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Una tragedia más se abate sobre el pueblo brasileño. Ocho personas fueron asesinadas dentro de una escuela en Suzano (SP) y 23 resultaron heridas, entre estudiantes y funcionarios. Después del hecho, los dos jóvenes responsables de las muertes se suicidaron.

Por Julio Anselmo, del PSTU-Brasil

En primer lugar, hay que dar toda la solidaridad a los familiares y amigos de todas las víctimas de esta verdadera tragedia.

Nuestras condolencias están dirigidas a toda la comunidad de la escuela estatal Raul Brasil. Exigimos que los gobiernos presten la más completa asistencia a los familiares y a las víctimas.

La responsabilidad por esta tragedia es de todos los gobiernos. El PSDB, que hace más de 20 años está al frente del Estado de São Paulo, no consigue garantizar ni la seguridad de los estudiantes y trabajadores en las escuelas. Ni siquiera una educación pública decente, lo que contribuye a que se desarrollen graves problemas en el proceso educativo de los niños y jóvenes. Basta recordar que Doria está cortando los fondos de la educación.

La política educativa de Bolsonaro agravará los problemas de la educación, la reforma de las Pensiones va a empeorar la perspectiva de vida de los jóvenes y su política de seguridad traerá más violencia. El discurso machista, racista y LGBTfóbico de Bolsonaro evidentemente está contribuyendo a aumentar la violencia. Todo esto mientras libera las armas para los ricos y poderosos masacren a la población.

El senador Mayor Olímpio (PSL-SP) llegó al punto de decir que “si los profesores y funcionarios estuvieran armados esa tragedia de Suzano habría sido evitada”. Un verdadero desplante y falta de respeto hacia los profesores, a los profesionales de la educación y a las víctimas de esta violencia brutal.

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La falta de seguridad en las escuelas y en la sociedad en general es alarmante. La actual política de seguridad pública impulsada por los gobiernos del PSDB en São Paulo, y Bolsonaro en todo el país, está agravando la violencia. Sólo quieren más violencia policial, más armas, más represión o militarización de las escuelas, lo cual representa una respuesta mediática para el problema y no lo resuelve.

Hace décadas esta es la política de seguridad implementada en el país que sólo sirve a los ricos y poderosos. Lo que lleva a dos jóvenes a cometer tales homicidios y suicidios es una pregunta difícil de responder. Todavía se está investigando la motivación de los jóvenes que lo hicieron. Pero las primeras informaciones dicen que los dos son ex alumnos de la escuela y que uno había sido expulsado. Pero, en general, casos así implican bullyng, situaciones opresivas, problemas psicológicos, etc. Incluso un ex profesor de esa escuela denunció que en la misma existían muchos episodios de bullyng y violencia.

Este no es el primer ataque de este tipo en escuelas brasileñas. En los Estados Unidos, estos acontecimientos son recurrentes y han crecido en los últimos 20 años. El hecho es que, tanto el homicidio como el suicidio, son dos de las principales causas de muertes de jóvenes en Brasil y en el mundo.

En Brasil, entre 2011 y 2016 el suicidio creció 20% entre jóvenes de 15 y 19 años, de acuerdo con el Ministerio de Salud. La tasa de homicidio de jóvenes de 15 a 29 años aumentó 17,2% de 2005 a 2015.

Esto tiene una razón de ser. Tiene que ver con cómo la sociedad capitalista condena a la juventud a no tener perspectiva ni de presente ni de futuro. Contribuyendo así al desarrollo de serios problemas psicológicos como depresión, ansiedad, etc., que también viene aumentando entre los jóvenes. No hay acceso a la educación decente, pública y de calidad, que pueda ayudar al desarrollo no sólo educativo, sino también psicológico de nuestros jóvenes. El desempleo entre jóvenes es mucho más alto que el de los trabajadores en general, llegando a 26%. Cuando consiguen empleo están sometidos a la pérdida de derechos y una perspectiva de vida mucho peor que la que sus padres tuvieron.

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No se trata sólo de un problema de seguridad pública. La respuesta de los gobiernos será colocar policías en las escuelas o militarizarlas. Esto no resuelve el problema y trae otros nuevos. Los gobiernos no están preocupados con resolver verdaderamente los problemas de la juventud. No quieren garantizar educación, empleo, salud y una perspectiva de vida digna para los jóvenes, pues están comprometidos en garantizar los lucros de los grandes capitalistas. Cambiando esto podemos garantizar que nuevas tragedias de este tipo no se repitan.