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El Jornal Nacional de este martes 29 de octubre reveló detalles gravísimos sobre las ejecuciones de la concejal Marielle Franco, del PSOL de Rio de Janeiro, y del chofer Anderson Gomes, ocurridas en marzo de 2018, crimen aún no aclarado por la policía. Por primera vez, el presidente Jair Bolsonaro es involucrado directamente en el caso.

Por: PSTU Brasil

Según el JN, el libro de registros de la portería del consorcio Vivendas da Barra [Viviendas de Barra de Tijuca], donde vive Bolsonaro, muestra que el ex policía Élcio de Queiroz, el conductor que dirigió el automóvil con el asesino de la concejal, fue al lugar el 14 de marzo, horas antes de la ejecución. En el mismo consorcio vivía Ronnie Lessa, apuntado por las investigaciones como el tirador que mató a Marielle y a Anderson. Según el testimonio del portero a la policía, Élcio avisó que iría a la casa 58, de propiedad de Bolsonaro. Al comunicarse con la casa, el portero oyó la voz del “señor Jair” autorizando la entrada.

Al entrar en el edificio, sin embargo, Élcio fue a la casa 66, del comparsa [cómplice] Lessa. El portero se comunicó nuevamente con la casa 58, y la misma voz que él identificara con la del “señor Jair” habría dicho que sabía dónde estaba yendo el ex policía.

Todavía según el reportaje, el Ministerio Público de Rio de Janeiro llevó la denuncia de involucramiento de Bolsonaro al presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), Dias Toffoli, el último 17/10, cuestionando si las investigaciones podrían proseguir. Aún no hubo respuesta.

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Queiroz, milicias, Bolsonaro y Marielle

Es inadmisible que ese crimen político que fue la brutal ejecución de Marielle Franco y Anderson Gomes aún no haya sido solucionado. La aparición del nombre del presidente de la República en las investigaciones, ahora, ya es por sí solo un hecho gravísimo. Aún más cuando las acusaciones de corrupción que involucran a Fabrício Queiroz, amigo de la familia y ex asesor del entonces diputado estadual Flávio Bolsonaro, son paralizadas y arrojadas para debajo de la alfombra, cuando todo el mundo sabe de su involucramiento con las milicias [parapoliciales]. Y del involucramiento de las milicias con el asesinato de Marielle y Anderson.

O cuando exponentes del bolsonarismo ligados a los milicianos, y amigos íntimos de sus hijos, como el diputado federal Daniel Silveira (PSL-RJ), rompen placas de Marielle Franco y exponen fotos en las redes sociales conmemorando su asesinato y matándola simbólicamente de nuevo, y de nuevo.

Aunque la nota del JN haya dicho que Jair Bolsonaro estaba en Brasilia el día del asesinato, es preciso saber quién habló con el portero desde la casa del Presidente.

De Arabia Saudita, Bolsonaro hizo una “live” defendiéndose de las acusaciones. Profundamente exaltado, Bolsonaro reclamó de la filtración de las investigaciones, que corren en secreto en la Justicia, a la Globo; atacó al gobernador Witzel, a quien responsabiliza por la filtración; y a la prensa. Repitió su táctica de hacerse la víctima e intentar desviar el asunto siempre que aparece algún escándalo con su nombre.

Si ya es escandaloso que los asesinatos de Marielle y Anderson, un año y medio después aún no estén solucionados, ahora el envolvimiento directo del nombre del presidente Bolsonaro en las investigaciones hace el caso aún más grave. Eso no puede parar por aquí y ser sofocado también.

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No podemos tolerar ni un día más que no sean dilucidados los asesinatos de Marielle y Anderson, y las investigaciones sobre Queiroz, sus relaciones con las milicias y con la familia Bolsonaro precisan ser puestas en platos limpios.

El ministro Dias Toffoli no puede repetir el “acordão” [gran acuerdo] que hizo con Bolsonaro para proteger al senador Flávio Bolsonaro y el escándalo Queiroz. Caso con estrecha ligazón con las milicias que, por su parte, todos saben tiene relación con el asesinato de Marielle.

El STF tiene que autorizar que prosigan las investigaciones. Y que las investigaciones sobre Queiroz sean retomadas y no dificultadas.

Ese crimen debe ser investigado, y todos los involucrados y sus mandantes ejemplarmente punidos.

No podemos tolerar más que ese asesinato político continúe sin solución. ¿Quién mandó a matar a Marielle? Ese pregunta no va a callar hasta que tenga respuesta.

¡Marielle y Anderson, presente!

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.