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Este 21 de octubre, parte de Río de Janeiro se transformó en un área sitiada y militarizada. Todo para garantizar lo que debe ser la mayor privatización de la historia del país, con la subasta del megacampo [petrolero] de Libra, en la cuenca de Santos.

La presidenta Dilma Rousseff y el gobernador Sergio Cabral (PMDB) crearon un verdadero esquema de guerra para garantizar la entrega del sector al capital privado internacional. El esquema inédito de seguridad reunirá, por lo menos, 1.100 hombres, entre militares del Ejército y la Marina, policías federales, policías militares y civiles, y agentes de la Fuerza Nacional de Seguridad que deberá mover 200 hombres. Aparato articulado directamente por la Secretaría General de la Presidencia.

La subasta está convocada para las 15 horas  en el Hotel Windsor, en la Barra de Tijuca. Desde la madrugada del domingo, las calles que dan acceso al hotel están bloqueadas. Los ómnibus o cualquier otro vehículo están prohibidos de circular por el perímetro. Los habitantes del área sólo pueden entrar con comprobante de residencia. 

La mayor entrega de la historia
La subasta del Campo de Libra es la primera del área del pre-sal [petróleo submarino] a ser vendido y representa la mayor privatización de la historia, superando en valores a todas las otras realizadas desde el gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Sólo para tener una idea: hasta hoy, Petrobras descubrió en sus 60 años de existencia el equivalente a 15.000 millones de barriles de petróleo. Se espera que Libra tenga capacidad de producir, por lo menos, 12.000 millones. En los últimos días, la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) rehízo sus cálculos sobre la capacidad de producción diaria del campo, aumentando de 1 a 1.4 millón de barriles.

El pasado sábado, ante la presión y la repercusión del caso, el ministro de Minas y Energía, Edison Lobão, fue obligado presentarse en público y pronunciarse sobre la subasta. Dijo en conferencia de prensa que «de cualquier manera se hará la subasta» aunque participe solamente un consorcio. «No sabemos decir cuántos consorcios van a participar; eso importa poco«, llegó a decir, demostrando que la prioridad del gobierno es entregar el megacampo, sin importar las circunstancias ni, incluso, la contrapartida económica.

Además del fuerte aparato represivo, para evitar las manifestaciones durante lasubasta, la Procuraduría General de la Unión se puso a disposición para este fin de semana y así evitar que los 24 pedidos de suspensión interpuesta al proceso protocolar en la Justicia impida la entrega. Dieciocho ya fueron sobreseídos, mientras seis aún aguardan el análisis.

El gobierno llegó a anticipar la subasta que, inicialmente, se realizaría en noviembre, a fin de garantizar los R$ 15.000 millones (US$ 6.904 millones) que debe conseguir de ingresos por la venta del bloque y, de esta forma, asegurar el cumplimiento del superávit primario. Es decir el saldo presupuestario para pagar los intereses de la deuda pública. Sin embargo, se especula que los valores totales representados por el petróleo de Libra superen 1.5 billones de dólares (un poco másde R$ 3 billones).

Huelga y manifestación
Enfrentando una serie de medidas represivas y autoritarias de Petrobras, los petroleros realizan una fuerte huelga nacional unificada que tiene como punto principal de reclamo  la cancelación de la subasta de Libra. A pesar de toda la intimidación y el aparato represivo puesto al servicio de la subasta, los petroleros y los movimientos sociales realizan diversas manifestaciones este lunes 21 contra la entrega del petróleo y por una Petrobras 100% estatal.

Traducción Laura Sánchez