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Al contrario de lo prometido, la reforma laboral de Temer provocó la explosión de la informalidad y de la precarización.

Por: Diego Cruz

Dos años después de la aprobación de la reforma laboral del gobierno Temer, que prometía generar seis millones de nuevos empleos, no solo el desempleo continúa alto sino que el propio trabajo informal, que la medida decía combatir, explotó alcanzando niveles récords. Justo en este momento, el gobierno Bolsonaro anuncia una nueva ronda de reforma, acabando con lo que resta de la CLT [Consolidación de las Leyes del Trabajo] y poniendo la mira en los sindicatos.

Según el secretario especial de Previsión y Trabajo, Rogerio Marinho, que relató la reforma laboral de Temer y no consiguió reelegirse después, se instauró este viernes 30 de agosto el Grupo de Altos Estudios del Trabajo (Gaet). La institución del grupo fue informada por Marinho al presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), Dias Toffoli, y contará con la participación de representantes del gobierno y magistrados, entre jueces y camaristas [jueces de apelación o de segunda instancia]. La idea es cerrar una propuesta de reforma ya blindada de contestaciones judiciales en el futuro.

Según el diario Folha de S. Paulo, el grupo tendrá cuatro órganos temáticos; uno de ellos, el Grupo Derecho del Trabajo y la Seguridad Jurídica, será coordinado por el ministro del Tribunal Superior del Trabajo (TSR), Ives Gandra, bolsonarista y ardiente defensor de la reforma laboral y del completo desmantelamiento de la CLT. Gandra, además, compite con Moro para una futura indicación al STF.

El objetivo del gobierno Bolsonaro es profundizar la reforma laboral iniciada en el gobierno Temer, acabando con lo que resta de derechos asegurados por la CLT. Una de la propuestas de esta nueva reforma es la recuperación de la medida que Paulo Guedes intentó aprobar en la reforma de la Previsión, la llamada cartera de trabajo “verde-y-amarilla”, sin los actuales derechos laborales. Enfocada hacia los jóvenes que están entrando en el mercado de trabajo, esa cartera [registro laboral] será, en teoría, opcional. En la práctica, se transformaría en regla y representaría un futuro de precarización y sin derechos.

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Otro punto defendido por el gobierno es el fin de la unicidad sindical, o sea, abre la posibilidad de que más de una entidad represente a los trabajadores de determinada base. Esa medida que podría parecer “democrática”, bajo el gobierno Bolsonaro tiene un solo objetivo, bastante nítido: impulsar y propagar sindicatos de patrones, dividiendo a los trabajadores a través de entidades atadas a las empresas.

La nueva etapa de la reforma laboral, así, pegaría en las dos puntas. Por un lado, ataca los derechos que aún quedan y, por el otro, la organización de la clase para resistir y luchar.

Desempleo, informalidad y precarización

La instauración del grupo de trabajo de la reforma laboral ocurre un día después que el IBGE [Instituto Brasileño de Geografía y Estadística] divulgara los números del mercado de trabajo del último trimestre, cerrado en julio. El gobierno conmemora la “reducción” de 12,5% a 11,8% de la tasa de desempleo (recordando que los criterios para el desempleo que el IGBE utiliza esconden los números reales de personas sin trabajo).

La verdad es que el número de trabajadores informales batió récord en este período, subiendo 3,9%, u 11,7 millones de trabajadores sin registro de trabajo. El número de trabajadores por cuenta propia también es mayor que el registrado por el IBGE. Son 24,2 millones de personas arreglándose como pueden para sobrevivir, sin ninguna protección o derecho. Son esos trabajadores que empujaron la supuesta reducción del índice de desempleo.

El número de desalentados, o sea, de trabajadores que perdieron la esperanza de conseguir trabajo, también es récord: 4,8 millones de trabajadores.

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Dos años después de la reforma laboral de Temer, y luego de las medidas del gobierno Bolsonaro para desconstruir la CLT (con la Medida Provisoria (MP) de la “Libertad Económica”), el desempleo, la precarización y la informalidad solo crecieron. La nueva reforma laboral forma parte de la guerra social deflagrada por el gobierno Bolsonaro, los banqueros y los grandes empresarios contra los trabajadores y el pueblo pobre. Junto con la reforma de la Previsión, el desmantelamiento de los órganos de fiscalización del trabajo, los ataques al medio ambiente, la entrega de las estatales y de los recursos naturales, los cortes en la Educación, y el ajuste fiscal en los demás sectores, es una política de tierra arrasada para aumentar la superexplotación de los trabajadores y la entrega del país.

Artículo publicado en www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.