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A partir de las jornadas del 14 y 18 D los medios y el gobierno instalaron una campaña contra la violencia (depositándola, por supuesto, del lado de los manifestantes). Algunos sectores que se dicen “progresistas” se hacen eco de esa campaña, diciendo que rechazan tanto la violencia de la policía, como la de los manifestantes, igualándolas. Esta idea, no es más que una versión light de la teoría de los dos demonios, con la que se han justificado los crímenes de la dictadura.

Por PSTU

“Contra toda violencia” presupone que una fuerza armada especializada, equipada y con el poder estatal, es lo mismo que manifestantes defendiéndose de balas de goma y gases lacrimógenos con lo que tienen a mano.

“Contra toda violencia” desconoce lo violento que es votar una ley que perjudica a los sectores más vulnerables de la sociedad, con un Congreso militarizado. Se horroriza por una bomba de estruendo, y no por el hambre y la miseria a la que estaban condenando a miles, votando contra trabajadores y jubilados en el Congreso.

“Contra toda violencia” le cree al discurso demonizador que impusieron los medios y el gobierno, en el que un elemento de pirotecnia es un arma, y una piedra intento de homicidio, mientras no se menciona a manifestantes que perdieron un ojo o a la gaseada a mansalva que podría haber ocasionado muertes.

“Contra toda violencia”, si bien dice no justificar la represión, se niega a defender a sus víctimas. Es asumir que “algo habrán hecho para que los encarcelen o persigan”.

Llevemos el tema a otro terreno: un caso de violencia contra la mujer, un intento de violación o golpiza, en la que la mujer se defiende con lo que tiene a mano y le tira con algo a su agresor ¿Es un hecho de violencia condenable o un hecho de legítima defensa?

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La idea de “Contra toda violencia” nos niega a los trabajadores el derecho a defendernos, nos dice que tenemos que poner la otra mejilla una y otra vez, que tenemos que dejar que el gobierno nos ajuste y reprima.

Desde el PSTU no tenemos ninguna duda, ni ninguna media tinta, los trabajadores tenemos que defendernos de este plan de ajuste, saqueo y represión que quieren imponer sobre nuestros derechos y los violentos son quienes lo aplican.