Compartir

Bolsonaro, el Congreso, los banqueros, los empresarios y los grandes medios repiten dos fake news: dicen que si no se hiciera una reforma en la previsión el Brasil va a quebrar, y que la reforma ataca privilegios y protege a los más pobres.

Por: PSTU – Brasil

Al mismo tiempo, la campaña de esclarecimiento sobre la reforma entre la población es inferior a la necesidad y a la capacidad real que tendrían centrales sindicales, sindicatos, demás organizaciones y partidos de oposición.

Excepto la CSP-Conlutas y el PSTU, que han puesto toda su fuerza en la campaña contra la reforma, las cúpulas de las otras centrales y los partidos de oposición (PT, PCdoB, PDT, PSB) trabajan con la estrategia de negociación de la reforma y no con el objetivo de derrotarla globalmente. Sin embargo, es posible derrotar la reforma, y el Brasil no va a quebrar si ella fuese derrotada.

Negociación ayuda a Bolsonaro-Guedes-Maia

La clase trabajadora y la juventud entraron en escena. El 15M, el 30M y el 14J, en defensa de la jubilación, de la educación y del empleo, fueron fuertes. Evidenciaron la caída de popularidad del gobierno, mostraron el camino para derrotar la reforma, aprovechando la crisis entre los de arriba. Pero es preciso apostar todo en la lucha y no en la negociación en el Congreso.

Muchas veces, en una lucha, estamos obligados a negociar algo que no es bueno por una cuestión de correlación de fuerzas. No es el caso de esta reforma. Entrar en esta lucha negociando, de frente, un supuesto “mal menor” y no buscando la derrota de la reforma es ayudar a Bolsonaro-Guedes-Rodrigo Maia.

Negociar, en este caso, es ayudar a aprobar la reforma que es parte central de un profundo ataque neoliberal a los trabajadores y un plan de entrega y de rapiña del país. Es eso lo que están haciendo los gobernadores del PT, PCdoB, PSB y PDT. Apoyan la reforma, exigiendo alteraciones puntuales, que no cambian su esencia. Las mismas que defienden el DEM y el PSDB, como la cuestión del Beneficio de Prestación Continuada (BPC), jubilación rural, y no inclusión temporaria de la propuesta de capitalización de Guedes.

Lea también  El mar de petróleo y la desidia criminal de Bolsonaro

Está en marcha un gran acuerdo (acordão) en el Congreso, del cual participan los partidos de oposición y también las cúpulas de las principales centrales sindicales. Aunque por veces eso quede encubierto, acaba habiendo una división de tareas, pues ni los partidos desautorizan a los gobernadores ni las centrales enfrentan a los partidos.

Los gobernadores quieren que el Congreso incluya los Estados y municipios en la reforma, quitando derechos de los profesores y demás empleados estaduales y municipales. En esencia, defienden una reforma que ataca profundamente a millones de trabajadores y empleados públicos para enriquecer a los banqueros.

Las propuestas que hacen tienen la misma lógica capitalista, predatoria, privatista y liberal de Bolsonaro, Rodrigo Maia y Guedes: quieren la porción mayor del dinero de las privatizaciones del Presal y la liberación para que los Estados comprometan ingresos futuros con la deuda.

Prometen a Rodrigo Maia conseguir algunos votos para garantizar los 308 que son necesarios, incluso permitiendo que el PT y el PCdoB formalmente voten en contra para aparecer bien en la foto. La clase trabajadora y la base de estas centrales y partidos, que están en lucha, precisan exigir que todos abandonen ese teatro y vengan a construir la lucha en serio para derrotar la reforma.

La verdad es que los gobernadores del PT y del PCdoB y los demás gobernadores de oposición aplican planes de ajuste que no difieren en nada de los que practican el DEM o el PSDB.

 

Abajo la reforma y el plan económico del gobierno

El plan de Bolsonaro-Guedes-Maia, del cual la reforma es uno de los pilares, es lo que va a quebrar el Brasil.

Lea también  Fin de las jubilaciones. Senado concluye votación de la reforma de la previsión

La reforma no ataca privilegios. Ataca a los pobres y despedidos para favorecer a los ricos, incluso al propio Bolsonaro, que gana nada menos que R$ 74.000 [U$S 19.200] por mes.

Un trabajador que tenga 65 años, por ejemplo, y haya contribuido por 20 años sobre R$ 2.240,90 de salario en media, por la Previsión actual se jubilaría con R$ 2.016. Con la reforma se va a jubilar con R$ 1.139. O sea, le van a confiscar R$ 877,16 en su jubilación.

Ese dinero no va a generar empleo. Va para banqueros a través de la deuda pública. Una deuda ilegal que no es nuestra, que es un mero mecanismo de robar dinero público.

Esa deuda lleva casi 50% de todo lo que el país recauda y ellos quieren más todavía. Quieren sacar un billón de reales de las jubilaciones. Eso va a quebrar también a innumerables empresarios y pequeñas ciudades del Brasil todo.

Como si eso no bastase, quieren entregar la Petrobras, todas las estatales, las riquezas del subsuelo, la Amazonia, las tierras indígenas y las quilombolas para las multinacionales. En el caso de la Petrobras, las multinacionales pueden hasta cerrar refinerías para forzarnos a importar combustible. Vamos a vender petróleo crudo y comprar derivados.

Ocupar Brasilia; hacer una nueva huelga general y tomar las calles

Es tarea de todo activista llamar a la unidad para luchar contra la reforma, el desempleo, los cortes en la educación y las privatizaciones. ¡Vamos a Brasilia y a las calles el día 12 de julio! Vamos a reclamar de las cúpulas de las centrales sindicales que no acepten y no participen del gran acuerdo en torno al informe debatido en el Congreso. La lucha unificada puede derrotar la reforma.

Lea también  Bolsonaro y el asesinato de Marielle Franco y de Anderson: ¡investigación ya!

Esa lucha abrirá camino para que la clase trabajadora construya una alternativa a este gobierno. ¡Abajo el plan Bolsonaro-Guedes-Maia! ¡Los ricos son los que deben pagar por la crisis!

¡Basta de Bolsonaro-Mourão! ¡Vamos a construir una alternativa socialista y de los trabajadores! ¡Lula tampoco es solución!

¡Obreros y pueblo pobre en el poder, para gobernar por consejos populares!

Traducción: Natalia Estrada.