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El PSTU se reunirá en los próximos días y definirá posición sobre el voto en el segundo turno.

Por: Redacción PSTU – Brasil

El PSTU realizó una campaña políticamente victoriosa en estas elecciones. La lista Vera y Hertz, una lista obrera, negra y socialista, fue la única que presentó una alternativa revolucionaria y socialista. Una campaña en las fábricas, periferias, ocupaciones y lugares de trabajo, que denunció la farsa que son estas elecciones y que llamó a los trabajadores y al pueblo pobre a una rebelión, pues ese es el único camino para realmente cambiar nuestras vidas.

No estuvimos solos en esta tarea. Nuestra campaña contó con la adhesión activa de activistas y dirigentes obreros, de profesores, conductores, del movimiento negro y de mujeres, en fin, el llamado a la rebelión fue un importante punto de apoyo para la organización y la lucha de nuestra clase. Denunciamos el nefasto papel cumplido por la mal llamada deuda pública y la entrega de lo que resta de nuestra soberanía al imperialismo, a los banqueros extranjeros y a las multinacionales.

Acto de prelanzamiento de las candidaturas del PSTU. Foto: Romerito Pontes.

Enfrentamos las reglas antidemocráticas de este sistema electoral, el poder económico y la máquina regada de dinero de banqueros, hacendados y grandes empresarios de las principales candidaturas. Contamos con solo cinco segundos en la TV y fuimos dispensados de los debates. Pero, a pesar de eso, el llamado a la rebelión y un proyecto socialista fue llevado a nuestra clase. Encontramos durante toda la campaña un espacio político muy superior a la votación que tuvimos en las urnas, muy influenciada por la presión del “voto útil” en esta recta final.

El resultado de las elecciones en este primer turno confirma lo que ya apuntaban las encuestas: una confrontación entre el candidato del PT, Fernando Haddad, y Jair Bolsonaro, del PSL. Es una elección que refleja, de forma muy distorsionada, la crisis de este régimen, el desgaste generalizado de las instituciones, y un amplio rechazo a todo eso que está ahí, capitalizado por un populista de derecha que tiene un proyecto de gobierno con los militares. Por primera vez, el rechazo a los dos candidatos del segundo turno supera el voto que ambos tuvieron. Pesó, sobre todo, un voto castigo contra el PT.

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La burguesía sigue dividida en medio de esa profunda crisis económica, social y política. El próximo gobierno, sea cual fuere, será de ataques a nuestra clase. Intentará, cada uno a su manera, implementar una reforma de la previsión y profundizar el quite de los derechos laborales. Va a profundizar el ajuste fiscal y las privatizaciones, avanzando en el proceso de recolonización y entrega del país.

Haddad representa el mismo proyecto de conciliación de clases de los gobiernos del PT, que nos llevaron a la situación en que estamos ahora. Un proyecto que si en determinado momento del gobierno Lula consiguió asegurar algunas concesiones a los trabajadores y al pueblo pobre, en una coyuntura de crecimiento económico, en un momento de profunda crisis como la que tenemos ahora solo va a garantizar más ataques a nuestra clase. Está aliado con políticos burgueses y ya señaló a los mercados que gobernará según sus intereses.

Bolsonaro es la expresión por la derecha de la crisis de este régimen. Apareció como alguien de afuera del sistema, aunque haya sido siempre parte de él. Ocupó el espacio electoral del PSDB, pero también capitalizó un sector que rompió con el PT y que ha dado su voto castigo en él, como hizo en la votación de João Doria en las elecciones municipales de 2016.

En la política económica, Bolsonaro representa un proyecto ultraliberal y ganó apoyo de parte significativa del sistema financiero y de gran parte de la burguesía. Sin embargo, la mayoría que voto por él desconoce en mucho ese proyecto, a pesar de los discursos de su Vice, Mourão, defendiendo el fin del aguinaldo y de las vacaciones.

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El propio Bolsonaro es un enemigo de los derechos, votó a favor de la reforma laboral, por las tercerizaciones, y contra los derechos de las empleadas domésticas. Y es, incluso, la expresión más bruta y cruel de una burguesía esclavista, servil al imperialismo, machista, racista y LGBTfóbica.

Pero, más grave: el defiende un proyecto de dictadura, de cercenamiento de las libertades democráticas y de cierre del régimen. La mayoría que votó en él no defiende la dictadura y cree que él va a resolver los problemas del país contra los políticos corruptos. Pero, Bolsonaro no solo insufla grupos de ultraderecha sino que pretende traer a las Fuerzas Armadas para el gobierno, defiende la dictadura y la tortura, y no descarta un autogolpe.

Caminamos para un período de profunda inestabilidad por un lado, y de profundización de los ataques, por el otro. La polarización política y social se va a profundizar. La clase trabajadora, por su parte, no está derrotada y tiene disposición de lucha.

Marcha por el #ElaNão del 29 de setiembre de 2018. Foto: Sérgio Koei.

Se plantea en el orden del día la necesidad de un Frente Único para luchar. Derrotar cualquier tentativa de ataque a las libertades democráticas y a nuestros derechos. Es necesario discutir la necesidad y organización de una Huelga General, contra el desempleo, el ataque a las jubilaciones, y contra la barbarie social.

El PSTU reunirá a su militancia en los próximos días para decidir de forma colectiva su posición sobre orientación de voto en el segundo turno, dejando claro de antemano que no daremos apoyo político a ningún candidato.

Más que nunca precisamos organizar a la clase trabajadora, el pueblo pobre, la juventud negra de las periferias, las mujeres, los indígenas, las LGBTs, para luchar y derrotar esos proyectos y cambiar el país. Derrotar la guerra social y la barbarie, el desempleo, la amenaza a nuestra jubilaciones. Y derrotar a la ultraderecha que se atiza contra el movimiento, su proyecto de dictadura, y las intimidaciones que promueven por todo el país.

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Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.