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El viaje del gobierno brasileño a EE.UU demuestra una disposición de entregárselo todo a Trump y a EE.UU y de transformar Brasil en una colonia nuevamente.

Por PSTU-Brasil

El presidente Jair Bolsonaro inició el pasado domingo (17/03) su primer viaje internacional oficial. Como podía esperarse, el destino escogido fue EE.UU, donde el presidente de extrema derecha se encuentra con su homólogo norteamericano para mostrarle personalmente toda su sumisión y servidumbre.

El diputado federal Eduardo Bolsonaro (PSL-SP), ascendido al cargo de canciller informal, viajó antes a EE.UU para preparar el terreno para la llegada de su papá. Y ya comenzó mostrando su fidelidad canina al imperialismo. Al comentar la decisión del gobierno brasileño de no exigirles visa a los norteamericanos para entrar a Brasil, sin ninguna contrapartida, clasificó a los inmigrantes brasileños ilegales en EE.UU como “una vergüenza para nosotros”.

Vergüenza es que un representante del gobierno brasileño, el propio hijo del presidente, les falte el respeto a millares de brasileños que, sin empleo ni condiciones de mantener a su familia en Brasil, se ven obligados a emigrar para, de manera general, trabajar en empleos precarios, muchas veces de 12 horas por día. Todo porque el gobierno, al cual él pertenece, así como los gobiernos anteriores, no garantizó y no garantizan las mínimas condiciones de sobrevivencia para gran parte de la población. Eso sí da vergüenza.

El fin de la exigencia de visa para los ciudadanos de EE.UU, Australia, Japón y Canadá constituye también una humillación, pues rompe un principio básico de la diplomacia internacional, que es el de la reciprocidad. Una prueba oficial de sumisión ante EE.UU. Esta medida, además, representa un perjuicio de R$ 60 millones para Brasil, que deja de recaudar con la emisión de visas para los ciudadanos de esos países.

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Casi concomitantemente a esto, se anunció la liberación de la base militar de Alcântara, en el estado brasileño de Maranhão, para uso de EE.UU. En la práctica, significa cederles una parte del territorio brasileño a los norteamericanos y, más que eso, el control de una base militar.

El viaje de Bolsonaro tuvo derecho a una cena de gala con representantes de la extrema derecha brasileña e internacional, incluyendo el mayor difusor de fake news (noticias falsas) del mundo, el ex asesor de Trump, Steve Bannon. Sin contar la controvertida visita de Jair Bolsonaro a la sede de la CIA, la agencia secreta de inteligencia de EE.UU. Allí, Bolsonaro se encontró con la directora del órgano, Gina Cherie Haspel, acusada de promover la tortura como método para obtener informaciones para EE.UU alrededor del mundo. Nada que le suene extraño a Bolsonaro, cuyo ídolo y héroe es un ex torturador, el Coronel Ustra.

Escenas de entreguismo explícito

El viaje de la comitiva del gobierno brasileño a EE.UU es una vergonzosa demostración de entreguismo y servidumbre, como pocas veces se ha visto antes. Bolsonaro no solo se alía al imperialismo, sino al sector que más practica proteccionismo y les exige lo contrario a sus “aliados”. Bolsonaro, Guedes y compañía, dicen alegremente que se lo entregan absolutamente todo a su amo, como fieles siervos de Trump, con satisfacción y una sonrisa en el rostro.

Es la demostración diplomática del proyecto del imperialismo y del gobierno Bolsonaro al país: la entrega del país a precio de banana, la completa recolonización de Brasil y su sumisión a los intereses de Trump y EE.UU.

Traducción: Davis

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