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Es necesario exigir que la presidente Dilma Rousseff conceda asilo al ex espía de la CIA perseguido por los Estados Unidos.

 
El ex espía de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y de la CIA, Edward Snowden, acaba de divulgar una carta abierta en la que pide asilo al Brasil. El mensaje del ex analista fue divulgado en la Folha de São Paulo el último 17 del corriente mes y en varios sitios y blogs en la internet.

Aun cuando no haga un requerimiento de asilo en forma explícita, por razones de diplomacia, el ex técnico que reveló al mundo el mayor sistema de espionaje de la historia comandado por los Estados Unidos, deja claro su pedido al afirmar que podría contribuir para la investigación de los crímenes perpetrados por su país, pero que su actual condición le impide hacerlo.

La divulgación de la carta fue hecha por intermedio del estudiante David Miranda, compañero del periodista Glenn Greenwald, responsable por la divulgación de los secretos de Snowden en la prensa internacional cuando trabajaba para el periódico británico The Guardian. En agosto, Miranda estuvo nueve horas detenido en el aeropuerto de Londres con la justificación de la ley antiterrorismo del país, y su celular y equipos electrónicos fueron aprehendidos por la policía británica.

El Brasil fue uno de los países más “mirados” por el esquema de espionaje de Estados Unidos. La presidente Dilma llegó a tener conversaciones telefónicas monitoreadas y hasta la propia Petrobrás fue blanco del espionaje de los órganos de inteligencia norteamericanos. Como afirma Snowden en su carta: “Hoy, si usted carga un celular en San Pablo, la NSA puede y mantiene el monitoreo de su localización: ellos lo hacen cinco mil millones de veces por día con personas de todo el mundo. Cuando alguien en Florianópolis visita una página virtual, la NSA mantiene un registro de cuándo eso sucedió y lo que usted hizo allí”.
 
El ex técnico de inteligencia de los Estados Unidos estuvo dos meses retenido en un área reservada del aeropuerto de Moscú para finalmente recibir asilo temporario en Rusia. El status de refugiado de Snowden tiene validez de un año y llega hasta mediados de 2014. Aun acogido en el país, el ex espía viene recibiendo toda suerte de presión y amenaza por parte del gobierno norteamericano. Tal presión alcanzó su pico máximo en julio, cuando al avión del presidente de Bolivia, Evo Morales, le fue prohibido posarse en Europa cuando volaba desde Moscú hacia La Paz (capital boliviana), por la sospecha de que transportaba a Edward Snowden. Bajo amenaza norteamericana, Francia, Portugal, Italia y España recusaron el permiso para que el avión posase y se reabasteciese, poniendo la propia vida de Evo en peligro.

¡Asilo ya!
 
Cuando Snowden huyó de Estados Unidos y pidió asilo a una serie de países, el Itamaraty ni siquiera respondió el pedido. Ahora, aun después de las revelaciones que hablan respecto de Brasil directamente, el gobierno no piensa siquiera en conceder asilo al ex espía norteamericano, según divulgó la Folha de São Paulo. Posición lamentable compartida por la oposición, como el líder del DEM [demócratas], Ronaldo Caiado (GO) [de Goiás], que afirmó que “no existe nada que dignifique a ese hombre para que el Brasil se envuelva con esta cuestión (…). Eso va a traer más desgastes al Brasil en el escenario internacional”.

Snowden reveló al mundo un mega-esquema de espionaje y por eso está siendo perseguido por el imperialismo. Su asilo temporario en Rusia va sólo hasta mediados de 2014. Sólo por razones humanitarias su asilo en el Brasil sería ya más que justificado. Con la revelación del espionaje ilegal de los Estados Unidos contra el país, es un crimen que el Brasil no conceda refugio político al analista. El gobierno Dilma protestó contra el espionaje norteamericano y la presidente canceló el viaje que haría a Estados Unidos. Pero si quisiese ir a fondo en eso, investigaría de verdad el espionaje que viola la soberanía del Brasil, y un paso para eso sería la ayuda al ex técnico de la CIA. Dilma, ¡conceda asilo a Snowden!


Traducción: Natalia Estrada.
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