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El presidente Jair Bolsonaro (PSL) determinó que las Fuerzas Armadas realicen celebraciones el 31 de marzo de 1964, fecha del golpe militar que depuso al gobierno de João Goulart y que inició una dictadura en Brasil que duró 21 años. En la misma dirección, la líder del gobierno en la Cámara de Diputados, Joice Hasselmann (PSL), escribió en las redes sociales que Brasil deberá conmemorar este día y añadió: «Es la reanudación de la narrativa verdadera de nuestra historia».

Por PSTU-Brasil

La dictadura militar brasileña dejó cientos de muertos y desaparecidos políticos. Utilizó de manera generalizada la tortura y la violación para combatir a sus adversarios y opositores; además de arrestar y torturar a niños, como expuso la investigación de la Comisión de la Verdad del Estado de São Paulo, publicada en un libro con el título «Infancia robada». Cuando era diputado federal, Jair Bolsonaro puso en la puerta de su gabinete un cartel con la frase «quien busca hueso es un perro», refiriéndose a las familias de las víctimas de la dictadura que hasta hoy no han podido encontrar los cuerpos de sus seres queridos.

El presidente que ya homenajeó públicamente al coronel Carlos Brilhante Ustra, ex jefe del DOI CODI (órgano responsable de la represión política durante la dictadura) y acusado como torturador por varios documentos y testigos sobrevivientes de ese período; también elogió dictaduras sanguinarias de América Latina, como la de Alfredo Stroessner, de Paraguay, y Augusto Pinochet, de Chile. Recientemente, el ministro de la Casa Civil, Onyx Lorenzoni, declaró en entrevista a Radio Gaúcha que el dictador Pinochet «tuvo que dar un baño de sangre» que «lavó las calles de Chile» para garantizar las reformas necesarias para la economía de aquel país, declaración que fue rechazada por los autoridades chilenas.

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El PSTU rechaza las declaraciones de Bolsonaro. El 31 de marco, mientras ellos festejan, tenemos que realizar actividades (protestas, debates, rondas de conversaciones y distribución de volantes) con la consigna: ¡Dictadura nunca más! Recordar para nunca olvidar y para que nunca más se repita.

Tenemos que exigir la apertura de los documentos de la época de la dictadura para el acceso público, para que todos puedan ver la «verdadera historia» de este período de terror institucional y hacer justicia a las familias de las víctimas de ese período, a través de la prisión de los torturadores y violadores, algo que los gobiernos del PT – Lula y Dilma – no hicieron.

Es necesario combatir en las calles este gobierno que elogia dictaduras militares y que pretende entregar el país a los bancos y empresas norteamericanas. En primer lugar, es necesaria una huelga general contra la reforma de la jubilación del gobierno de Bolsonaro, que beneficia a banqueros mientras retira y reduce la jubilación de aquellos que más la necesitan. Una huelga general que pare el país y muestre a este gobierno y a las élites que lo sostienen, que los trabajadores y el pueblo pobre, negro y oprimido en las periferias no tienen miedo y aceptarán perder derechos ni nuevas dictaduras. ¡Dictadura nunca más!