Compartir

El presidente López Obrador remarcó que fue él quien “dio la instrucción de ofrecer asilo político” al ahora ex presidente de Bolivia, Evo Morales. Y recalcó que está orgulloso de encabezar un gobierno donde se garantice este derecho. Durante su conferencia de prensa mañanera de este martes afirmó que su gobierno… retoma lo mejor de la historia diplomática de México con la que “se ha dado asilo a perseguidos de todas las corrientes del pensamiento, de todas las religiones”.

Por CST-México

Como parte de la clase obrera y el pueblo trabajador de México, desde la Corriente Socialista de los Trabajadores, CST, defendemos con orgullo la tradición mexicana de hospitalidad hacia los refugiados políticos y sociales. Así fue históricamente en numerosos casos. Sólo para mencionar algunos, durante la guerra civil española en la década de 1930 y ante golpes de Estado del Sur de Latinoamérica en la década del ‘70 del Siglo pasado.

No desmerecemos la decisión política de AMLO de ofrecer asilo a Evo Morales, depuesto por un golpe de Estado contrarrevolucionario. Y reconocemos sin reservas el derecho que tiene Evo Morales, como tantos otros funcionarios de su gobierno a solicitar ese asilo. Como así también defendemos su derecho a presentarse a inmediatas elecciones libres sin proscripciones en Bolivia. Nuestra convicción respecto a ese derecho democrático, no inhibe nuestras profundas críticas a Evo Morales por sus innumerables concesiones políticas a esta misma burguesía golpista de Santa Cruz durante su gobierno. Tampoco podemos dejar de criticar su negativa a resistir el golpe y combatir a los golpistas ultra reaccionarios y racistas. Desde su exilio en México Evo llama a éstos a un “diálogo nacional”, cuando muchos miles de campesinos y trabajadores del Altiplano, con las Juntas Vecinales de El Alto a la cabeza, se movilizan a La Paz para combatirlos en las calles en defensa de sus libertades.

Lea también  México | ¡Fuera de México "The Chermours Company"!

Por otra parte, el gesto de Ebrard y AMLO respecto al caso de Evo Morales y miembros de su gobierno, proclamado como “soberano”, desnuda algunas de sus gruesas incongruencias. Tanto el presidente como el canciller dicen recuperar el “histórico respeto a principios humanitarios y constitucionales”. Pero ese respeto no se recuperó ni remotamente hacia los miles de refugiados venezolanos, centroamericanos, caribeños y africanos, cuya vida e integridad física y las de sus familias están realmente en grave peligro en sus países de origen. Y por eso piden asilo. Pero se les niega y son retenidos y hacinados en la frontera Sur, recibiendo un trato inhumano por parte de la Guardia Nacional, para cumplir con las exigencias de Trump.

Y la respetuosa actitud del gobierno hacia el ex presidente indígena de Bolivia no se refleja en absoluto en relación con los pueblos originarios dentro de México, donde las comunidades indígenas siguen sufriendo el despojo de sus tierras y recursos naturales por parte de corporaciones extranjeras, los cárteles mafiosos y los megaproyectos impulsados por el gobierno. Incluso siguen sufriendo –asesinatos y desapariciones– por los ataques de esos cárteles y la violenta represión de las fuerzas armadas del Estado que responden a las órdenes del gobierno mexicano.