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El Senado brasileño concluyó, este martes 11 de julio, la votación de la reforma laboral. Por 50 votos a 26 y 1 abstención, los senadores aprobaron el proyecto de reforma laboral. Con eso, este Congreso Nacional formado por corruptos y ampliamente repudiado por la población, corta la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT) y destruye derechos históricos de los trabajadores.

Por: Redacción PSTU – Brasil

Entre los ataques aprobados por el Senado este martes, están la prevalencia de lo negociado sobre lo legislado, o sea, la posibilidad de que acuerdos entre patrones y trabajadores pasen por arriba de derechos antes garantizados; la creación de nuevos tipos de contrato de trabajo, como el que crea la figura del “trabajo intermitente” (solo trabaja y cobra cuando tiene trabajo) y establece una serie de restricciones a la Justicia del Trabajo. Es una medida que intenta arrojar la cuenta de la crisis en las espaldas de los trabajadores, precarizando el empleo y reduciendo el costo de la mano de obra.

Diversas entidades como el Frente Asociativo de la Magistratura y del Ministerio Público (Frentas), el Ministerio Público del Trabajo (MPT), la Asociación Brasileña de Abogados Laboralistas (Abat) y el Sindicato Nacional de los Auditores Fiscales (Sinait), ya declararon que la reforma laboral tiene una serie de inconstitucionalidades. En nota pública divulgada por las entidades este lunes, afirma que el proyecto “está contaminado por innumerables, evidentes e irreparables inconstitucionalidades y retrocesos de toda especie, formales y materiales”.

Quien comandó la votación en el Senado fue Eunício Oliveira (PMDB-Ceará), el “Indio” de la lista de la Odebrecht. Así como su colega que preside la Cámara, Oliveira colecciona dos investigaciones en el Supremo Tribunal Federal (STF) por cuenta de la Operación Lava Jato [coimas de campañas electorales a los partidos políticos]. El líder del gobierno en el Senado, Romero Jucá (PMDB-Roraima), es otro notorio corrupto que carga nada menos que ocho investigaciones en el STF. Aécio Neves (PSDB-Minas Gerais), cuya prisión fue pedida por la Justicia hace pocos días, lamentablemente negada por el STF, también votó por el “sí”.

La votación ocurre diez días después de que la cúpula de las mayores centrales sindicales desmontaran la Huelga General convocada para el 30 de junio. La Força Sindical para negociar con el gobierno Temer, y la CUT para priorizar las “Directas Ya” (o “Lula 2018”), en lugar de jugar todo el peso en una Huelga General que parase este país.

La lucha no terminó

La votación de la reforma laboral representa un duro ataque a derechos históricos de los trabajadores. Pero la lucha no terminó. Los trabajadores no están derrotados, como mostró el 30 de junio, un fuerte día de luchas a pesar de las cúpulas de las mayores centrales, y todavía es posible una Huelga General que interrumpa esta reforma, revoque las tercerizaciones y entierre la reforma de la previsión.

La votación de este martes mostró la necesidad de avanzar en una organización de los trabajadores y en la lucha para sacar a este gobierno corrupto y este Congreso Nacional de bandidos, ambos al servicio de los banqueros, las contratistas y los grandes empresarios.

Traducción: Natalia Estrada.