Compartir

Es posible derrotar a Bolsonaro-Mourão. Bolsonaro fue electo con un voto contra “todo lo que está ahí”. La minoría votó por sus propuestas. Él se eligió porque la mayoría de la pequeña burguesía, un amplio sector popular e, incluso, la mayoría de la clase obrera del Sudeste y del Sur dieron un voto castigo al PT.

Por: PSTU – Brasil

Es un gobierno de extrema derecha, producto de la crisis de país: impasse y división de la burguesía, crisis de la democracia de los ricos, indignación de la pequeña burguesía, y polarización de la lucha de clases. Y del fracaso de los gobiernos capitalistas-reformistas del PT.

Bolsonaro no estaba en los planes de la burguesía, fue improvisado. Más que la fuerza del imperialismo y de la burguesía –divididos y en crisis– o de un casamiento indisoluble de las clases medias con la extrema derecha, este gobierno sube en el vacío de la desorganización y de la falta de una alternativa revolucionaria de masas del proletariado después de 14 años de gobiernos del PT.

El fenómeno Bolsonaro se inserta en la crisis capitalista mundial y en el surgimiento de sectores populistas de extrema derecha. Una de las particularidades aquí es la relación de las Fuerzas Armadas y la presencia de los militares en el gobierno. Al contrario de otros países, hubo un pacto negociado para la transición de la dictadura, que ahora cobra su precio.

Esa vuelta de los militares carga un riesgo de cambio del régimen venida del gobierno, que no debe ser descartado. Como dijo Mourão, ellos no descartan un autogolpe si fuera necesario.

Lea también  Es hora de derrotar los ataques de Bolsonaro y la traición de la FUP. ¡La FNP precisa llamar ya a la huelga!

Golpe y dictadura no son hoy el proyecto de la cúpula militar, del imperialismo o de los principales sectores de la burguesía. Sin embargo, es un hecho que los militares componen el ala más fuerte en el gobierno y la que puede dar un golpe o un autogolpe, aunque el clan familiar tenga, así como los militares, una relación ambigua con la democracia burguesa y hasta más golpista.

La adhesión de las Fuerzas Armadas al gobierno Bolsonaro es también un cuchillo de dos filos. Si no consiguen cambiar la situación y derrotar a la clase trabajadora y a los sectores populares en lucha, estos pueden poner en crisis a las propias Fuerzas Armadas. La institución ya viene recogiendo el desgaste, fruto del aumento del rechazo a Bolsonaro.

Un gobierno frágil e inestable

La elección de Bolsonaro provocó un cambio en la coyuntura, pero no alteró de forma cualitativa el régimen político ni la correlación de fuerzas más estructural entre las clases. En la coyuntura, el gobierno se apoya en ilusiones y no en una derrota de la clase en la lucha o en un escenario de estabilidad capitalista.

Trotsky decía que existían gobiernos bonapartistas (autoritarios o dictatoriales) que se instalaban después de derrotar a la clase trabajadora. Son ejemplos: los que se transforman en bonapartistas luego de que un régimen fascista o nazista hubo derrotado a la clase obrera e incluso a la pequeña burguesía; las dictaduras militares. Estos tendían a ser gobiernos dictatoriales estables.

Había, sin embargo, lo que eran prebonapartistas o caricaturas de bonapartismo: subían antes de que la clase fuese derrotada. Estos tendían a ser inestables y frágiles. Es el caso del gobierno Bolsonaro.

Lea también  El mar de petróleo y la desidia criminal de Bolsonaro

La clase trabajadora no está derrotada. Los sectores de clase media que se alinearon al gobierno no están casados con él para siempre, como muestra su popularidad cayendo cada vez más. La burguesía sigue dividida. La crisis es muy grande, y los planes del gobierno son tremendamente impopulares. Todo eso hace de este un aspirante a Bonaparte que trae peligros, pero está sentado en una montaña de contradicciones y tiende al desgaste y a la crisis.

La clase trabajadora tiende a luchar. Los grandes embates aún están por venir. Es posible derrotar a Bolsonaro-Mourão. Por delante no tenemos solo peligros. También tenemos oportunidades.

Fascismo, bonapartismo y prebonapartismo

Trotsky criticaba el estalinismo, que llamaba a cualquier gobierno con trazos autoritarios de fascista. Es equivocado definir el gobierno Bolsonaro como fascista, o incluso como típicamente bonapartista, o gobierno de un régimen dictatorial.

Fascismo es un régimen de terror, que se apoya en amplio sector armado de la pequeña burguesía por fuera de la institucionalidad para destruir, con métodos de guerra civil. La clase obrera y sus organizaciones. Un gobierno fascista expresaría una derrota estructural de los trabajadores, una contrarrevolución.

Un gobierno bonapartista típico parecería un árbitro por encima de las clases, y, apoyándose en el aparato militar-policial y en la burocracia de Estado, impondría un poder dictatorial, por encima del régimen parlamentario, incluso si mantuviese formas parlamentarias de fachada. Bolsonaro gustaría de eso, pero no tiene esa fuerza.

La expresión “bonapartismo” viene de “Bonaparte”. Marx, especialmente en la obra El 18 Brumario de Luis Bonaparte, analiza el ascenso y golpe de Luis Bonaparte, supuesto sobrino de Napoleón Bonaparte, emperador entre 1804 y 1814, en la Francia de 1851. En los años 1930, Trotsky escribe bastante sobre el tema.

Lea también  Brasil | Es preciso derrotar a Bolsonaro-Mourão ya!

Artículo publicado en el dossier: Qual a saída para a crise do Brasil? As propostas socialistas do PSTU [“¿Cuál es la salida para la crisis del Brasil? Las propuestas socialistas del PSTU”, disponible en: www.pstu.org.br

Traducción: Natalia Estrada.