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El gas boliviano

Analicemos, ahora, el caso del gas boliviano. Este país ya ha sufrido dos grandes saqueos a lo largo de su historia: la plata del cerro Potosí, por parte de los españoles, y el estaño (que, durante parte importante del siglo XX, fue un «mineral estratégico») por parte de los yanquis y la llamada «rosca del estaño» local.


Aunque relativamente pequeñas a escala mundial (0,5%), Bolivia posee las segundas reservas de gas natural del continente: aproximadamente 800.000 millones de m3, en 2003 (con nuevas reservas por ser descubiertas). El gas natural se cotizaba en el mercado estadounidense,  a inicios del 2005, a un precio cercano a los 3,60 dólares el MPC[1]. De acuerdo con esta cotización, las reservas bolivianas de gas tienen un valor superior a los 100.000 millones de dólares, es decir, cerca de diez veces el PBI anual del país. En junio, ya había alcanzado un precio de 8 dólares lo que llevaba ese valor a más de 220.000 dólares (22 veces el PBI del país).


Pero el gas se estaba exportando a un precio de entre 0,70 y 1,10 el MPC, en boca de pozo. Es decir, un promedio menor de la cuarta parte de su cotización internacional. Además, en las cuencas que fueron entregadas a la explotación de compañías extranjeras, sólo la mitad de esa cifra quedaría en el país, en concepto de regalías e impuestos. En resumen, de aquellos 100.000 ó 220.000 millones de dólares, sólo quedarían en el país entre 15 y 20.000. El resto, como una verdadera renta gaseosa, se esfumaría en manos de las empresas extranjeras y los países importadores[2]. Fue, precisamente, un proyecto de exportación masiva de gas a EE.UU. y la entrega a empresas extranjeras de numerosas cuencas, lo que generó los procesos revolucionarios de 2003 y 2005. Los trabajadores y el pueblo boliviano luchan contra un nuevo saqueo del país y defienden así su futuro.


 


(Extraído del artículo La Renta Petrolera de Alejandro Iturbe, publicado en Marxismo Vivo No 12, diciembre 2005)






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[1] Sigla de millar de pies cúbicos, traducción de millar de BTU (British Termic Unity). Esta medida equivale a 28,32 m3 de gas. 



[2] Las principales exportaciones actuales de gas boliviano se realizan a Brasil (a través de la Petrobrás) y a Argentina, donde Repsol, a la vez, exporta gas a Chile, a un precio superior.