etc.) para empresarios, con la supuesta justificación de “generación de empleos”. Apuntan incluso una dinámica de someter las acciones a una mera estrategia electoral para 2020 y 2022.

Si el PT, hablando en nombre de seis partidos de oposición, está dispuesto a integrar el Foro de las Centrales Sindicales en unidad con los movimientos populares para hacer la lucha directa y forjar la construcción de una huelga general en defensa de un programa objetivo por los derechos de nuestra clase, eso es positivo y fortalece la lucha contra Bolsonaro. Pero si la línea es intentar someter el movimiento a su propósito de construcción de un frente amplio electoral y de conciliación de clases, como fueron los 13 años de gobiernos petistas, nuestra central no se prestará a ese papel.

Por todo eso, insistimos: frente a esta brutal agenda de ataques a los derechos y las libertades democráticas, se impone a todas las organizaciones la tarea de retomar el camino de la unidad de acción y el enfrentamiento, y dar un basta a este gobierno y sus ataques.

Para dar inicio a este proceso, llamamos a la realización de un Día Nacional de Paralizaciones, Actos y Protestas el 5 de diciembre.

La CSP-Conlutas se empeñará con todas las fuerzas en la construcción de esa movilización, que creemos es fundamental que también sea asumida por todas las Centrales Sindicales y organizaciones del movimiento popular y de la juventud que estén dispuestos a impedir los ataques de este gobierno de ultraderecha y ultraliberal.

Lea también  ¿Es contradictorio que Bolsonaro apoye a Israel y haya nombrado a Roberto Alvim?

Vamos todos a construir un Día Nacional de Movilización, Actos y Protestas el 5 de diciembre.

Las movilizaciones internacionales en Europa, Hong Kong, de nuestros hermanos de Chile y de Bolivia, para citar solo algunas, confirman que este es el único camino para derrotar los ataques del capitalismo.

En la lucha unitaria contra la ultraderecha, la CSP-Conlutas defiende una salida clasista y socialista para nuestro país. En la defensa estratégica no caben los caminos de la conciliación de clases, y tampoco las estrategias meramente electorales. No podemos esperar a 2022.

Vamos todos juntos a construir un día nacional de paralizaciones, protestas y actos públicos para el 5 de diciembre, rumbo a la huelga general, en defensa de un programa inmediato para sacar el país y al conjunto de nuestra clase de esta crisis.

El Brasil precisa y puede tener un plan de emergencia de generación de empleos, con garantía de derechos, e incluso mejorar la atención de los servicios básicos ofrecidos a nuestro pueblo en las áreas de salud, educación y vivienda, así como acceso y protección a la tierra a todos los campesinos y pueblos originarios de nuestro país. Pero eso no se hará con el cruel paquete de quite de derechos presentado por el gobierno de Bolsonaro y Mourão.

Basta parar de pagar la deuda pública que consume, cada año, casi la mitad de todo el Presupuesto de la Unión, para atender las reivindicaciones y necesidades del pueblo pobre y trabajador. Pero, para garantizar que esto ocurra, tenemos que derrotar a Bolsonaro y su proyecto de semiesclavitud, dictadura, y entrega de nuestras riquezas al imperialismo y el capital extranjero.

Presentamos al movimiento las propuestas abajo, con un programa unitario de reivindicaciones, que debe, incluso, ser exigido a todos los gobernantes de turno, comenzando por Bolsonaro y pasando por todos los gobernadores y alcaldes [intendentes].

  • ¡Basta de Bolsonaro, Mourão y Guedes. Es preciso derrotarlos, en las calles, ahora!
  • En defensa de un plan de emergencia de generación de empleo, con derechos. No a la libreta verde-amarilla, revocación de la reforma laboral; abajo las PECs y MPs de Bolsonaro; reducción de la jornada de trabajo sin reducción de salarios; estabilidad para todos los que están empleados; extensión del seguro de desempleo hasta que el trabajador consiga un empleo; exención en el transporte y para todas las tarifas públicas a los desempleados.
  • Revocación de la Reforma de la Previsión; no al Factor 95/105; aumento real e igual para las jubilaciones, pensiones y beneficios del INSS [Instituto Nacional de Seguro Social]; en defensa del SUS [Sistema Único de Salud] y de la Seguridad Social.
  • En defensa de los servicios y de los empleados públicos; concursos públicos para todas las carreras; en defensa del mantenimiento y el aumento de los salarios de los empleados públicos de las tres esferas [federal, estadual y municipal].
  • Cancelación de todas las privatizaciones; reestatización inmediata de la Embraer [aviones], la Vale [minería] y todas las estatales privatizadas; Petrobras, Correos, Eletrobras y sistema eléctrico 100% estatal y público; estatización de todo el sistema financiero, y fin de las remesas de lucro de las grandes empresas para el exterior.
  • Suspensión inmediata del pago de la deuda pública a los banqueros para invertir ese dinero en la generación de empleos, con derechos, en la educación, la salud y en un plan de emergencia de construcción de viviendas populares para acabar con el déficit habitacional.
  • Titularidad de todas las tierras quilombolas y demarcación de todas las tierras indígenas; reforma agraria sin indemnización al latifundio; estatización de las grandes empresas del agronegocio.
  • Contra el machismo, el racismo, la homofobia y la xenofobia; salario, derechos y libertades iguales para todos y todas; castigo duro a toda forma de opresión.
  • Castigo y confiscación de los bienes de todos los corruptos y corruptores.
  • ¡Contra la criminalización de las luchas y de los movimientos sociales; en defensa de nuestro derecho de organización, manifestación y huelgas!
Lea también  Ante la fuerte movilización en Francia, el gobierno retrocede en la edad mínima de jubilación

Artículo publicado en: csponlutas.org.br

Traducción: Natalia Estrada.