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El Carnaval goleó a Bolsonaro en las calles. Ahora comienza, de verdad, la lucha contra la reforma de las Pensiones. Esta reforma puede ser derrotada. El primer paso es combatir las mentiras del gobierno, del mercado, de los medios y de la propaganda a través de las redes sociales.

Por PSTU-Brasil

Opinión Socialista trae, en esta edición, un especial sobre la reforma de las pensiones, explicando la propuesta presentada al Congreso. La reforma es peor que la de Temer.

Será necesario tener 65 años de edad y 40 de contribución para recibir una jubilación integral. Para la mayoría, que se jubila por edad y recibe R$ 1,5 mil en promedio, se elevará de 15 a 20 años el tiempo de contribución y, además, se cambiará el cálculo para rebajar 25% el valor de la jubilación final. Quien se jubila por edad, a duras penas alcanza los 15 años de contribución.

Al estipular 20 años, millones no se jubilarán. Además, caerá de R$998 a R$400 el beneficio que reciben los ancianos pobres a partir de los 65 años. Las profesoras, por su parte, serán obligadas a trabajar diez años más y pagar 30 años de contribución.

Al cambiar el cálculo y eliminar de la Constitución la obligatoriedad de mantener el valor real de las jubilaciones, los jubilados tampoco tendrán la jubilación reajustada de acuerdo con la inflación.

Además, quien esté cerca de jubilarse, tendrá que trabajar más y cobrar menos.

Los políticos, los jueces y la cúpula de las Fuerzas Armadas continuarán con sus súper salarios y privilegios. Los mayores privilegiados –banqueros y grandes empresarios nacionales e internacionales– son los que van a lucrar con todo esto. El dinero irá para estos tenedores de los títulos de la deuda del gobierno: la mayor fuente de lucro de ese 1% de millonarios parásitos.

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Decir que la reforma salvará el sistema previsional y generar millones de puestos de trabajo es fake news. Es necesario explicar la verdad sobre la crueldad de esa reforma y organizar la lucha rumbo a una huelga general: llevar la discusión a la base, hacer asambleas, convocar a los sindicatos, centrales sindicales, movimientos y partidos que se dicen de oposición a la unidad para luchar.

Es necesario, también, exigir que las cúpulas de las centrales y de los partidos, como PT, PCdoB, Ciro Gomes y hasta el PSOL, no caigan en el juego de negociar derechos de los trabajadores. No podemos aceptar traiciones en la lucha, como hicieron las cúpulas en la lucha contra la reforma laboral de Temer. Debemos desautorizar cualquier propuesta de reforma alternativa o de enmiendas, como están haciendo los gobernadores del PT, intercambiando apoyo por dinero venido de privatizaciones.

Es inadmisible que dirigentes de sindicatos y de centrales como Força y ​​CUT hagan propuestas de capitalización de la Previsión, según se informó. También pueden apoyar puntos de la reforma en nuestro nombre, como hace la asesora de economía del ex candidato Guillermo Boulos (PSOL), Laura Carvalho, que declaró haber “puntos positivos y negativos” en la reforma. Entrar en esta lógica es recorrer el camino del retiro de derechos y de la derrota.

Vamos a construir unitariamente el 22 de marzo, día nacional de lucha, rumbo a la huelga general. En Brasil, debería haber pleno empleo, y las jubilaciones y los salarios deberían aumentar. Esto es posible, pero eso requiere romper con el sistema y dejar de beneficiar el 1% de ricos. Sólo un gobierno socialista de los trabajadores, en que los de abajo gobiernen por medio de consejos populares, puede gobernar para la mayoría. Es hora de abrir espacio para el Brasil que no está en el retrato, el país de los trabajadores, de los pobres, de los negros, de los indios, de las mujeres.

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