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La crisis mundial causada por el coronavirus está siendo una escuela práctica para todos los explotados sobre la deshumanización del sistema capitalista.

Por Eduardo Henrique

Aun luego de haber sido avisados hace años de la posibilidad de una pandemia, nada fue hecho. Inclusive viendo el ejemplo chino y la necesidad de respiradores y aislamiento social, gobiernos como el de Bolsonaro atacan la salud pública y quieren poner a todos en las calles. La incapacidad de responder correctamente al Covid 19 no es por falta de conocimiento o capacidad técnica: es el resultado por el hecho de que los capitalistas luchan por el lucro.

En la industria del petróleo no es diferente, aun siendo una de las más lucrativas y tecnológicas del mundo, hasta ahora en nada fue colocada al servicio de la lucha por la vida. Por el contrario, la lucha por la vida de los trabajadores del sector fue hecha por algunos sindicatos contra las direcciones de las empresas y contra el gobierno. Petrobras, la mayor empresa del país, ha llegado al punto de despedir trabajadores, aunque tuviera prohibido hacerlo, por el acuerdo en TST después de la huelga de inicio de año.

Brasil es uno de los grandes productores de petróleo y gas natural del mundo y tiene un gran complejo de refinerías, terminales y gaseoductos esparcidos por todo el país. Por eso, si la cuestión fuese lógica, deberíamos ofrecer combustibles y gas a precios bajos a toda la población. Pero el capitalismo es enemigo mortal de la lógica. Nuestro parque industrial petrolífero está siendo repartido y entregado a precios módicos a los grandes capitalistas internacionales, para que ellos lucren con las riquezas que serían de nuestro pueblo. Por eso, aun con la gran reducción de la demanda por combustibles, con todos los que pueden quedarse en casa, los precios no bajan. Los capitalistas internacionales ya dominaron el precio de nuestro gas y de nuestros combustibles y ellos no están preocupados por nuestras vidas. El lucro es la meta y para ellos no importa verse manchado de sangre. Todo ese absurdo con la participación consciente del gobierno Bolsonaro.

En el momento que escribimos este texto, algunos locales de San Pablo ya acusaron falta de gas de botija. El aislamiento social va a hacer que la demanda de este producto aumente. Pero el país-que produce 70% del GLB que consume-tiene capacidad sobrante de producción. Una parte muy grande de la producción de gas del país está destinada a la producción de polímeros (plástico) y no a gas de cocina ¿Por qué entonces expone a las familias de barrios pobres a largas filas, falta de gas, aglomeraciones frente a las distribuidoras y aumento exorbitante de los precios?

Los trabajadores que producen, transportan y envasan el GLP siguen arriesgando sus vidas y trabajando diariamente. La falta solo se explica porque en el capitalismo nadie regula la producción y la distribución de las cosas pensando en las necesidades del pueblo. Los capitalistas se someten a las leyes del mercado porque estas regulan sus ganancias. No tengan dudas de que, en momento de crisis, va a aumentar el precio del gas de botija. E pensar que cada botija, contando la producción y distribución, podría ser vendida a 40 reales.

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¿Pero y los trabajadores de la industria del petróleo? ¿Estos están seguros? Por más que sea un ramo billonario de la economía, la respuesta es no. En todas las diversas áreas se amontonan denuncias y reclamos de las condiciones de trabajo y las medidas de combate al coronavirus son limitadas, cuando existen. Las áreas administrativas de Petrobras demoraron, pero tuvieron su contingente de propios reducidos. Con todo, en las áreas operacionales, hasta ahora varios trabajadores son diariamente expuestos a la contaminación aún sin estar en los frentes de producción no esencial. Ahí también la manutención de la producción y de los lucros fue la guía de las acciones. Muchas unidades que no serían necesarias siguen produciendo, muchos trabajadores con sospechas de contagio siguen trabajando en las plataformas, terminales y canteros en todo el país. Las medidas sanitarias están siendo ignoradas en muchos lugares, en muchos lugares hay denuncias de que no hay, como mínimo, máscaras y alcohol.

Si estudiamos el caso del sector privado y de los tercerizados entonces ahí la cosa anda peor. Hasta ahora hay millares de operarios obligados a trabajar en predios administrativos y en obras de la construcción de unidades. Solo por el sistema de tercerización se explica esta aberración. Las empresas contratadas quieren continuar recibiendo a cualquier costo, enfrentan autoridades sanitarias y municipales-como vimos en Itaboraí y Macaé-para seguir facturando sus contratos. Cuando son obligadas a parar, no demoran en dimitir en masa a los mismos trabajadores cuyas vidas arriesgan.

En un sistema socialista, donde el lucro privado de estos empresarios fuese extinto, en un país como Brasil, podríamos enviar a esos trabajadores a su casa con la garantía de sus empleos y salarios para cuidad su salud y proteger a sus familias. Podríamos garantizar los salarios a los informales y desempleados sin amenazar la economía, pues en el socialismo la economía no es la misma cosa que el lucro de los ricos. Donde el objetivo no es el lucro privado capitalista, podríamos controlar toda la industria y colocarla al servicio de producir lo necesario para combatir la pandemia: alcohol, respiradores, hospitales, unidades de cuidados intensivos, por ejemplo. Garantizaríamos el control del precio de los productos como combustibles y gas de cocina y estabilidad en el empleo de quien puede quedar en casa.

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La lógica capitalista es opuesta, privilegia salvar la bolsa de los ricos pagando con la vida de los pobres. Esta es la motivación de las medidas de Paulo Guedes de socorro a las empresas y flexibilización de los derechos de los trabajadores. Hasta intentaron imponer una suspensión del contrato para proporcionar el no pago de los salarios por cuatro meses, lo que causó revuelta en todo el país. Por eso la desesperación de Bolsonaro de intentar acabar con el aislamiento social. Su único compromiso es con el lucro de capitalistas que ni siquiera están en Brasil.

El capitalismo es absurdo y está mostrando su cara más nefasta en esta crisis de salud en todo el mundo. El gobierno Bolsonaro, como parte de este sistema, mostró para quien quiera ver que está dispuesto a un genocidio de la población para defender a los capitalistas. En este momento, precisamos de organización y unión de los trabajadores para sobrevivir a la crisis. Derrotar las medidas del gobierno e imponer nuestro programa. No parar de luchar para expulsar esos proyectos de dictadores de Brasilia y en ese camino, construir las condiciones de que los trabajadores tomen de hecho el poder en nuestro país. Es la revolución socialista que nos garantizará el derecho a la vida y a la libertad de que no seremos más parte del engranaje del lucro de los ricos.

Algunas medidas para combatir el coronavirus en Petrobras y colocar a la empresa al servicio de combatir al coronavirus:

  • Reducción del precio de los combustibles y precio del costo para los servicios de salud pública.

Es preciso garantizar el combustible barato para todas las actividades esenciales, reduciendo así los costos y permitiendo que servicios y productos esenciales lleguen más barato a la población.

  • La producción de gas del país debe priorizar la producción de gas de cocina, garantizando el bajo precio para los trabajadores y para los hospitales.

Brasil es autosuficiente en petróleo y puede serlo en gas. En un momento como ese donde la población más pobre tuvo su renta disminuida y el gas de cocina gana una importancia aún más fundamental la industria petrolera debe garantizar que ese producto llegue al menor precio posible (y para la población más pobre debe ser donado).

  • Ninguna confianza en la administración de Petrobras. Control obrero de la producción.

Los trabajadores organizados son quienes deben decidir cuál producción es esencial para el combate a la pandemia y para suplir las necesidades de la población y cuál contingente de trabajadores deben mantener la operación de unidades industriales.

  • Cuarentena inmediata para todos los servicios no esenciales.

Es preciso organizar ya la cuarentena de todos los trabajadores, directos o tercerizados, de la Petrobras.

Ningún trabajador que no sea esencial debe continuar trabajando. Ningún trabajador del grupo de riesgo debe trabajar. Los propios trabajadores deben organizar la cuarentena, y también el funcionamiento de la empresa y la forma como debe funcionar los servicios esenciales.

  • Reestatitzción de BR distribuidora y estatización de toda la red de distribución de los combustibles.
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Para garantizar una distribución de combustibles y gas que atienda las necesidades de la población y no al lucro de los empresarios es preciso reestatizar BR distribuidora sobre el control de los trabajadores.

  • Estatización de las empresas privadas del ramo del petróleo, incluyendo las que hoy prestan servicios tercerizados a Petrobras.

Las empresas privadas del ramo del petróleo incumplieron hasta ahora todas las medidas sanitarias necesarias para impedir la propagación del coronavirus. Son una amenaza, no solo a sus trabajadores, pero también al conjunto de la población pues se tornaron en un foco de propagación y transmisión del virus. Todas las empresas tercerizadas ligadas a Petrobras deben ser estatizadas y sus trabajadores deben ser incorporados a Petrobras con estabilidad y derechos iguales.

  • Petrobras 100% estatal bajo control de los trabajadores.

Es preciso reestatizar Petrobras, colocar sus lucros al servicio del combate al coronavirus y su estructura para producir lo necesario para la población. Los trabajadores y el pueblo deben controlar Petrobras.

  • Fuera Bolsonaro, Mourão, Guedes. Por un gobierno socialista de los trabajadores.

El mayor impedimento para el combate al coronavirus es el actual gobierno y su política de desinformación. Es preciso derrotar al gobierno para derrotar el virus. Solamente un verdadero gobierno de los trabajadores, basado en consejos populares, que estimule el control de la producción y la distribución de los bienes necesarios a la población puede evitar una tragedia en Brasil.

Traducción: Cristian González