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El próximo paso es parar las escuelas y universidades en la huelga general del 14 de junio y combinar la lucha contra los ataques a la educación con la lucha contra la reforma de la previsión.

Por: Júlio Anselmo, de Rebeldia – Juventud de la Revolución Socialista

Frente al tsunami de trabajadores y estudiantes el día 15 de mayo (15M), Bolsonaro proclamó una vez más sus groseras y autoritarias palabras. No podemos aceptar un presidente que llama a estudiantes y profesores de imbéciles y masa de maniobra. Esta declaración de Bolsonaro solo muestra cuán autoritario es. Balbúrdia [confusión, desorden] es este gobierno, que es un fantoche de los Estados Unidos, de los banqueros y de las multinacionales.

El vicepresidente Mourão, por su parte, dijo que las manifestaciones fueron políticas. Es evidente que fueron políticas. Son los políticos, obedientes a los banqueros, que están cortando dinero y atacando a los trabajadores. ¿Ahora, el pueblo no puede hacer una reivindicación política?

El gobierno se muestra con miedo de la lucha. Tanto es así que devolvió R$ 1.587 millones de los que le había quitado a la educación, pero el corte todavía es de R$ 5.800 millones. Eso afecta el funcionamiento y las condiciones de enseñanza y de estudio, que ya no son buenas.

Siguen atacando la educación pública

El ministro dijo que quiere cobrar mensualidad en la posgraduación. Afirmó, incluso, que los salarios y la estabilidad de los profesores pueden ser revistos. El gobierno también editó una medida de intervención arbitraria en las universidades, según la cual la nominación de cargos de la universidad no quedaría más bajo responsabilidad del rector, sino de un general del propio gobierno. Ese es un ataque a la autonomía universitaria que es garantizada por la Constitución.

¡Ahora es hora de profundizar las luchas contra el gobierno!

El 15 de mayo, millones tomaron las calles en más de doscientas ciudades. Fueron innumerables asambleas, reuniones y agitaciones en muchas escuelas y universidades.

El próximo paso es hacer un gran día de lucha el 30 de mayo. ¡Parar las escuelas y universidades! ¡Ir a las calles!

Al mismo tiempo, es preciso combinar la lucha contra los ataques a la educación con la lucha contra la reforma de previsión. Combinar, por lo tanto, la convocatoria del 30 de mayo con la construcción de la gran huelga general del 14 de junio. La alianza obrera-estudiantil puede parar el país y derrotar los ataques del gobierno.

¡Por la cúpula no! Construir la unidad por la base

En lugar de organizar la lucha por la base, la UNE sigue intentando controlar burocráticamente los rumbos de la lucha, dando declaraciones exageradas en los diarios y decidiendo fecha de movilización sin construir por la base con los estudiantes.

Es preciso organizar foros y espacios de lucha de los estudiantes que unifiquen todo el movimiento de manera democrática. Queremos todo el poder de esta lucha en manos de los estudiantes, en la definición de los rumbos del movimiento, y que no quede restricta a decisiones de cúpula de la UNE.

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San Pablo, 30 de mayo. Foto: Jornalistas Livre.

Enemigos de la educación. ¡Fuera ministro de la Educación!

En una audiencia en la Cámara de los Diputados, el ministro de la Educación se negó a oír a la UNE y la UBES, organizaciones del movimiento estudiantil.

Aunque tengamos muchas diferencias con esas entidades burocráticas, que defienden la vuelta de los gobiernos del PT, repudiamos la violencia que diputados y policía profirieron a los estudiantes, impulsados por el ministro.

¡Fuera Abraham Weintraub! ¡Basta de un gobierno que tiene como enemigo a los estudiantes, los trabajadores y la educación pública! ¡Basta de Bolsonaro y Mourão!

La desigualdad social en la educación

Es un hecho que el país hoy no tiene garantizada una educación decente para la mayor parte de la población. La propia desigualdad social que tenemos en el Brasil se refleja en la educación. Escuelas privadas de la más alta calidad son ofertadas para aquellos que pueden pagar, o sea, los hijos de los ricos y poderosos, que después de eso van a las mejores universidades del país y del mundo.

A los hijos de los trabajadores es relegada la pésima escuela pública, que no tiene condiciones ni estructura para dar educación de calidad. La mayoría no ingresa en las universidades públicas por cuenta del verdadero filtro social que son el vestibular y el ENEM. Por eso, acaban yendo para la enseñanza superior privada, saliendo de allí completamente endeudados con las altísimas mensualidades.

La clase media queda exprimida entre estos dos polos. Ora los padres consiguen poner al hijo en una escuela privada más o menos buenas, ora tienen que ingresar en la escuela pública. Todo el proyecto de destrucción de la educación pública y de ampliación de la privatización defendida pro Bolsonaro visa justamente profundizar esa desigualdad.

¿Cómo cambiar?

Para comenzar a revertir este escenario, es preciso, en primer lugar, ampliar los montos destinados a la educación pública. ¿Eso es posible? ¡Claro! Para eso, sin embargo, es preciso parar de dar dinero a los banqueros por medio del pago de la deuda pública, que consume más de 40% del presupuesto brasileño. Esa deuda fue paga ya muchas veces, pero el gobierno continúa pagando para remunerar a media docena de banqueros. Con el fin del pago de la deuda, tendríamos dinero no solo para educación sino también para la jubilación que el gobierno quiere acabar. En lugar de sacar de la educación y de las jubilaciones, tiene que sacar un billón de reales de los banqueros.

Junto con eso, es preciso atacar a los megaempresarios de la educación que están ganando dinero a costa de la formación de nuestros jóvenes. Educación no puede ser mercadería. Es preciso estatizar la enseñanza privada superior y básica en el sentido de tener un único sistema de educación en el país que sea público, gratuito y de calidad.

¡En defensa de la educación! ¿Cuál educación?

Bolsonaro repite una vieja mentira. Dice que el desempleo está alto en el Brasil porque el pueblo no tiene formación calificada. Tanto es mentira que hoy tenemos una generación más escolarizada que la anterior, pero que gana y vive peor que la generación anterior.

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De acuerdo con el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada (IPEA), 44% de los jóvenes con formación superior trabajan en funciones incompatibles con su escolaridad. Los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso, Lula/Dilma, Temer y hasta Bolsonaro prometieron ascenso social por el estudio y lo que tenemos hoy es lo contrario de eso. Esa es una prueba de que en el capitalismo no hay salida que no sea la lucha para construir una nueva sociedad.

Además de esconder la perversidad del sistema capitalista que precisa de desempleo para rebajar los salarios independientemente de la formación de los trabajadores, Bolsonaro arroja sobre los desempleados la responsabilidad por el desempleo.

Bolsonaro sigue aplicando su intromisión conservadora y reaccionaria en la educación en nombre del combate al supuesto marxismo cultural, defiende una “desesquierdización” de las escuelas y universidades como si estas fuesen dominadas por comunistas. Nada más falso. Lo que predomina hoy son los intereses de las clases dominantes en estas instituciones.

No en vano a los hijos de los trabajadores se les enseña solo cómo ser esclavos. Aprenden apenas a trabajar, aprestar botones, sin cuestionar nada. Somos enseñados a aceptar la opresión y la explotación, mientras tanto, a los hijos de los ricos, se les enseña a liderar, gobernar y mandar, con toda suerte de privilegios y acceso al conocimiento.

Bolsonaro quiere profundizar el carácter reaccionario y elitista en la educación. Su ideología reaccionaria tiene un solo objetivo: quiere que el pueblo pobre se quede en la ignorancia, sin acceso al conocimiento mínimo.

Un sistema cada vez más pobre

Ese retroceso es fruto de la degeneración del capitalismo, un sistema en el cual al mismo tiempo conviven lo que existe de más avanzado tecnológicamente con ideologías arcaicas que combaten las ciencias y difunden el oscurantismo, como el terraplanismo y los movimientos antivacunas.

Hoy, los avances de la ciencia acumulados por la humanidad son repudiados por los gobiernos. Eso demuestra el nivel de barbarie a que este sistema podrido y degenerado somete a toda la humanidad.

Cambiar la educación

La verdad es que la educación pública es una gran conquista, y la lucha en su defensa es fundamental para los trabajadores y la juventud. También es verdad que debemos luchar para cambiar esta educación que tenemos hoy, pues no sirve tener más escolaridad si tenemos condiciones de vida peores.

Es preciso luchar para liberar la educación de las cadenas a las cuales el capitalismo la aprisiona. Defendemos una educación al servicio de los trabajadores. Una revolución en las escuelas y en las universidades, que solo será posible con una revolución en todo el país y en el mundo.

Organice su Rebeldía – La juventud de la revolución socialista

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La juventud luchó mucho en el Brasil en los últimos años. Tuvimos las Jornadas de Junio de 2013, una la de ocupaciones de escuelas en 2015/2016, huelga en las universidades federales en 2012. ¿Qué lección sacamos de esas luchas?

Tuvimos algunas victorias, por ejemplo, la reducción del precio del pasaje en 2013. No obstante, la tarifa luego volvió a aumentar. ¿Por qué? El problema es que mientras exista este sistema capitalista toda lucha tendrá que ser permanente para garantizar nuestros derechos. Aquello que hoy arrancamos con mucho esfuerzo y sacrificio, puede ser arrancada de nosotros mañana.

Es así que funciona el capitalismo. Por eso, las cosas van a cambiar de hecho cuando arranquemos el poder de las manos de los ricos y poderosos, construyendo un poder de lso trabajadores. Por eso, es preciso defender un proyecto socialista para el país y una estrategia para nuestra lucha.

El MBL y la UNE/UJS tiene su estrategia. El MBL defiende abiertamente más capitalismo, más privatizaciones y todo lo que el gobierno viene haciendo. La UNE/UJS, así como el PT, defienden la vuelta del gobierno del PT, que ya vimos en lo que dio. Defienden, por ejemplo otra propuesta de reforma de la previsión, que también quita derechos. No por nada los gobernadores del PT están negociando la reforma de la previsión y reprimiendo la lucha por la educación en sus Estados, como hace, por ejemplo, Rui Costa (PT), gobernador de Bahia, que enfrenta una huelga de profesores de las universidades estaduales desde el 4 de abril.

Recientemente, Costa defendió que las universidades públicas cobren mensualidad. Ese grupo cree que es posible administrar el capitalismo de forma más humana.

Ninguna de esas vías resuelve los problemas de la vida del pueblo. Por eso, invitamos a organizarse en Rebeldia, una organización de jóvenes que tiene una estrategia distinta: queremos una revolución en el Brasil y en el mundo.

Artículo publicado en Opinião Socialista n.° 571.

Traducción: Natalia Estrada.